¿Justicia a modo?

*Miscelánea, salud y política

/ Judith Álamo López/

Si la justicia existe tiene que ser para todos; nadie puede quedar excluido, de lo contrario ya no sería justicia: Paul Auster

Crece la inquietud por desconocimiento de los requerimientos del presidente Donald Trump a su homóloga, la presidente Claudia Sheinbaum, quien según su rostro e inexplicables pronunciamientos parece estar sometida a enorme presión, si no es así cómo comprender qué en medio de tragedias sin fin en territorio mexicano, la jefe de gobierno y del Estado mexicanos festeje su ocurrencia de escribirle una carta al gobierno coreano con fines frívolos.

No, no fue para dar respuesta a la petición enviada por el gobierno coreano el pasado mes de diciembre para que México efectuara un tratado comercial binacional para no aplicar a partir de 2026 aranceles del 50 por ciento a los productos de esa nación y se afectaran las futuras inversiones coreanas en nuestro país, como advirtió el vicepresidente de esa nación asiática. Fue para pedirle que el hiper famoso grupo de K pop BTS abra más fechas de conciertos en México.

Sonriente y haciendo mohínes infantiles, anunció en su conferencia Mañanera que envió la misiva a su homólogo coreano para solicitarle que el exitoso grupo musical de jóvenes tenga más conciertos y pudiera atender la demanda en México de un millón de personas interesadas en asistir, pero sólo se programó un único concierto con capacidad para una audiencia de 150 mil personas.

Si viviéramos tiempos de pompa y jauja quizá no resultaría reprobable que la presidenta dedicara esfuerzos a tareas frívolas o en el mejor de los casos a un fenómeno cultural musical, pero es inexplicable que lo haga la jefe política de un país en crisis de seguridad pública, con violencia cotidiana. En dónde estaba la cabeza fría que pregonaba tener el lunes 26 de enero, fecha en que se dio a conocer que se registró una masacre en Salamanca, Guanajuato, donde un grupo armado cegó la vida a 11 personas entre 17 y 56 años de edad, la mayoría jóvenes en plena edad productiva.

Los especialistas en ciencias de la conducta no dejan de escudriñar las actitudes de los autócratas. ¿Acaso es por falta de empatía con la desgracia de los habitantes del país que gobiernan? ¿Es parte del uso de distractores –pan y circo al pueblo– ante la incapacidad del gobierno de erradicar la violencia? ¿O se trata de un mecanismo de defensa de la mandataria, quien en forma inconsciente rehúye la realidad de un pueblo que ha normalizado las tragedias cotidianas? Ese día ni siquiera dio las condolencias a los deudos.

Desde el gobierno de AMLO fue evidente que una política de comunicación social centrada en un mortal a cargo de sembrar la narrativa a favor del movimiento, usando todos los medios estatales y particulares pro gobierno, influía en crear una opinión pública favorable, pero también entraña graves riesgos pues exhibe sus contradicciones, ambigüedades y falsedades frente a una masa crítica cada vez más nutrida.

El respaldo hacia Claudia Sheinbaum decrece ante el aumento de razones para desconfiar en la conducción soberana de un país cuya mandataria insiste en gobernar en forma sectaria a favor de la facción morenista.

Si con AMLO el liderazgo era monolítico con la presidente es evidente la división interna, pese a su disposición a montar circo, maroma y teatro para cuidar las espaldas de correligionarios, de los hijos del prócer, hermanos y cófrades y del ínclito mismo, pese a las abrumadoras evidencias de sus presuntas responsabilidades de actos de corrupción y pérdidas de vidas.

Hay cada vez mayores indicios de que la soberanía nacional ha sido vulnerada y de que no recaen las decisiones del equipo gobernante en el interés del pueblo, sino en la supervivencia del proyecto de la 4T.

Las prioridades del proyecto cuatroteísta por encima del mandato constitucional no son negadas por la mandataria que cubre cualquier escándalo como consecuencia de la concentración del poder, como fue el caso que involucró a los ministros de la nueva Corte federal, luego de que trascendiera se habían comprado camionetas blindadas de aproximadamente 3 millones de pesos para uso y protección de cada ministro.

Y mientras el espacio aéreo mexicano es sobrevolado por drones y naves espías estadounidenses, Trump insiste en ratificar su voluntad de intervenir con sus elementos y sus armas nuestro territorio mexicano para capturar a los grandes capos del narcotráfico.

Eso ya viene ocurriendo, pese a las negativas y contradicciones oficialistas, el capo canadiense Ryan Weddig fue capturado por el FBI en territorio mexicano. Así también, el gobierno mexicano ha entregado a 92 narcotraficantes en 11 meses en tres envíos, sin mediar juicio ni legalidad alguna, como ofrenda de buena vecindad.

Cada vez salta más a la vista por qué la justicia debe ser aplicada por autoridades autónomas, las fiscalías y los tribunales constitucionales para ser efectivos deben ser imparciales.

¿Usted le cree a la fiscal federal Ernestina Godoy? Ayer presentó su informe sobre el accidente del ferrocarril interoceánico del pasado 28 de diciembre, cuyos resultados de la Caja Negra y verificaciones de campo, arrojaron que los culpables son el conductor y dos maquinistas. Los deudos, algunos ex ferrocarrileros cuestionan el rápido veredicto.

Y claro, la fiscal “autónoma”, no niega ser una distinguida morenista y excolaboradora directa de la actual presidente, exoneró al responsable de la obra ferroviaria, Gonzalo López Beltrán y a sus socios del clan a cargo de proveer suministros, “ya que los rieles, ruedas, balasto, etcétera, cumplían con las especificaciones de seguridad.

¿Quién le cree al presidente de la Suprema Corte de Justicia actual, Hugo Aguilar Ortiz cuando habla de autonomía o austeridad? Hubo muchas razones para cuestionar la legitimidad de la elección judicial cuyos resultados fueron similares a los acordeones promovidos por funcionarios morenistas.

Luego de ser descubierta la compra de nueve camionetas jeep con blindaje por casi tres millones de pesos para cada ministro “del pueblo” y ser ampliamente reprobada por la sociedad, el ministro Aguilar informó que como ya se habían pagado, estas nueve camionetas serán asignadas a los funcionarios cuyas sentencias en contra de grupos delictivos representen riesgo a sus vidas.

Claro, y los ministros vestidos con sencillos huipiles y rebozos artesanales, si es necesario, se van a trasladar en autobús o metro. ¡Anjá!