Imputan intento de asesinato contra Trump a tirador en Cena de Corresponsales.

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27.04.2026 Washington, DC., EUA.- Cole Tomas Allen, el hombre acusado de irrumpir armado en la Cena Anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca y abrir fuego en uno de los eventos políticos y mediáticos más vigilados de Estados Unidos, fue formalmente imputado este lunes por el Departamento de Justicia bajo cargos federales que incluyen intento de asesinato del presidente Donald Trump, en lo que autoridades consideran uno de los atentados más graves contra un mandatario estadounidense en funciones en años recientes.

Allen, de 31 años, originario de Torrance, California, compareció ante una corte federal en Washington, D.C., donde fiscales presentaron tres cargos principales: intento de asesinato del presidente de Estados Unidos, transporte interestatal de armas de fuego con intención de cometer un delito violento y uso de arma de fuego durante un crimen de violencia. La acusación podría derivar en cadena perpetua si es hallado culpable.

HEl Fiscal General en funciones Todd Blanche anunció tres cargos federales contra el Tirador de la WHCD Cole Tomas Allen:

-Cargo 1: Intento de asesinato del Presidente de los Estados Unidos (penado con hasta cadena perpetua)

-Cargo 2: Transporte interestatal de un arma de fuego para cometer un delito grave (penado con hasta 10 años de prisión)

-Cargo 3: Disparo de un arma de fuego durante un crimen de violencia (penado con un término mínimo obligatorio de prisión de 10 años, un máximo de cadena perpetua, y los 10 años son consecutivos a cualquier otra sentencia impuesta)

El ataque ocurrió la noche del sábado durante la tradicional cena de corresponsales celebrada en el Washington Hilton, evento que reunía al presidente Trump, la primera dama Melania Trump, el vicepresidente JD Vance, miembros del gabinete, legisladores, periodistas y figuras del poder político estadounidense. Según la investigación federal, Allen logró llegar hasta un punto crítico del perímetro de seguridad portando una escopeta, una pistola y varias armas blancas, antes de disparar contra agentes del Servicio Secreto que protegían uno de los accesos principales.

Uno de los agentes fue alcanzado por disparos, aunque sobrevivió gracias al chaleco antibalas reglamentario. El sospechoso fue reducido y arrestado en el lugar antes de alcanzar el salón principal donde se encontraba el presidente. Trump fue evacuado de inmediato por el Servicio Secreto junto con altos funcionarios de su administración.

Las autoridades revelaron que Allen habría enviado mensajes previos a familiares y dejó escritos donde se autodenominaba “Friendly Federal Assassin”, además de expresar hostilidad hacia Trump y miembros de su gobierno. Investigadores federales revisan un posible manifiesto político y materiales encontrados en su habitación de hotel, mientras el FBI sostiene que hasta ahora se trata de un atacante solitario, aunque no se descartan conexiones ideológicas o radicalización política.

La fiscal federal para el Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, declaró que las pruebas preliminares indican que Allen tenía como objetivo directo al presidente y a altos funcionarios republicanos. El caso, sin embargo, permanece abierto y podrían añadirse más cargos conforme avance la investigación, particularmente relacionados con terrorismo doméstico o conspiración si se descubren redes de apoyo.

El sospechoso, quien no tenía antecedentes criminales relevantes, había trabajado como tutor académico y poseía formación científica avanzada, incluyendo estudios vinculados a ingeniería y ciencias computacionales. Su perfil ha generado inquietud entre analistas de seguridad por el nivel de planeación logística y la capacidad para vulnerar parcialmente un evento considerado de máxima seguridad nacional.

La Casa Blanca confirmó que el atentado ha obligado a una revisión inmediata de todos los protocolos de protección presidencial en eventos externos, especialmente aquellos que reúnen a grandes concentraciones de funcionarios y medios. La secretaria de prensa presidencial, Karoline Leavitt, quien dejó su licencia de maternidad a un lado y regresó a la Casa Blanca, calificó el incidente como “un intento deliberado de asesinar al presidente y causar una masacre política”.

El episodio representa el tercer intento mayor de asesinato o ataque de alto riesgo contra Trump en menos de tres años, en un contexto de creciente polarización política y aumento de amenazas violentas en Estados Unidos. Expertos en seguridad advierten que el incidente podría redefinir las políticas de acceso presidencial, así como incrementar las medidas de protección en actos públicos.

La Cena de Corresponsales, históricamente concebida como una celebración institucional de la libertad de prensa y del sistema democrático estadounidense, quedó transformada en escenario de caos, evacuación táctica y respuesta armada federal.

El atentado no solo impactó a la clase política de Washington, sino que también volvió a colocar en el centro del debate nacional el deterioro del clima político y el riesgo de violencia extrema contra figuras públicas.

Por ahora, Cole Tomas Allen permanecerá bajo custodia federal mientras avanzan audiencias adicionales programadas para determinar su detención prolongada y la posible ampliación de cargos. La investigación continúa enfocada en reconstruir su trayecto desde California hasta Washington, sus motivaciones exactas y posibles fallas de seguridad que permitieron la aproximación armada a uno de los eventos más sensibles del calendario político estadounidense.