La dualidad femenina y masculina en el cosmos mesoamericano.

*Sede UNAM-España . .

20.02.2026 Madrid, España.- existencia humana en el pensamiento mesoamericano no es una lucha moral entre el bien y el mal, sino un tránsito constante entre dos fuerzas contrapuestas y necesarias: lo femenino, asociado a la humedad, la creación y el origen, y lo masculino, vinculado a la sequía, el Sol y el tiempo. Bajo esta premisa, Federico Navarrete Linares, del Instituto de Investigaciones Históricas (IIH), clausuró en Madrid el seminario “La mitad del mundo. La mujer en el México indígena”, que se impartió en la sede de la Casa de México en España entre octubre de 2025 y febrero de 2026.

Durante su conferencia magistral utilizó como eje la cosmovisión del pueblo wixárika (huichol) para explicar un sustrato común a diversas culturas indígenas, incluyendo la nahua y la mexica. En este universo, la deidad Nacawé representa la madre creadora, el frío y el poder reproductivo desde el estrato inferior del mundo y el océano; mientras que Tatewari encarna el Sol, el desierto de Wirikuta y el tiempo mismo desde el estrato superior.

Para estas culturas, la armonía social y cósmica depende de que ninguna de estas dos fuerzas complementarias domine a la otra de forma rígida. “A diferencia de las corrientes occidentales, donde hay una lucha entre el bien y el mal, en las mesoamericanas se busca la alternancia y el equilibrio. Cada individuo, sin importar su género, debe equilibrar ambas fuerzas en su interior”, señaló.

Rigor académico y gestión internacional
Al presentar al ponente, el director de la sede UNAM-España (Centro de Estudios Mexicanos), Ciro Murayama, subrayó que la obra de Navarrete, que incluye títulos como México racista (2016) y ¿Quién conquistó México? (2019), sostiene desde la tolerancia, pero con rigor académico y conceptual, una sólida agenda de investigación para reentender el pasado, comprender mejor el presente de nuestro país y construir un futuro más promisorio.

Este seminario fue el acompañamiento académico que dio la UNAM a la magna exposición “La mitad del mundo. La mujer en el México indígena”, organizada por los gobiernos de México y de España, la cual incluyó más de 400 piezas arqueológicas, textiles y rituales de alto valor patrimonial en cuatro sedes en Madrid: el Museo Arqueológico Nacional, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, el Instituto Cervantes y la Fundación Casa de México.