Isaac del Toro, quinto mundial y protagonista pese a no estar en el pódium

Banner

Montreal.— La línea de meta apareció después de más de seis horas de esfuerzo, ataques, persecuciones y una sucesión de ascensos que fueron dejando ciclistas atrás. Para Isaac del Toro, sin embargo, el final tuvo una mezcla difícil de asimilar: cruzó quinto en el Campeonato Mundial de Ciclismo de Ruta 2026, a apenas un segundo del tercer lugar, y poco después de terminar rompió en llanto.

El pedalista de Ensenada, Baja California, había llegado a Montreal con la expectativa de pelear por las medallas y terminó involucrado hasta los últimos kilómetros en la disputa por los primeros lugares. Su resultado, aunque quedó fuera del podio, representó una mejora respecto al séptimo puesto que había conseguido en la misma prueba durante el Mundial de 2025 en Ruanda.

La carrera masculina de ruta tuvo una dimensión acorde con lo que estaba en juego: 273.4 kilómetros, más de 3 mil 800 metros de desnivel acumulado y doce vueltas al exigente circuito de Mont-Royal. El recorrido comenzó en Brossard y condujo al pelotón hacia Montreal, donde la subida de Camillien-Houde se convirtió repetidamente en uno de los puntos capaces de seleccionar al grupo.

Desde el comienzo, el equipo mexicano trabajó para conservar a Del Toro en una posición que le permitiera afrontar la parte decisiva con posibilidades reales. La selección nacional contó, entre otros, con Édgar Cadena, Eder Frayre, Ulises Castillo, Carlos García y José Antonio Escárcega en apoyo del ensenadense.

La carrera cambió de rostro conforme el pelotón se acercó al tramo montañoso. Los ataques comenzaron a multiplicarse y el grupo principal perdió integrantes. En medio de esa batalla, Del Toro intentó mantenerse conectado con los movimientos importantes mientras corredores como Mathieu van der Poel, Wout van Aert y otros aspirantes buscaban abrir diferencias.

El mexicano también tuvo que asumir una parte importante de la persecución cuando la carrera entró en su fase definitiva. A falta de decenas de kilómetros, el grupo delantero consiguió separarse y Del Toro volvió a acelerar para reducir la distancia. El esfuerzo tuvo un costo enorme, pero permitió que el mexicano permaneciera en la lucha por las posiciones de privilegio.

Del Toro conocía perfectamente el terreno. Apenas dos semanas antes había conquistado el Gran Premio Ciclista de Montreal, precisamente sobre un trazado que comparte buena parte de las características del circuito mundialista. En aquella ocasión derrotó al francés Paul Seixas en el sprint final y se convirtió en el ganador más joven de la historia de esa competencia.

Pero el Mundial planteaba otro escenario. No era una carrera de un día cualquiera del calendario profesional, sino la competencia en la que los ciclistas dejan de competir bajo los colores de sus equipos y lo hacen representando a sus países. Para México, todas las miradas estaban puestas sobre el joven de Ensenada.

En los kilómetros finales, la batalla por las medallas quedó concentrada entre un reducido grupo de corredores. Brandon McNulty, compañero de Del Toro en UAE Team Emirates-XRG durante la temporada, había logrado despegarse y terminó conquistando el campeonato mundial con un tiempo de 6 horas, 17 minutos y 4 segundos. Michael Matthews se quedó con la plata, mientras Mathieu van der Poel obtuvo el bronce. Quinn Simmons terminó cuarto y Del Toro cruzó quinto, con un registro de 6:17:18.

La diferencia final explica la dimensión de lo ocurrido. Del Toro terminó a 14 segundos del campeón, pero quedó a solo un segundo del tiempo registrado por Van der Poel, tercero de la competencia. Es decir, una fracción mínima separó al mexicano de subir al podio mundialista.

Y entonces llegó una escena completamente distinta a la del corredor combativo que había aparecido durante horas sobre la bicicleta.

Después de cruzar la meta, las cámaras captaron a Del Toro visiblemente afectado. El cansancio físico se mezcló con la frustración de haber quedado tan cerca de las medallas y el mexicano terminó llorando mientras permanecía rodeado por integrantes de la delegación y personas que acudieron a acompañarlo. El momento fue difundido por ESPN México y posteriormente reportado por medios deportivos.

No fue el llanto de un corredor que hubiera quedado fuera de la carrera desde temprano. Fue la reacción de quien había llegado hasta los últimos kilómetros con posibilidades concretas de disputar el podio y que, después de recorrer 273 kilómetros, terminó separado de esa recompensa por segundos.

La imagen contrastó con el resultado que quedaba registrado en las tablas oficiales. Mientras McNulty celebraba el título mundial y se preparaba para vestir el jersey arcoíris, Del Toro procesaba el desenlace de una jornada en la que había gastado prácticamente todo lo que tenía.

El quinto puesto también tiene un significado especial para el ciclismo mexicano. Del Toro mejoró su séptimo lugar de 2025 y se consolidó como el mejor mexicano clasificado en la historia de un Campeonato Mundial de Ruta, de acuerdo con reportes publicados tras la competencia.

Además, el resultado llega después de una temporada en la que el ensenadense ha acumulado triunfos importantes. En 2026 consiguió victorias en el UAE Tour, Tirreno-Adriático, Tour de los Alpes y el Gran Premio de Montreal, resultados que ayudaron a colocarlo entre los corredores capaces de competir de frente con figuras consolidadas del ciclismo internacional.

Su presencia en Montreal tampoco fue circunstancial. Antes de la carrera de ruta, Del Toro había terminado sexto en la contrarreloj individual del Mundial, otro resultado que mostró su regularidad en una competencia que exige capacidades diferentes. En 2025 había sido quinto en esa especialidad.

La jornada canadiense terminó entonces con dos imágenes que parecen contradictorias, pero que en realidad cuentan la misma historia. Primero, un mexicano disputando los puestos de honor en la carrera más importante del calendario internacional. Después, un joven de 22 años sentado y llorando porque el podio se le había escapado por una diferencia mínima.

Montreal no le entregó la medalla que buscaba. Sí le dejó, en cambio, una confirmación difícil de ignorar: Isaac del Toro ya puede disputar los finales de un Mundial junto a algunos de los nombres más importantes del ciclismo internacional.

El oro fue para McNulty. La plata, para Matthews. El bronce, para Van der Poel. El cuarto lugar quedó en manos de Simmons y el quinto fue para Del Toro. Cinco posiciones que resumen una carrera de más de seis horas, pero que no alcanzan a explicar la intensidad del desenlace.

Cuando finalmente terminó la competencia, el joven de Ensenada no ocultó lo que significaba haber quedado tan cerca. Las lágrimas cerraron una carrera en la que había peleado hasta el límite. Y aunque el podio quedó a un segundo, el resultado de Montreal dejó al ciclismo mexicano ante una escena inédita: un pedalista nacional compitiendo hasta el último tramo por una medalla mundial entre la élite absoluta de la ruta.