Ingrid Azul, no a la impunidad .

DE PRIMERA MANO

*Responsable podría evadir la justicia

*Lo acusan de tirar poste, no por homicidio culposo

*Piden el apoyo de la FGE y TSJ

 

Por Omar Zúñiga

 

El pasado 1 de noviembre, a las 20:46 horas, la joven Ingrid Azul de apenas 18 años, se dirigía a su casa a bordo de una motoneta, se orilló en el carril especial para poder dar vuelta en el retorno de la carretera Perote-Xalapa, a la altura de la prolongación Vicente Guerrero, en el municipio de Banderilla, por la zona conocida como “El Gallito”.

Un par de autos circulaban detrás en otros carriles en el sentido que ella lo hacía; en los carriles del sentido contrario un automóvil pasó de largo, hasta que apareció en escena una camioneta tipo pick up, de color oscuro, que invadió el carril donde ella esperaba a bordo de su motoneta para poder dar vuelta.

El impacto fue brutal, la camioneta embistió de frente a Ingrid Azul, le pasó por encima y terminó su carrera maldita en un poste de luz que derribó; se cruzó al otro carril y siguió su marcha, como si nada hubiera ocurrido, dejando tras de sí una estela de oscuridad, dolor y muerte.

Una joven gravemente lesionada por la irresponsabilidad de quien posteriormente fue identificado como Menorio “N”, quien cobardemente y a pesar de su probable estado de ebriedad, se largó del lugar, dejando moribunda a Ingrid.

La tragedia ocurrió en apenas 15 segundos.

 

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La joven recibió los primeros auxilios y trasladada a un hospital. Por la gravedad de sus lesiones ni sobrevivió, su agonía duró 10 días.

Ingrid Azul, la joven de 18 años que volvía a casa, murió bajo las ruedas de un conductor en estado de ebriedad que se dio a la fuga.

 

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Menorio fue ayudado por diversas autoridades después de arrollar a Ingrid.

Se dio a la fuga, pero en esta ocasión, fue tanta su confianza en que no le pasaría nada, que se dirigió derecho a su casa, en el municipio de Tlacolulan.

Ahí posteriormente fue aprehendido, sin embargo, la detención no se dio por homicidio culposo, la Carpeta de Investigación ni siquiera se abrió por lesiones; Menorio está sujeto a proceso por haber derribado una luminaria en una vía federal. Así tal cual.

 

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Por haberse sustraído del lugar del homicidio (se peló, pues), al juez no le quedó de otra que dictar la medida cautelar de “prisión preventiva justificada”.

El maldito “pero” de siempre viene a cuento porque, como el delito es “patrimonial”, la medida cautelar vence este miércoles 4 de febrero, es decir, mañana.

En Tlacolulan, sus familiares y amigos están de plácemes, pues aseguran -por lo que han “operado” con las autoridades ministeriales y judiciales que llevan el caso- que Menorio saldrá libre y en ese momento, sea cual fuere su situación legal y la medida cautelar que le impongan -esperan que sea arresto domiciliario-, poniendo un pie fuera de Pacho Viejo, tomará con dirección a la frontera norte para salir del país y evadir su responsabilidad.

 

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Para documentar el optimismo, por si fuera poco, al imputado no le obligan a hacerse responsable por gastos hospitalarios, ni mucho menos por los funerarios.

La familia de Ingrid lo único que exige es justicia, y hacen un llamado al Tribunal Superior de Justicia del Estado de Veracruz y a la Fiscalía General del Estado, para que a Menorio no se le sea cambiada la medida cautelar y pueda salir de Pacho Viejo.

Saben que a diferencia de su antecesora, la Fiscal General Lisbeth Aurelia Jiménez tiene la sensibilidad, preparación y profesionalismo de instruir a sus fiscales para que integren bien la Carpeta de Investigación e impidan que Menorio la libre.

También confían en funcionarios como el fiscal de Investigaciones Ministeriales Guilebaldo Maciel o el Visitador General, Ezequiel Castañeda, para que puedan actuar en consecuencia e impedir una injustica contra una familia, que además de enfrentarse al inmenso dolor de ver morir a una hija en un acto contranatura, ahora deben enfrentarse a la pelea legal de impedir que su homicidio pueda quedar impune.

 

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También llaman a la presidenta del TSJ Rosalba Hernández, para que ponga orden, actúe a tiempo y colabore para impedir una injusticia.

En manos de ambas instituciones está impedirlo.

 

¡Qué barbaridad!

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