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29.01.2026 Ciudad de México.- El fandom, mayormente femenino conocido como ARMY, que respalda al grupo surcoreano BTS, se ha consolidado como una de las comunidades de seguidoras más influyentes del mundo.
Su nombre proviene del acrónimo en inglés Adorable Representative MC for Youth, que significa Representantes Adorables de la Juventud, y también remite a la idea de un ejército, símbolo de disciplina y lealtad. Esta doble connotación refleja la manera en que millones de personas se han organizado para acompañar a la agrupación en cada etapa de su carrera.
El impacto de ARMY no se limita al consumo musical. Desde su surgimiento en 2013, cuando BTS debutó en la escena del K Pop, los seguidores comenzaron a crear redes de apoyo que pronto trascendieron las fronteras de Corea del Sur.
Hoy, ARMY tiene presencia en todos los continentes y se ha convertido en un actor cultural y social que influye en tendencias digitales, campañas solidarias y hasta en decisiones institucionales.
En México, por ejemplo, el fandom ha presionado a la Profeco para exigir transparencia en la venta de boletos de conciertos, demostrando su capacidad de organización y su fuerza como colectivo.
El desarrollo de ARMY ha sido paralelo al crecimiento de BTS. En sus primeros años, el grupo atrajo principalmente a adolescentes, pero con el paso del tiempo el rango de edad de los seguidores se amplió.
Actualmente, una parte significativa de la comunidad está formada por jóvenes adultos de entre 25 y 35 años, lo que refleja la madurez del movimiento y su capacidad de sostener el éxito de la agrupación a largo plazo. Esta evolución ha permitido que el fandom se mantenga activo y comprometido, incluso en periodos de pausa en la actividad musical del grupo.
Los antecedentes de la influencia de ARMY se encuentran en la manera en que los fandoms de K Pop han transformado la relación entre artistas y seguidores. Sin embargo, el caso de BTS es único por la magnitud alcanzada. ARMY ha logrado posicionar canciones en los primeros lugares de las listas internacionales, organizar donaciones millonarias para causas humanitarias y generar movimientos virales que han marcado la agenda digital.
La comunidad ha demostrado que puede actuar como un bloque cohesionado, capaz de incidir en la industria musical y en la sociedad.
La identidad de ARMY se construye a partir de valores como la solidaridad, la inclusión y el respeto por la diversidad. Los seguidores han impulsado campañas contra la discriminación, han apoyado a comunidades vulnerables y han promovido mensajes de esperanza y resiliencia inspirados en las letras de BTS.
Este compromiso ha reforzado la percepción de que ARMY es más que un grupo de fans: es una red global organizada con identidad colectiva y capacidad de influencia cultural.
El fenómeno ARMY plantea preguntas sobre el futuro de los fandoms en la era digital. Su capacidad de movilización y su impacto en distintos ámbitos muestran que los seguidores pueden convertirse en actores sociales con poder real.
En el caso de BTS, el respaldo de ARMY ha sido fundamental para que el grupo se mantenga desde hace 13 años como uno de los fenómenos musicales más poderosos del mundo, incluso en un mercado tan competitivo como el global.












