La desaparecida estudiante de medicina Karla Margarita fue asesinada en Zapopan #Feminicidios

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*Desapareció tras abordar una moto de plataforma.

17.09.2026., Zapopan, Jalisco.- Karla Margarita Pérez Jiménez, estudiante de Medicina de 22 años y originaria de Irapuato, Guanajuato, fue localizada sin vida en un sembradío del municipio de Zapopan, Jalisco, dos días después de que su familia reportara su desaparición. La Fiscalía de Jalisco confirmó este jueves que el cuerpo encontrado durante el operativo de búsqueda corresponde a la joven.

Karla fue vista por última vez la noche del 14 de septiembre en la zona de Prados Vallarta, en Zapopan, después de realizar actividades relacionadas con su formación médica. Sus familiares habían difundido su desaparición y señalaron que la joven estudiaba Medicina y realizaba prácticas en Jalisco.

Durante las primeras horas de búsqueda circularon versiones de que había abordado una motocicleta de plataforma. La Fiscalía estatal informó que esa circunstancia todavía forma parte de las investigaciones y que se analiza una motocicleta localizada posteriormente con indicios de haber sido incendiada. También fue asegurado el teléfono celular de Karla, que es sometido a peritajes para establecer sus últimos movimientos y comunicaciones.

El cuerpo fue localizado el miércoles 16 de septiembre en un sembradío ubicado en las inmediaciones de Camino a Nextipac y avenida CUCBA, en la colonia Las Agujas. De acuerdo con la información difundida por la Fiscalía, presentaba huellas de violencia. La vicefiscal especializada en Personas Desaparecidas, Blanca Trujillo Cuevas, confirmó posteriormente la identidad de la víctima.

La investigación continúa para determinar cómo ocurrió la muerte, reconstruir el trayecto que siguió la estudiante después de ser vista por última vez y establecer quiénes estuvieron involucrados.

La Fiscalía también indaga la motocicleta localizada en las inmediaciones y busca determinar si existe alguna relación entre esa unidad y la desaparición de la joven. Hasta el momento, la autoridad no ha informado públicamente que el caso haya sido judicialmente clasificado como feminicidio, por lo que esa denominación debe reservarse hasta que exista una determinación de la autoridad ministerial.

El caso se suma a un contexto nacional en el que las desapariciones de mujeres y las muertes violentas constituyen problemas diferenciados, pero que en determinadas investigaciones pueden estar relacionados. La estadística oficial de feminicidio corresponde a las carpetas de investigación iniciadas por las fiscalías bajo esa clasificación jurídica; por ello, no todas las mujeres asesinadas son registradas automáticamente como víctimas de feminicidio.

El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública señala que sus cifras provienen de las investigaciones reportadas por las fiscalías y procuradurías de las 32 entidades.

En el reporte presentado por el gobierno federal con información consolidada al 31 de agosto de 2026, el Secretariado Ejecutivo reportó que entre enero y agosto de este año el delito de feminicidio registró una disminución de 5.2 por ciento respecto del mismo periodo de 2025. La cifra forma parte del balance nacional de incidencia delictiva y debe interpretarse como registros de investigaciones clasificadas como feminicidio, no como el total de mujeres asesinadas en México. Pues los feminicidios se esconden tras reclasificaciones en los estados.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía muestran además la dimensión de las muertes violentas de mujeres más allá de la clasificación de feminicidio. En el primer semestre de 2025, la tasa de defunciones por presunto homicidio entre mujeres fue de 2.3 por cada 100 mil mujeres, frente a 2.8 durante el mismo periodo de 2024.

Para 2026, el SESNSP modificó la metodología con la que registra los delitos y sus víctimas. Desde enero, las fiscalías reportan información bajo el Registro Nacional de Incidencia Delictiva, que amplió los atributos disponibles para la clasificación de 71 delitos. La dependencia mantiene bases separadas para delitos y víctimas, por lo que las cifras deben revisarse conforme a la metodología correspondiente antes de establecer comparaciones históricas.

En Jalisco, la desaparición de Karla también ocurre en un escenario de reportes de mujeres jóvenes no localizadas. Durante la etapa inicial de búsqueda, información del Registro Estatal de Personas Desaparecidas citada por medios locales señalaba que entre enero y agosto de 2026 había 54 mujeres de entre 20 y 24 años desaparecidas en Zapopan que permanecían sin localizar.

La familia de Karla Margarota había solicitado apoyo ciudadano durante los días de búsqueda y, después de confirmarse el hallazgo, su hermano Carlos Pérez agradeció a quienes participaron en la difusión de la ficha y pidió mantener la atención sobre las personas desaparecidas.

El caso vuelve a colocar en el centro la relación entre desaparición y violencia contra las mujeres, pero también la necesidad de distinguir entre una denuncia de desaparición, un homicidio y un feminicidio, categorías que tienen registros estadísticos y elementos jurídicos diferentes.

Mientras la Fiscalía de Jalisco continúa con los peritajes, la investigación deberá establecer qué ocurrió con Karla desde el momento en que se perdió contacto con ella hasta el hallazgo de su cuerpo.