*Académicos analizan crisis del sistema representativo.
*Necesitamos una interlocución constructiva y respetuosa, que reconozca las diferencias, pero sin convertirlas en motivo de exclusión: Diego Valadés, investigador del IIJ.
/Leonardo Frías Cienfuegos/
16.03.2026. México.- Un nuevo pacto político requiere, ante todo, capacidad de diálogo. El pacto es indispensable en cualquier sociedad democrática que aspire a funcionar. Sin interlocución no hay reforma, pero tampoco hay pacto. Si realmente lo buscamos, necesitamos una interlocución constructiva y respetuosa, que reconozca las diferencias, pero sin convertirlas en motivo de exclusión.
Así lo mencionó Diego Valadés Ríos, investigador emérito del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM, quien también expuso que el problema central es que nuestro sistema representativo sigue siendo “un sistema sin efectos”.
“El Congreso mexicano no se da por aludido en relación con los problemas que se presentan en el territorio y en el sistema político mexicano. Por tanto, tenemos que hacer una reforma del sistema representativo mexicano, porque el que tenemos claramente no funciona”, destacó.
El mejor sistema representativo que hemos tenido en el país fue en 1857, en el siglo XIX. Y en la actualidad, “¿por qué no nos representan?, porque nosotros como ciudadanos somos mejores que quienes lo hacen”.
Al participar en la Mesa 1 “La representación política de México en el siglo XXI. ¿Un nuevo pacto político?”, del Seminario Universitario: La reforma político-electoral que México requiere, Valadés Ríos reiteró que se vive “una crisis nacional del sistema representativo”.
En su oportunidad, José Woldenberg Karakowsky, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) se refirió a los procedimientos ocurridos en las reformas electorales de 1994, 1996, 2007 y 2024, en las que dijo “se realizaron por consenso, porque es muy importante que todas las partes estén de acuerdo”.
“En las reformas anteriores el motor fueron las demandas opositoras y en ésta, la Cámara no abrió un espacio para escuchar. Se trata de una reforma del gobierno para el gobierno; las diferentes fuerzas políticas deben estar mejor representadas de acuerdo con sus votos”, comentó Woldenberg.
En la mesa, moderada por Hugo Concha Cantú, abogado general de la UNAM, en el Auditorio Pablo González Casanova de la FCPyS, Jaime Cárdenas Gracia, investigador del IIJ, refirió que cualquier reforma debe surgir de la voluntad de los ciudadanos.
Respecto a los 200 diputados de representación proporcional que se propone sean elegidos por sufragio directo mediante un sistema de votación por circunscripción, consideró que “no hay una regresión como se ha dicho, porque reducirá el poder de las cúpulas partidistas”.
En su oportunidad, Rubén Jesús Lara Patrón, académico de la Facultad de Derecho (FD), señaló que ninguna propuesta de la sociedad civil quedó integrada al documento final.
En tanto, Irma Méndez de Hoyos, profesora-investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), indicó que el país enfrenta un problema de representación y afirmó que el sistema de partidos está “desmembrado”, lo que evidencia “una transición ausente”.
Previamente, Blanca Margarita Velázquez Rodríguez, docente de la FD, compartió que ante la situación de la nación, involucrada en un sistema partidista, el ajuste en materia política electoral debe tener un consenso. “No hay condiciones como tal para la reforma electoral y de avanzar nos estaría llevando a un retroceso”, concluyó.
Crédito: Unam Global TV













