*ONU intensifica llamado internacional mientras continúan los rescates desesperados.
10.07.2026 Venezuela.+ La emergencia provocada por los dos terremotos que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio continúa agravándose. El más reciente reporte de situación de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) confirmó que la cifra de víctimas mortales aumentó a 3 mil 811 personas, mientras que los heridos ascienden a 16 mil 740 y los equipos de rescate mantienen la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros en las zonas más afectadas.
El informe, correspondiente al Reporte de Situación número 15 y actualizado al 8 de julio a las 21:00 horas, señala que el país sigue enfrentando una emergencia humanitaria de gran magnitud tras los dos sismos de magnitud 7.2 y 7.5 registrados el 24 de junio con apenas unas horas de diferencia en la región centro-norte del país.
De acuerdo con Naciones Unidas, los terremotos han generado más de mil 100 réplicas, lo que ha dificultado las labores de búsqueda, rescate y evaluación de daños, además de mantener en alerta permanente a la población y a los cuerpos de emergencia.
La organización internacional informó que hasta el momento han sido rescatadas con vida 6 mil 462 personas, mientras que al menos 17 mil 907 habitantes permanecen sin vivienda debido a la destrucción provocada por el movimiento telúrico.
La Guajira continúa siendo el estado con mayores afectaciones, aunque al menos siete entidades venezolanas registran daños de distinta consideración en infraestructura, viviendas, hospitales, escuelas y servicios básicos.
Según OCHA, el balance oficial más reciente da cuenta de 3 mil 811 personas fallecidas y 16 mil 740 lesionadas, cifras que continúan modificándose conforme avanzan las operaciones de rescate y las autoridades logran acceder a comunidades que permanecían incomunicadas.
El reporte explica que la respuesta de la población principalmente y ayuda humanitaria internacional sigue concentrándose en la búsqueda de personas desaparecidas, la instalación de campamentos temporales para quienes perdieron sus hogares y la atención médica y humanitaria de los damnificados.
La magnitud del desastre llevó a Naciones Unidas a reforzar su respuesta internacional. El subsecretario general para Asuntos Humanitarios y Coordinador del Socorro de Emergencia, Tom Fletcher, hizo un nuevo llamado a los Estados miembros y a los donantes para incrementar el apoyo financiero destinado a Venezuela.
“Necesitamos transformar la solidaridad en apoyo concreto para las personas afectadas”, señaló Fletcher al anunciar una ampliación del llamamiento humanitario internacional.
Como parte de esa estrategia, Naciones Unidas informó que lanzó una solicitud adicional de 296 millones de dólares para fortalecer las operaciones de emergencia y atender durante los próximos seis meses las necesidades de aproximadamente 1.3 millones de personas afectadas por los terremotos.
El Sistema de Naciones Unidas explicó que trabaja de manera coordinada con las autoridades venezolanas y organizaciones humanitarias en acciones relacionadas con salud, alimentación, agua potable, saneamiento, refugio temporal, protección de la niñez y restablecimiento de servicios esenciales.
Los dos terremotos ocurrieron el 24 de junio con epicentro sobre el eje San Felipe-Yumare-Montalbán, entre los estados Yaracuy y Carabobo, una zona de elevada actividad sísmica. El primer movimiento alcanzó magnitud 7.2 y, horas después, un segundo sismo de magnitud 7.5 agravó la destrucción, provocando el colapso de edificios, carreteras, hospitales y miles de viviendas.
Las más de mil réplicas registradas desde entonces han complicado el ingreso de maquinaria pesada en varias comunidades y han obligado a suspender temporalmente algunas operaciones de rescate debido al riesgo de nuevos derrumbes.
Equipos de Protección Civil, bomberos, fuerzas armadas, voluntarios y brigadas internacionales continúan removiendo escombros con la esperanza de localizar a más sobrevivientes, aunque conforme transcurren los días las posibilidades disminuyen y aumenta el número de personas localizadas sin vida.
La ONU advirtió que, además del impacto inmediato de los sismos, comienza una segunda fase de la emergencia relacionada con la atención sanitaria, el acceso al agua potable, el alojamiento de miles de familias desplazadas y la recuperación de infraestructura crítica.
Los organismos humanitarios también alertaron sobre el riesgo de brotes de enfermedades, problemas de salud mental entre la población afectada y el incremento de necesidades alimentarias, especialmente en comunidades donde los servicios básicos permanecen interrumpidos.
Mientras continúan las labores de rescate, Naciones Unidas insistió en que la emergencia en Venezuela requerirá una respuesta sostenida durante los próximos meses para atender tanto a las víctimas directas del desastre como a las cientos de miles de personas que perdieron su patrimonio y sus medios de vida a causa de los terremotos más devastadores registrados en el país en las últimas décadas.


