La mentira ¿”Dejá vu”?

*NEMESIS

/ Fernando Meraz Mejorado /

La mentira constante rompe el fundamento mismo del poder: la legitimidad. Para pensadores como Platón, el gobernante debe ser quien conoce la verdad y actúa conforme a ella; si miente, deja de ser un guía y se convierte en un tirano.

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La mentira constante rompe el fundamento mismo del poder: la legitimidad. Para pensadores como Platón, el gobernante debe ser quien conoce la verdad y actúa conforme a ella; si miente, deja de ser un guía y se convierte en un tirano.
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Tiene, quien gobierna, deber de veracidad. Quien ejerce poder tiene una obligación especial de decir la verdad, porque maneja el destino, los recursos y la seguridad de todos. Mentir no es solo engañar: es manipular, usar a las personas como si fueran objetos, quitándoles su libertad de decidir con información real: “trata a las personas como fines en sí mismas, no solo como medios”.
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El gobernante mentiroso causa un gran problema moral colectivo: Al mentir, se confunde lo correcto con lo incorrecto. Se borran los límites entre lo justo y lo injusto. Esto crea una crisis ética donde la gente ya no sabe qué valores defender, porque quien debería representar la ley y la virtud es el primero en violarlas.
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El gobernante tiene también responsabilidad por consecuencias: Éticamente, el gobernante es responsable de todo daño que cause la mentira: mala gestión, recursos perdidos, vidas afectadas o violencia, ya que todo eso nace de haber ocultado o deformado la realidad. Todo esto me deja una sensación de “Dejá vu”. ¿A usted amigo lector.. ?