Junta de Paz de Trump arranca con millonaria inversión en Gaza .

*Levanta debate sobre su papel frente a las insistentes descalificaciones de Trump a la ONU.

19.02.2026 Washington, EUA.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encabezó este jueves en Washington la primera reunión de la llamada Junta de Paz, un nuevo organismo internacional que busca coordinar esfuerzos de reconstrucción y seguridad en la Franja de Gaza.

Durante el encuentro, Trump anunció que su gobierno aportará 10,000 millones de dólares como inversión inicial, mientras que nueve países aliados comprometieron otros 7,000 millones para proyectos de ayuda humanitaria y reconstrucción. Cinco de esas naciones aceptaron desplegar tropas en una fuerza internacional de estabilización, lo que marca un paso hacia la intervención directa en el territorio palestino.

Entre los países que se presentaron están: Albania, Arabia Saudita, Argentina, Armenia Azerbaiyán, Baréin, Bielorrusia, Bulgaria, Camboya ,Catar, Egipto, El Salvador, Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos, Hungría, Indonesia, Israel, Jordania, Kazajistán,  Kosovo  Kuwait,  Marruecos, Mongolia, Pakistán, Paraguay, Turquía, Uzbekistán y Vietnam. A esta reunión se sumaron Indonesia, Marruecos, Kazajistán, Kosovo y Albania,

El lanzamiento de la Junta de Paz ha sido presentado por Trump como una alternativa más ágil y eficaz frente a los mecanismos multilaterales tradicionales. Aunque no se ha declarado oficialmente que sustituya a la Organización de las Naciones Unidas, el discurso del mandatario ha insistido en que la ONU ha sido incapaz de resolver conflictos prolongados como el de Gaza, sugiriendo que su nueva institución podría llenar ese vacío.

Esta interpretación ha generado debate: algunos analistas ven en la Junta de Paz un intento de desplazar el papel de la ONU, mientras otros la consideran un esfuerzo paralelo que dependerá de su capacidad de coordinación y legitimidad internacional.

Entre los países que se sumaron al proyecto figuran Indonesia, Marruecos, Kazajistán, Kosovo y Albania, que enviarán tropas para la fuerza de estabilización. Egipto y Jordania, por su parte, se comprometieron a entrenar policías locales para reforzar la seguridad en Gaza.

Sin embargo, México no figura entre los participantes, lo que subraya la ausencia de voces latinoamericanas en esta iniciativa.

La creación de la Junta de Paz abre un nuevo capítulo en la diplomacia global. Por un lado, ofrece recursos inmediatos para atender la devastación en Gaza, donde la población enfrenta crisis humanitaria tras años de enfrentamientos. Por otro, plantea interrogantes sobre la fragmentación de la cooperación internacional y el riesgo de que surjan organismos paralelos que debiliten el sistema multilateral existente.

La reacción de gobiernos árabes y europeos ha sido cautelosa. Mientras algunos celebran la llegada de fondos y apoyo militar para la reconstrucción, otros expresan reservas sobre la legitimidad de un organismo impulsado unilateralmente por Washington.

La comunidad internacional observa con atención si la Junta de Paz se consolidará como un actor relevante o si quedará como un instrumento político de la administración Trump.

En este contexto, la apuesta estadounidense por un organismo paralelo a la ONU no solo impacta en Gaza, sino que podría redefinir el equilibrio de poder en la cooperación internacional. La verdadera prueba será su capacidad para generar resultados tangibles en el terreno y ganar reconocimiento más allá de los países que hoy respaldan la iniciativa.