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31.12.2025. Con música, risas y coloridos disfraces, cada fin de año se mantiene viva la tradicional celebración del Viejo, una costumbre popular en la que vecinos, familias y grupos de amigos salen a las calles caracterizados como una persona mayor, representando el año que termina, y como bebés, símbolo del año nuevo que está por comenzar.
Durante esta festividad, quienes personifican al Viejo suelen portar máscaras, ropa desgastada, bastones o barbas canosas, evocando el paso del tiempo y las experiencias acumuladas a lo largo del año. En contraste, los disfraces de bebé —con pañales, biberones y gorritos— representan el renacer, la esperanza y los nuevos comienzos que trae consigo el año entrante.
La tradición, profundamente arraigada en diversas comunidades del estado de Veracruz y otras regiones del país, se acompaña de bailes, música, versos picarescos y recorridos por las calles, donde los participantes interactúan con los vecinos y, en algunos casos, solicitan una cooperación voluntaria para continuar con la celebración.
Más allá del aspecto festivo, el ritual del Viejo tiene un fuerte simbolismo social y cultural, ya que invita a reflexionar sobre lo vivido durante el año que concluye, despedirse de lo bueno y lo malo, y dar la bienvenida al nuevo ciclo con alegría y optimismo.
A pesar del paso del tiempo, esta costumbre sigue transmitiéndose de generación en generación, convirtiéndose en un punto de encuentro comunitario que fortalece la identidad y el sentido de pertenencia, al tiempo que marca, de manera festiva, la transición de un año a otro.













