Irán desafía a Estados Unidos y ratifica el cierre del estrecho de Ormuz hasta nuevo aviso

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11.07.2026 El gobierno de Irán endureció el sábado su postura frente a Estados Unidos al declarar que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado “hasta nuevo aviso”, una decisión que incrementa la tensión en una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo y gas natural.

La declaración fue emitida por la Marina del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), que aseguró que la medida responde a lo que calificó como una violación de la seguridad marítima por parte de embarcaciones que, según su versión, navegaron por rutas no autorizadas e ignoraron las advertencias de las fuerzas iraníes.

De acuerdo con el comunicado iraní, una embarcación fue detenida después de que presuntamente desactivó sus sistemas de identificación y continuó su recorrido pese a las advertencias. Las autoridades sostienen que esa acción puso en riesgo la seguridad de la navegación en la zona y justificó la intervención de la Guardia Revolucionaria.

En su posicionamiento, Teherán afirmó que el estrecho permanecerá restringido mientras continúe lo que denomina la “interferencia estadounidense” en la región. Asimismo, rechazó el ultimátum lanzado horas antes por el presidente Donald Trump, quien exigió a Irán garantizar públicamente el libre tránsito de todas las embarcaciones por el corredor marítimo.

Funcionarios iraníes también sostuvieron que cualquier decisión relacionada con la navegación en el estrecho corresponde exclusivamente a Irán y Omán, países ribereños de esa vía estratégica, por lo que rechazaron que Washington tenga autoridad para imponer condiciones sobre su operación.

El estrecho de Ormuz constituye uno de los puntos geopolíticos más sensibles del planeta. Con apenas unos kilómetros de ancho en su zona navegable, comunica el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el océano Índico. Por ese paso transita alrededor del 20 por ciento del petróleo comercializado a nivel mundial, además de importantes volúmenes de gas natural licuado procedentes de países como Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Catar, Emiratos Árabes Unidos e Irán. Cualquier interrupción en la navegación tiene un impacto inmediato en los mercados energéticos internacionales.

La decisión iraní se produce en un contexto de creciente confrontación militar entre Washington y Teherán. Horas después del anuncio del cierre, Estados Unidos lanzó nuevos ataques contra objetivos iraníes en respuesta al incidente registrado contra un buque mercante en el estrecho, mientras ambas naciones mantienen abiertos canales diplomáticos con la mediación de Omán para intentar evitar una escalada aún mayor del conflicto.

La comunidad internacional sigue de cerca la evolución de la crisis debido al riesgo que representa para el suministro mundial de energía y para la seguridad de la navegación comercial. Diversos gobiernos han llamado a las partes a reducir las tensiones y garantizar el respeto al derecho internacional, mientras el futuro del estrecho de Ormuz vuelve a situarse en el centro de la geopolítica mundial.