*IMPRONTA
/ Carlos Miguel Acosta Bravo /
La cumbre “Escudo de las Américas” encabezada por Donald Trump el 7 de marzo de 2026 en Miami que anunció una coalición militar de 12 países para “erradicar” los carteles del narcotráfico, excluyendo deliberadamente a México, Brasil, Colombia y Cuba —los principales productores y corredores de droga— lo que genera escepticismo sobre su efectividad real y refleja una estrategia ideológica que prioriza alineación política sobre cooperación técnica, mientras el presidente Trump ironizó públicamente que la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó su oferta de enviar tropas estadounidenses a territorio mexicano.
Países Participantes y Ausencias Clave, la coalición está conformada por 12 naciones latinoamericanas y caribeñas de orientación ideológica afín a la administración Trump: Los presidentes invitados son Javier Milei de Argentina; Rodrigo Paz de Bolivia; José Antonio Kast de Chile; Rodrigo Chaves de Costa Rica;Luis Abinader de República Dominicana; Daniel Noboa de Ecuador y Nayib Bukete de El Salvador; Mohamed Irfaan Ali de Guyana; Nasry Asfura de Honduras; José Raúl Mulino de Panamá; Santiago Peña de Paraguay; Kamla Persad-Bissessar de Trinidad y Tobago.
Los países excluidos considerados como críticos son los siguientes: México Claudia Sheinbaum – Principal corredor hacia EU; Colombia Gustavo Petro – Mayor productor de cocaína; Brasil Inacio Lula da Silva – Ruta cocaína a Europa/África; Cuba (régimen comunista) – Aliado histórico de Venezuela/Irán.
Las expectativas y objetivos de la coalición, el presidente Donald Trump presentó el “Escudo de las Américas” como una alianza militar ofensiva para destruir carteles, con objetivos que incluyen: Erradicación militar de organizaciones narcoterroristas mediante operaciones conjuntas, inteligencia compartida y posible acción unilateral si países no colaboran.
Contención de migración irregular vinculada al crimen organizado, abordando causas de raíz desde la perspectiva de seguridad nacional estadounidense. Frenar expansión de China en la región, usando el narcotráfico como pretexto para consolidar influencia geopolítica de EU en hemisferio.
Designación de Kristi Noem (ex secretaria de Seguridad Interna, recién destituida) como líder operativa de la coalición, trasladándola de seguridad interna a diplomacia regional.
El impacto de la exclusión de México, Colombia, Brasil y Cuba México puede definirse como una ausencia paradójica y contraproducente, en ese sentido la no invitación de México es estratégicamente incoherente: el país es el principal corredor de fentanilo, cocaína y metanfetaminas hacia Estados Unidos, sede de carteles como CJNG, Sinaloa y sus facciones disidentes. Expertos señalan que cualquier estrategia antidrogas continental sin México está condenada al fracaso, pues ignora el eslabón crítico de la cadena de suministro.
Las implicaciones políticas el presidente Donald Trump utilizó la exclusión para presionar a la presidenta Claudia Sheinbaum, señalando públicamente que México es “gobernado por organizaciones criminales infiltradas en el partido en el poder” y que la presidenta “teme enfrentarlas”.
La ausencia refleja tensión diplomática, la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó consistentemente ofertas de intervención militar estadounidense, afirmando que “Estados Unidos no va a venir a México con militares, no va a haber invasión”.
México podría quedar marginado de inteligencia y operaciones regionales, debilitando su propia lucha anticrimen y afectando cooperación bilateral en otros temas (comercio, migración).
En segundo lugar Colombia, cuya exclusión Ideológica que gnora realidad, pues Colombia, bajo Gustavo Petro, es el mayor productor mundial de cocaína y mantiene cooperación antidrogas con EU pese a diferencias ideológicas. Su exclusión debilita operatividad, Sin acceso a inteligencia colombiana sobre producción, laboratorios y rutas andinas, la coalición carece de información crítica. Politiza la lucha antidrogas, prioriza alineación con la 4T y gobiernos de derecha sobre efectividad técnica. Arriesga alianzas alternativas, Petro podría profundizar cooperación con China, Rusia o bloques regionales no alineados con EU.
En tercer lugar Brasil, cuya omisión de potencia regional clave, Brasil de Inacio Lula da Silva es plataforma logística para cocaína hacia Europa y África, además de mercado interno significativo. Su ausencia ignora rutas emergentes, el Atlántico sur se consolidó como corredor estratégico para el narcotráfico transnacional.
Excluye capacidad operativa: Brasil posee fuerzas armadas más grandes de Latinoamérica y experiencia en operaciones fronterizas (Amazonía).
Refleja polarización ideológica: Trump prioriza gobiernos afines (Bolsonaro estaría invitado) sobre cooperación pragmática.
En cuarto lugar, la omisión de Cuba responde a hostilidad histórica de la administración estadounidense hacia el régimen castrista, acusado de apoyar regímenes como Venezuela e Irán. Sin embargo Cuba tiene un rol menor en producción/tráfico de drogas comparado con México, Colombia o Brasil. Su exclusión es simbólica, reforzando narrativa de “democracia vs. autoritarismo” más que una estrategia antidrogas efectiva.
Las declaraciones del presidente Donald Trump sobre Sheinbaum y México Durante la cumbre, Trump ironizó públicamente sobre su relación con Claudia Sheinbaum:
“Ella es una muy buena persona… “Presidenta, presidenta”, le dije, “déjeme erradicar a los carteles”’. Contestó: “no, no, no”. “Por favor, presidenta, tenemos que erradicarlos”.
Este comentario revela por un lado la intención estadounidense ante la negativa mexicana a permitir intervención militar directa. Refleja también la narrativa de debilidad mexicana: Trump sugiere que Sheinbaum “no controla México” y teme enfrentar cárteles, lo cual aumenta la presión política interna. El mensaje está dirigido tanto a base electoral trumpista como a mandatarios latinoamericanos, estableciendo lealtad como condición para cooperación.
En síntesis, el “Escudo de las Américas” es más una iniciativa geopolítica ideologizada que una estrategia antidrogas efectiva. Al excluir a los principales actores del narcotráfico continental (México, Colombia, Brasil), la coalición:
Compromete su efectividad operativa al ignorar eslabones críticos de la cadena de producción y distribución. Refleja priorización de lealtad política sobre cooperación técnica, reproduciendo errores de políticas antidrogas anteriores. Arriesga escalar tensiones diplomáticas con países excluidos, particularmente México, socio comercial clave en el TMEC.
Podría generar resultados cosméticos (decomisos en países menores) sin impacto estructural en el flujo de drogas hacia Estados Unidos. La ironía de Trump sobre la presidenta Claudia Sheinbaum expone la tensión fundamental: mientras EU demanda intervención militar directa, México defiende soberanía y enfoque de “abrazos, no balazos”, creando un punto muerto que la coalición no resuelve, sino que la profundiza.
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Maestro en Comunicación por la Universidad Iberoamericana. Formó parte del cuerpo académico en comunicación en la Ibero y en la Universidad Anáhuac, campus norte CDMX.













