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09.08.2026 Puebla.— En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, la presidenta Claudia Sheinbaum propuso cambiar el nombre del histórico Paso de Cortés, en la zona montañosa entre el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, para reconocer el papel de los pueblos originarios en la historia de México.
Durante el inicio de la Jornada Nacional de Reforestación, realizado este domingo en San Nicolás de los Ranchos, Puebla, la mandataria planteó que el sitio sea denominado “Paso de los Pueblos Indígenas”, al considerar que esta denominación permitiría reivindicar la presencia y la importancia de las comunidades originarias frente a una referencia histórica centrada en el conquistador español Hernán Cortés.
La propuesta fue presentada por Sheinbaum como un acto de reconocimiento histórico y de justicia. La presidenta sostuvo que los pueblos indígenas son parte fundamental del origen de los valores, la identidad y la cultura de México, por lo que consideró necesario recuperar esa perspectiva también en los nombres de lugares vinculados con la historia nacional.
El llamado Paso de Cortés se encuentra en la Sierra Nevada, entre los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, y constituye un punto estratégico del antiguo sistema de caminos que comunicaba distintas regiones del centro de Mesoamérica. El lugar es conocido actualmente por el paso de la expedición encabezada por Hernán Cortés rumbo a México-Tenochtitlan en 1519.
Sin embargo, su historia es anterior a la llegada de los españoles. Investigaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia señalan que el paso formaba parte de rutas utilizadas antes de la conquista y que por la región circulaban comerciantes y habitantes de distintos pueblos mesoamericanos. Una investigación publicada por el INAH documenta que el trayecto entre los volcanes era una vía mercantil que conectaba zonas como Chalco, Huejotzingo y Cholula.
La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas también señala que la zona posee una profunda relación con las culturas originarias. En la cosmovisión indígena, las montañas y volcanes tenían un carácter sagrado y estaban vinculados con las deidades relacionadas con la lluvia, el agua y la fertilidad. Incluso los principales accidentes geográficos de la región conservan nombres de origen indígena, como Popocatépetl e Iztaccíhuatl.
La presencia de Cortés en este punto ocurrió durante la campaña que emprendió hacia Tenochtitlan. Después de avanzar por distintos territorios del actual centro de México, el ejército conquistador atravesó la Sierra Nevada en 1519. La expedición estaba integrada no solamente por españoles, sino también por numerosos aliados indígenas que se incorporaron a la campaña durante el avance.
Ese contexto histórico es relevante para la propuesta de Sheinbaum, pues el nombre actual del sitio está asociado con el conquistador, aunque el camino ya era utilizado antes de su llegada y la propia expedición de 1519 dependió de alianzas con pueblos indígenas. De acuerdo con información del INAH, el antiguo trayecto tuvo usos comerciales y ceremoniales antes de convertirse en parte de la ruta seguida por las fuerzas hispanas y sus aliados indígenas.
La iniciativa presidencial ocurre además en un momento en que el Gobierno federal ha colocado el reconocimiento de los pueblos indígenas y afromexicanos entre sus principales temas políticos. En 2024 se modificó la Constitución para reconocerlos como sujetos de derecho público y durante 2026 el Ejecutivo federal ha impulsado la consulta de una propuesta de Ley General de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos.
La Presidencia informó que esa iniciativa será sometida a consulta con las 16 mil 728 comunidades de los 69 pueblos indígenas y el pueblo afromexicano del país. El proyecto busca establecer mecanismos relacionados con derechos colectivos, libre determinación, autonomía, territorio y participación de las comunidades.
El planteamiento sobre el nombre del paso montañoso estuvo acompañado por un segundo mensaje relacionado con la protección del territorio. En el mismo acto, Sheinbaum encabezó el arranque de la Jornada Nacional de Reforestación 2026, una campaña que contempla la plantación de 6.6 millones de árboles y plantas de 302 especies en distintas regiones del país. (
La presidenta vinculó ambas acciones bajo una misma idea: reconocer las raíces indígenas de México también implica proteger los territorios y recursos naturales que forman parte de esa herencia. La reforestación, en ese sentido, fue presentada como una acción concreta de cuidado ambiental y no únicamente como una conmemoración simbólica.
Durante la jornada, además, Sheinbaum firmó un decreto para establecer el segundo domingo de agosto de cada año como el Día Nacional de la Reforestación, con el propósito de convertir la plantación y conservación de árboles en una actividad permanente de participación social.
El escenario elegido para el anuncio también tuvo un componente simbólico. San Nicolás de los Ranchos se encuentra en la región del Izta-Popo y forma parte del territorio asociado con comunidades que mantienen una relación histórica y cultural con las montañas. La zona es además una de las áreas naturales protegidas más importantes del centro del país.
La propuesta de sustituir “Paso de Cortés” por “Paso de los Pueblos Indígenas” no representa por sí misma un cambio oficial consumado. Se trata de un planteamiento anunciado públicamente por la presidenta, por lo que cualquier modificación formal de la denominación deberá seguir los procedimientos administrativos y legales correspondientes.
Más allá del nombre, el debate vuelve a colocar en el centro la manera en que México cuenta su propia historia. El sitio recuerda la llegada de la expedición de Cortés, pero también conserva las huellas de las sociedades que habitaban y utilizaban la región mucho antes de 1519.
Con la propuesta, Sheinbaum busca que esa memoria previa tenga un lugar más visible en la identidad pública del territorio. El mensaje presidencial se produjo precisamente en una fecha dedicada internacionalmente a reconocer los derechos, las culturas y las aportaciones de los pueblos indígenas.
Así, el planteamiento para renombrar el histórico paso quedó ligado a una jornada nacional dedicada a sembrar árboles: memoria, identidad y protección ambiental fueron los tres ejes con los que el Gobierno federal buscó conmemorar este 9 de agosto, mientras continúa el proceso para fortalecer el reconocimiento jurídico y político de los pueblos originarios en México.

