La madre buscadora de Sonora Ceci Flores encuentra a uno de sus hijos.

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24.03.2026 Con un mensaje en sus redes la Ceci Flores, fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, informa que ha encontrado a su hijo Marco Antonio en una fosa clandestina en Hermosillo, gracias a la investigación de la Fiscalía estatal.

En su mensaje en plataformas sociales expone con visible dolor, que ha encontrado solo parte de la osamenta en un extenso terreno. Está a la espera de la confronta de ADN pero asegura que por la vestimenta la probabilidad es grande que seam sus restos.

“¡Vamos a casa hijo!

Después de luchar contra todo, contra el olvido, contra la apatía, contra la tierra dura, seca por el sol que siempre estuvo ahí, dejando parte de nuestra sangre y piel, llorando para quitarnos el polvo que nos cegaba, porque no había tiempo, porque creía que con cada paso te iba a encontrar con vida, que llegaría a tiempo para protegerte, para abrazarte y darte los besos más bonitos que sólo sabe dar una madre.

Yo siempre supe que te encontraría, pasara el tiempo que pasara porque no tenía otro motivo en la vida; me robaron el miedo con tu ausencia, se llevaron mi cansancio con tus heridas.

Hoy localicé a mi niño en la carretera 26 Km 46, en Hermosillo, Sonora , y más que nunca se siente la fatiga. Abrazo tus restos, es lo que me queda, es lo que me dejaron.

Vámonos a casa hijo, de donde nunca tuviste que partir he cumplido mi promesa de encontrarte”.

La madre buscadora Ceci Flores ha centrado su lucha en la búsqueda de sus hijos desaparecidos, un caso que se ha vuelto emblemático de la crisis de desapariciones en México.

Ceci Flores busca principalmente a dos de sus hijos: Alejandro Guadalupe y Marco Antonio, quienes desaparecieron en distintos momentos y circunstancias marcadas por la violencia en el norte del país.

Alejandro desapareció en 2015 cuando se trasladaba hacia Los Mochis, Sinaloa, y desde entonces no se ha tenido certeza sobre su paradero.

Años más tarde, en 2019, su hijo Marco Antonio también fue privado de la libertad en Bahía de Kino, Sonora, lo que detonó de manera definitiva su activismo y la creación del colectivo Madres Buscadoras de Sonora.

En ese mismo año, otro de sus hijos, Jesús Adrián, también fue secuestrado, aunque posteriormente fue liberado, lo que evidenció el contexto de violencia en el que ocurrió la desaparición de su familia.

Desde entonces, Ceci Flores ha declarado que su búsqueda no se limitaba a encontrarlos con vida, sino a localizarlos “aunque sea en un puñado de huesos”, una frase que refleja la dimensión de la tragedia que enfrentan miles de familias en el país.

Su caso no es aislado. A partir de la desaparición de sus hijos, fundó un colectivo integrado por cientos de mujeres que realizan búsquedas en campo, muchas veces sin apoyo institucional, en un país que acumula más de 100 mil personas desaparecidas: Las Madres Buscadoras de Sonora.

La historia de Ceci Flores se ha convertido en un símbolo de la lucha de las madres buscadoras en México: mujeres que, ante la ausencia de respuestas del Estado, emprenden por sí mismas la búsqueda de sus hijos en fosas clandestinas, desiertos y zonas controladas por el crimen organizado.