Invisible dignidad de las mujeres.

*Palabra de Antígona .

/Sara Lovera/

SemMéxico.- Vientres de alquiler y creer que la prostitución es trabajo son nada más dos aspectos de cómo en México nos encaminamos a perder la batalla por la dignidad humana y el respeto a la vida de las mujeres y las niñas. Son las dos tramas del pantano hacia donde nos dirigimos, queriendo mirar como “natural” la comercialización y la explotación de los cuerpos femeninos.

La reproducción subrogada es una industria global, transfronteriza e intergubernamental que, según estimaciones de Surrogacy Market, para 2026 tendrá ganancias de 28 mil 910 millones de dólares; proyectado a 2031, llegará a 78 mil 680 millones de dólares.

En México la gestación subrogada es permitida o “regulada” en Tabasco y Sinaloa, dos entidades que están violando los derechos humanos.

Latente está la pretensión de regularla en todo el país. Por eso, hace unos días, la Alianza Feminista de mujeres de 30 entidades de la República y de 92 grupos y colectivas, en una Alianza Nacional, entregaron en Palacio una carta a la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, solicitándole que prohíba todas las formas de explotación y violencia contra mujeres, niñas y niños, y que se declare a México territorio libre de dichas prácticas.

Para prohibir la práctica de la gestación subrogada, la alianza feminista lanzó una iniciativa de reformas a la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y la Protección y Asistencia a las Víctimas, en la Cámara de Diputados, acompañada de acciones en las 32 entidades del país.

Aunque expertas internacionales, como la Relatora Especial de la ONU sobre violencia contra las mujeres, la jordana Reem Alsalem, luego de viajar por todo el mundo, sostuvieron en la Cámara de Diputados que América Latina, incluido México, se ha convertido en uno de los destinos de esta industria millonaria.

La relatora explicó que es una práctica que explota la capacidad reproductiva de mujeres y niñas, especialmente de las más pobres; denunció que las somete a coerción y violencia económica y psicológica, mediante contratos abusivos.

Pero la presidenta de la República sólo oye y dialoga con mexicanas que están a favor de regular la gestación subrogada y la prostitución como un trabajo.

Mujeres adheridas y aliadas al proyecto de la 4T, que también favorecen el borrado de las mujeres y lo que se conoce como elección de “género”. En la práctica, el debate está estrangulado por la falta de diálogo abierto. La presidenta de la República, las mujeres de su gabinete y su partido sólo escuchan a quienes aplauden el proyecto de la 4T.

La Suprema Corte de Justicia se suma a las ambigüedades: habla del supuesto consentimiento ante la reproducción subrogada. Esas posturas, en la práctica, son aprovechadas por los intereses económicos de quienes obtienen ganancias en estas actividades.

Las argumentaciones para impedir la comercialización y explotación de los cuerpos femeninos son serias y científicas; no políticas ni electorales.

Entiendo que la presidenta vive una situación muy complicada: está en medio de las presiones de Estados Unidos; las contradicciones de su partido; defendiendo correligionarios señalados como socios del narcotráfico y la reforma electoral, buscando la sobrevivencia de Morena. Parece no darse cuenta de cómo vivimos las mujeres. No da el peso necesario a esta tragedia humana. Todo es espectáculo y pragmatismo político.

El equipo presidencial, incluida la secretaria de las Mujeres, está más en la tarea de conservar el poder a toda costa. Pero nuevos frentes se están abriendo y la perspectiva patriarcal quiere ganar la batalla a la vida y a la dignidad. El colapso humano parece secundario. Lo que no desaparece es el tesón y la convicción de feministas que no callarán. Veremos.

Periodista. Editora de género en la OEM y directora del portal informativo semmexico.mx.