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31.09.2026 Arizona.- Una inundación repentina provocada por fuertes lluvias en el Parque Nacional del Gran Cañón, en Arizona, dejó al menos dos personas muertas, una más desaparecida y obligó al rescate y evacuación de decenas de visitantes, mientras las autoridades mantienen cerradas varias zonas del parque y realizan trabajos para evaluar los daños ocasionados por la corriente.
El fenómeno ocurrió el sábado 29 de agosto en el área de Bright Angel Canyon y Phantom Ranch, donde una tormenta descargó una gran cantidad de agua en poco tiempo. El Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos (NPS) informó que la crecida afectó caminos, senderos, puentes peatonales y otras instalaciones ubicadas en el fondo del cañón.
Hasta este martes, las autoridades confirmaron la muerte de dos excursionistas. Uno de ellos fue identificado como John Giusti, de 46 años, cuyo cuerpo fue localizado el domingo cerca de Crystal Rapids, a lo largo del río Colorado. El segundo fallecido fue identificado posteriormente como Brent Rosenkranz, de 42 años. Un tercer integrante del grupo, Timothy Allen Smith, de 53 años, permanece desaparecido, de acuerdo con información difundida por sus familiares y medios estadounidenses.
Los tres hombres habían ingresado al Gran Cañón el viernes 28 de agosto y se dirigieron hacia Bright Angel Campground. Tenían previsto permanecer dos noches en la zona antes de continuar hacia Havasupai Gardens, pero las condiciones meteorológicas cambiaron rápidamente con la llegada de las lluvias.
La corriente arrastró agua, lodo, rocas y otros materiales a través de Bright Angel Creek. Algunas pasarelas fueron destruidas y la fuerza del agua modificó sectores de los senderos, dificultando tanto la evacuación como las labores de búsqueda.
Durante las primeras operaciones de emergencia, alrededor de 80 personas fueron rescatadas o evacuadas de las áreas afectadas. El NPS y el Departamento de Seguridad Pública de Arizona utilizaron helicópteros y equipos especializados para sacar a excursionistas y trabajadores que habían quedado aislados.
La emergencia también provocó daños en una de las principales infraestructuras hidráulicas del parque. Aproximadamente 40 por ciento de la Transcanyon Waterline, una tubería de unos 20 kilómetros que transporta agua hacia distintas zonas del Gran Cañón, resultó dañada. La infraestructura suministra agua potable y para protección contra incendios a las instalaciones del parque y a quienes viven y trabajan en el área.
El daño obligó a las autoridades a establecer medidas de conservación de agua y suspender las estancias nocturnas en varios alojamientos. Phantom Ranch, Bright Angel Campground y el North Kaibab Trail permanecen cerrados como consecuencia de la inundación y de las condiciones de seguridad.
La afectación de la tubería ocurre además cuando el sistema ya se encontraba sometido a un proyecto de rehabilitación con un costo superior a 200 millones de dólares. La infraestructura, construida hace décadas, había presentado fallas recurrentes y se encontraba en proceso de sustitución y modernización.
Las inundaciones repentinas representan un riesgo conocido en el Gran Cañón durante la temporada de lluvias del monzón, que generalmente se extiende de junio a septiembre. En esta ocasión, la intensidad de las precipitaciones y la rapidez con la que el agua descendió hacia el fondo del cañón provocaron una crecida que alcanzó zonas utilizadas por excursionistas y campistas.
El riesgo también está relacionado con las condiciones del terreno. Parte de las áreas afectadas habían sufrido los efectos del incendio Dragon Bravo de 2025, que dañó extensas superficies de vegetación en el parque. La pérdida de cobertura vegetal puede favorecer que el agua de lluvia escurra con mayor rapidez y arrastre sedimentos, rocas y otros materiales durante una tormenta intensa.
El NPS mantiene operaciones de búsqueda y evaluación de daños mientras continúa la vigilancia meteorológica ante la posibilidad de nuevas tormentas. Las autoridades han pedido información a visitantes y familiares que puedan ayudar a establecer quiénes se encontraban en las zonas afectadas cuando ocurrió la inundación.
El Gran Cañón recibió alrededor de 4.4 millones de visitantes durante 2025, por lo que las restricciones derivadas de la emergencia afectan una de las principales zonas turísticas de Arizona. Aunque algunas áreas permanecen abiertas para visitas diurnas, las autoridades mantienen cierres en sectores del interior del cañón debido a los daños y al riesgo de nuevas inundaciones.

