Javier Herrera Borunda responde con firmeza a difamaciones de Saúl Monreal sobre su padre.

*califica de degradación política las argucias utilizadas pir Senador de Morena.

*Lo reta a debatir en un foro donde presente pruebas de sus falsedades

20.01.2026 Ciudad de Mexico.,- La confrontación política entre figuras de Morena y más entre miembros de la familia Monreal, ha sumado un nuevo episodio con las declaraciones del senador Saúl Monreal Ávila, quien recientemente hizo falsas afirmaciones públicas sobre el exgobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán, que son calificadas como difamatorias por su hijo, Fidel Herrera Borunda.

El intercambio ha escalado más allá de una simple polémica, abriendo un debate sobre los límites del discurso político y la responsabilidad en el uso de la memoria de figuras públicas fallecidas.

El senador zacatecano, hermano del también político Ricardo Monreal, emitió comentarios que insinuaban que Fidel Herrera Beltrán había enfrentado procesos judiciales o detenciones, sin presentar pruebas documentales que sustentaran tales afirmaciones.

En un contexto de creciente tensión interna en Morena, donde los hermanos Monreal han protagonizado disputas por candidaturas y liderazgo, estas declaraciones fueron interpretadas como parte de una estrategia de posicionamiento político rumbo a las elecciones de 2027.

Ante ello, Javier Herrera Borunda publicó un mensaje dirigido a un comunicadores nombre Rodrigo, en el que desmiente categóricamente las acusaciones.

En su texto, Herrera Borunda afirma que su padre nunca fue detenido ni enfrentó órdenes de aprehensión, ni en México ni en el extranjero.

Subraya que este no es un asunto de opiniones, sino de hechos verificables, y que convertir una mentira en “verdad mediática” representa una forma de degradación del debate público.

El mensaje también cuestiona el método utilizado por Saúl Monreal, al considerar que insinuar sin pruebas y sembrar sospechas sin evidencia constituye una forma de difamación. Herrera Borunda hace un llamado a sostener el discurso político sobre bases documentadas, históricas y jurídicas, y se ofrece a debatir públicamente con el senador en un foro donde se presenten pruebas y se respete la memoria de su padre.

En un tono firme pero respetuoso, Herrera Borunda recuerda la relación de su padre con Ricardo Monreal, a quien considera un hombre íntegro y con quien compartió luchas políticas en favor de sus respectivos estados. Por ello, lamenta que Saúl Monreal, siendo su hermano, no haya mostrado mayor responsabilidad al emitir señalamientos infundados sobre alguien que ya no puede defenderse.

La respuesta también incluye una defensa emocional y política del legado de Fidel Herrera Beltrán, destacando su compromiso con Veracruz, su impulso a la educación y la salud, y el recuerdo positivo que muchos veracruzanos conservan de su gestión. Herrera Borunda concluye solicitando que se dé espacio a la verdad en los canales de comunicación, ya sea para desmentir lo dicho o para facilitar un encuentro entre ambas partes donde los hechos prevalezcan sobre las insinuaciones.

Este episodio se inscribe en un clima de creciente polarización dentro de Morena, donde las disputas familiares y las estrategias de posicionamiento han comenzado a afectar la cohesión interna del partido.

La intervención de Fidel Herrera Borunda no solo busca defender la memoria de su padre, sino también establecer un precedente sobre los límites éticos del discurso político en tiempos de campaña.