*A lo largo de cuatro días, la celebración estuvo dedicada a la cultura de paz bajo el lema “Nombrar para existir”, donde especialistas abordaron diversas problemáticas sociales.
/Cultura UNAM /
Con la edición 2026, la Fiesta del Libro y la Rosa de la UNAM cumplió 18 años, la mayoría de edad. La celebró con un día más de actividades y con la gran afluencia de visitantes de todas las edades, sobre todo jóvenes (a quienes no detuvo ni la lluvia ni el calor) y una oferta plural de libros, conversatorios, presentaciones, conciertos, ciclos de cine y talleres.
El encuentro intergeneracional entre autores, lectores y creadores ofreció en el Centro Cultural Universitario (CCU) una programación de más de 500 actividades que se tradujo en el espíritu de una verdadera fiesta comunitaria alrededor de la cultura escrita, en oposición a las violencias y las divisiones del mundo actual.
De manera muy oportuna y a lo largo de los cuatro días que duró en esta ocasión, la Fiesta estuvo dedicada a la cultura de paz, bajo el lema “Nombrar para existir”, y varias de sus actividades abordaron fenómenos contemporáneos como la violencia de género, las desapariciones, el futbol femenil, las problemáticas de las trabajadoras del hogar o el hostigamiento hacia las juventudes.
El día 23 de abril, después de la inauguración oficial, encabezada por la secretaria general de la UNAM, Patricia Dávila, en representación del rector Leonardo Lomelí, se llevó a cabo el conversatorio de apertura, “Un nombre para mí: desapariciones y literatura”, en el que dos escritoras, la argentina Dolores Reyes y la mexicana Brenda Navarro, hablaron de las desapariciones forzadas y la violencia de género, temas que han explorado en obras como Casas vacías y Ceniza en la boca, de Navarro, y Cometierra y Miseria, de Reyes, acompañadas de las también escritoras Julia Santibáñez y Rosa Beltrán. Temas dolorosos que hicieron reflexionar a un Foro Libertad abarrotado.
Escritoras y escritores como Enzia Verduchi, Elsa Cross, Selva Almada, Myriam Moscona, María Negroni, Hernán Bravo Varela, Roger Bartra, Pedro Mairal, Martín Solares y Xavier Velasco dejaron muy en alto el papel de la palabra en la construcción de una cultura de paz que promueva el entendimiento y se aleje de las divisiones.
La Fiesta comprobó su arraigo en un público heterogéneo, deseoso de actividades vinculadas al libro, que inundó cada rincón del CCU: familias, parejas, grupos de amistades muy jóvenes y adultos mayores. Con libros y rosas en las manos, las personas lectoras recorrieron los estands con una curiosidad que devenía interés. No pocas se hacían acompañar de perros, aunque hubo hasta quien llevó a su conejo o a su cerdo al paseo bibliófilo.
Caminar por los diversos foros conducía a las personas visitantes por universos completamente distintos y en ocasiones equidistantes. Lo mismo era posible escuchar la lectura de poemas de Jaime Sabines, que oír los reclamos de los colectivos de búsqueda de personas desaparecidas; escuchar las risas durante la presentación del libro Redada en una fiesta hippie del periodista Rafael Cabrera, que oír datos desgarradores sobre la historia del feminicidio como categoría jurídica a partir del horror de Ciudad Juárez.
Gran convocatoria tuvo la presentación del libro Rosario Castellanos. En los labios del viento he de llamarme árbol de muchos pájaros, de Elena Poniatowska, donde la autora conversó sobre los vínculos literarios y afectivos que la ligan con la escritora chiapaneca. Lo mismo la presentación del libro Mecenazgo cultural. De patronatos, asociaciones y fundaciones en México, de la Cátedra Internacional Inés Amor en Gestión y Políticas Culturales.
Entre el cine, el teatro, el periodismo y la radio se movieron algunas de las actividades complementarias. Por ejemplo, la Cátedra Ingmar Bergman en Cine y Teatro llevó a cabo una instalación que conmovió a decenas de personas que se aproximaron al Teléfono por la paz, dispositivo que recogía mensajes de esperanza dejados voluntariamente por los paseantes.
Mientras que la Unidad de Investigaciones Periodísticas (UIP), en colaboración con Radio UNAM, impartió un taller de radio para infancias con estudiantes de periodismo. Y la Filmoteca de la UNAM participó con un programa especial y una de sus actividades destacadas fue la presentación de Pompeya. Bajo las nubes, a la que acudió su director, Gianfranco Rosi.
El Carro de Comedias de Teatro UNAM ofrece en su actual temporada el montaje de Ubú rey, de Alfred Jarry, bajo la dirección de Mario Espinosa, lo cual convocó a un gran grupo de espectadores que disfrutaron de la puesta sentados en las áreas verdes.
En la arena sociocultural, una de las actividades destacadas fue la conmemoración del 15 aniversario de la Unidad de Vinculación Artística (UVA) del Centro Cultural Universitario Tlatelolco, iniciativa que ha ofrecido talleres a más de 4 mil personas. En la charla se destacó el impacto de la educación artística no formal en el alumnado que asiste a este espacio comunitario, pero también la capacidad de sembrar semillas culturales y comunitarias en la vida de miles de familias que han entrado en contacto con este sitio educativo.
Poniendo la mirada nuevamente en la juventud, tuvo lugar una charla entre jóvenes y Dag Nylander, embajador de Noruega en México, acerca de su participación en el proceso de paz en Colombia y sobre cómo ellas y ellos pueden influir en detener la violencia de nuestro país. Por su parte, la escritora Dolores Reyes platicó con estudiantes de CCH Sur en torno a las lecturas y a cómo empezar a escribir.
Y desde la Dirección de Literatura y Fomento a la Lectura de la UNAM se presentó la más reciente antología de la Escuela de Escritura, A dónde ir, y se llevó a cabo la premiación de la convocatoria “Los jóvenes escriben: vivir entre silencios. La voz que construye. Ensayos por la paz”, realizada en colaboración con Comunidad Cultura UNAM.
Nunca faltan en la Fiesta los homenajes a figuras señeras de la cultura y las artes que nos han dejado. En esta ocasión fue objeto de celebración el centenario del nacimiento del gran estudioso de la historia y la literatura del mundo prehispánico Miguel León-Portilla, recordado por Eduardo Matos Moctezuma y Javier Garciadiego. Y la astrónoma puma Julieta Fierro, lo fue de un homenaje en el que participaron figuras cercanas a ella, como José Gordon.
Además, el músico Pau Casals, quien fuera embajador de la paz, fue tema central de un conversatorio y de un concierto. Mientras que, a cien años de su nacimiento, la figura del poeta Jaime Sabines generó una actividad de micrófono abierto en el que participaron numerosas personas entusiastas de sus versos. Y se llevó a cabo un homenaje al prolífico cuentista y escritor Ignacio Padilla, al cumplirse 10 años de su muerte.












