Incertidumbre por selección femenil de Irán en su retorno tras desafiar al régimen

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17.03.2026 Malasia.- La selección femenil de fútbol de Irán se encuentra en el centro de una crisis internacional tras su negativa a cantar el himno nacional durante la Copa Asiática Femenina 2026, un gesto interpretado como protesta política en medio de un contexto de guerra y tensiones internas en el país.

El episodio ocurrió el 2 de marzo, antes del partido inaugural frente a Corea del Sur, cuando las jugadoras permanecieron en silencio durante el himno, en lo que diversas fuentes significaron como una forma de rechazo al régimen iraní y a la situación política interna.

Este acto provocó una inmediata reacción de los medios estatales iraníes, que calificaron a las futbolistas como “traidoras en tiempos de guerra”, elevando las preocupaciones sobre posibles represalias a su regreso.

Días después, y bajo presiones reportadas como amenazas a sus familia, el equipo volvió a entonar el himno en partidos posteriores. Informes señalan que existieron amenazas dirigidas a familiares de las jugadoras para forzarlas a cumplir con el protocolo oficial.

La situación escaló tras la eliminación del equipo del torneo el 8 de marzo. Algunas jugadoras realizaron gestos de auxilio (SOS) al salir del estadio, lo que intensificó la alarma internacional sobre su seguridad.

En ese contexto, varias integrantes del plantel abandonaron la concentración en Australia y solicitaron asilo, alegando temor a persecución si regresaban a Irán.

El gobierno australiano otorgó visas humanitarias a al menos siete miembros del equipo. Sin embargo, la situación dio un giro en los días siguientes: la mayoría de las jugadoras decidió retirar sus solicitudes de asilo y emprender el regreso a Irán, presuntamente bajo presión y preocupaciones por la seguridad de sus familias.

Actualmente, solo dos futbolistas permanecen en Australia, mientras el resto del equipo se encuentra en tránsito hacia Irán, tras pasar por Malasia y Turquía. La capitana Zahra Ghanbari y otras figuras clave también optaron por regresar, en medio de denuncias de coerción indirecta por parte de autoridades iraníes.

El futuro inmediato de las jugadoras que regresan es incierto. Organizaciones y analistas advierten que en Irán, acusaciones como “traición” pueden derivar en detenciones, castigos severos e incluso riesgos extremos, aunque el gobierno iraní ha sostenido públicamente que las deportistas serán recibidas sin represalias.

La selección femenil iraní enfrenta no solo las consecuencias deportivas de su eliminación, sino también un escenario político y personal cargado de incertidumbre.