Keiko Fujimori asegura la Presidencia de Perú tras reñido conteo.

*Supera por más de 42 mil votos a Roberto Sánchez

24.06.2026 Lima, Perú- Después de 16 días de un escrutinio marcado por impugnaciones, tensiones políticas y acusaciones de fraude, la candidata conservadora Keiko Fujimori logró consolidar una ventaja irreversible sobre el izquierdista Roberto Sánchez y se perfila como la próxima presidenta de Perú, al obtener una diferencia de 42 mil 097 votos cuando el conteo oficial alcanzó el 99.79 por ciento de las actas procesadas.

Los resultados difundidos por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) mostraban la noche del martes que Fujimori acumulaba el 50.11 por ciento de los votos válidos, frente al 49.88 por ciento conseguido por Sánchez, una distancia que matemáticamente ya no podría revertirse debido a que restaban por contabilizar apenas 191 actas electorales.

La diferencia entre ambos candidatos se convirtió en definitiva luego de que la autoridad electoral informara que quedaban alrededor de 38 mil 200 sufragios pendientes de escrutinio, una cifra inferior a la ventaja obtenida por la líder derechista.

La segunda vuelta presidencial peruana, celebrada el pasado 7 de junio, se convirtió en una de las más cerradas de la historia reciente del país sudamericano. Desde el cierre de las urnas, el resultado mantuvo en vilo a millones de ciudadanos debido al reducido margen que separó a los dos contendientes y a las múltiples controversias surgidas durante el proceso de revisión de votos.

Durante las dos semanas posteriores a la jornada electoral, los organismos electorales analizaron recursos, observaciones e impugnaciones presentadas por ambas fuerzas políticas, aunque fue el equipo de Sánchez el que mantuvo una ofensiva más intensa para cuestionar la legitimidad de los resultados.

El candidato izquierdista denunció reiteradamente la existencia de un supuesto fraude electoral, acusación que no fue respaldada con pruebas concluyentes ni por los organismos encargados de supervisar la elección ni por las misiones internacionales de observación electoral que siguieron el proceso.

Sánchez también exigió la anulación de parte de los sufragios emitidos por ciudadanos peruanos residentes en el extranjero, argumentando presuntas irregularidades en la votación fuera del país. Sin embargo, las autoridades electorales rechazaron la mayoría de los recursos presentados al considerar que no existían elementos suficientes para invalidar los resultados.

La ONPE informó que el proceso de escrutinio comprendió un total de 92 mil 766 mesas electorales instaladas en todo el territorio peruano y en sedes diplomáticas alrededor del mundo. Al cierre del conteo preliminar, apenas el 0.20 por ciento de las actas permanecía pendiente de procesamiento.

El desenlace de la contienda representa un regreso al poder para el fujimorismo, movimiento político que ha sido una de las fuerzas más influyentes y polarizantes de Perú durante las últimas tres décadas.

Keiko Fujimori es hija del expresidente peruano Alberto Fujimori, quien gobernó entre 1990 y 2000. Desde entonces, la dirigente ha competido en varias ocasiones por la Presidencia, convirtiéndose en una de las figuras más reconocidas de la política peruana.

La victoria de Fujimori llega en un contexto particularmente complejo para Perú, nación que en los últimos años ha enfrentado una profunda crisis institucional caracterizada por la destitución de presidentes, enfrentamientos entre el Poder Ejecutivo y el Congreso, protestas sociales y una creciente desconfianza ciudadana hacia las instituciones públicas.

Analistas consideran que el principal desafío para la nueva mandataria será gobernar un país profundamente dividido entre sectores urbanos y rurales, así como entre grupos que respaldan las políticas de libre mercado y aquellos que exigen mayores reformas sociales y una intervención más activa del Estado en la economía.

La estrechez del resultado también anticipa un escenario político complicado para la próxima administración. Aunque Fujimori logró imponerse en las urnas, la diferencia mínima evidencia una sociedad fragmentada y un electorado prácticamente dividido en dos bloques de tamaño similar.

Mientras tanto, los organismos electorales continúan concluyendo las últimas etapas del proceso para oficializar los resultados definitivos y proclamar formalmente a la próxima presidenta de Perú, poniendo fin a una de las elecciones más disputadas y prolongadas de la historia reciente del país andino.