*
03.03.2026.- La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán anunció este lunes 2 de marzo de 2026 el cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta, y advirtió que abrirá fuego contra cualquier embarcación que intente atravesarlo y cumplió.
De acuerdo a agencias de seguridad marítima y medios iraníes, al menos dos barcos fueron alcanzados. Uno frente a la costa de Omán y otro próximo a Emiratos Árabes Unidos.
En uno de los casos, la televisión estatal iraní informó que un petrolero estaba “naufragando” tras haber sido atacado por pasar “ilegalmente” por el estrecho, aunque no se han dado más precisiones sobre la identidad de la nave ni la bandera bajo la que operaba más que el reporte de redes que refiere
El general Ebrahim Yabari previamente había advertido en la televisión estatal que “prenderán fuego” a cualquier barco que desafíe la prohibición, en lo que constituye una de las amenazas más directas contra el comercio internacional en los últimos años.
El estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán, es considerado la arteria vital del comercio energético mundial. Por sus aguas transita aproximadamente el 32 por ciento del petróleo transportado por mar y cerca del 20 por ciento del gas natural licuado. Su cierre, aunque sea parcial o temporal, tendría repercusiones inmediatas en los mercados internacionales, elevando los precios de los hidrocarburos y generando incertidumbre en las cadenas de suministro globales.
Tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra posiciones militares iraníes, como represalia, la Guardia Revolucionaria confirmó haber atacado un petrolero vinculado a intereses estadounidenses en el propio estrecho, lo que incrementa el riesgo de una escalada militar.
El cierre del estrecho de Ormuz no solo afecta al comercio energético, sino también a la seguridad marítima internacional. Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak dependen de esta vía para exportar la mayor parte de su producción petrolera. Un bloqueo prolongado podría paralizar la economía de estos países y desestabilizar aún más la región.
Además, la amenaza explícita de disparar contra barcos convierte a esta zona en un punto de altísimo riesgo para navieras y aseguradoras, que ya evalúan desviar rutas hacia alternativas más largas y costosas.
La comunidad internacional ha reaccionado con preocupación. Estados Unidos calificó la medida como “inadmisible” y advirtió que garantizará la libertad de navegación en aguas internacionales.
La Unión Europea pidió contención y alertó sobre el impacto que un cierre prolongado tendría en la economía global. Expertos señalan que, de mantenerse la amenaza, podría desencadenarse una crisis energética similar a la de los años setenta, con consecuencias directas en los precios de combustibles y en la inflación mundial.
El estrecho de Ormuz, históricamente escenario de tensiones entre Irán y Occidente, se convierte nuevamente en epicentro de la geopolítica global.












