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*Realizado en 1994 por María Inés Roqué y Guadalupe Miranda, el documental, exhibido en el CEIICH, recupera testimonios sobre la participación femenina en las filas zapatistas y su incursión en espacios tradicionalmente dominados por hombres.Foto: cortesía ProCine CdMx.
/ Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades /
A 30 años de la firma de los Acuerdos de San Andrés, es indispensable cumplir y poner en activo los compromisos establecidos en 1996, afirmó el director del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la UNAM, Mauricio Sánchez Menchero.
Durante la presentación y conversatorio del documental Las compañeras tienen grado, sostuvo que los acuerdos no pueden permanecer únicamente en el papel, “queremos que nuestros pueblos originarios tengan esa posibilidad jurídica de reconocimiento y de autogobierno por todas las de la ley”.
Recordó que en febrero pasado la UNAM suscribió un convenio de colaboración con Servicios y Asesoría para la Paz (Serapaz), mediante el cual los archivos históricos relacionados con la firma de los Acuerdos de San Andrés quedaron bajo resguardo de la Biblioteca Pablo González Casanova del CEIICH. El acervo reúne más de 9 mil documentos históricos vinculados con el proceso de diálogo.
A su vez, Diana Lepe, directora ejecutiva de Serapaz, subrayó la relevancia de garantizar la preservación adecuada de estos materiales documentales, debido a que integrantes de esa organización participaron directamente en el proceso de mediación y asumieron la tarea de conservar dichos archivos.
En este momento, señaló, hay que asegurar condiciones no sólo del cuidado histórico de los mismos, sino también posibilitar que se puedan conocer de manera pública.
Los Acuerdos de San Andrés derivaron de los Diálogos para la Paz con Justicia y Dignidad, en los que participaron la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa), la dirigencia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y representantes del gobierno federal. El documento constituye uno de los referentes políticos más significativos para el movimiento indígena y para la relación entre los pueblos originarios y el Estado.
En tanto, Guadalupe Miranda, una de las creadoras del documental, consideró fundamental que Las compañeras tienen grado forme parte del acervo resguardado por el CEIICH, al tratarse de un testimonio histórico realizado “a 32 años del levantamiento”.
La filmación
María Inés Roqué y Guadalupe Miranda, creadoras y directoras de Las compañeras tienen grado, compartieron que el filme representó su ópera prima y fue realizado de manera intuitiva cuando ambas aún eran estudiantes, apenas tres meses después del levantamiento zapatista, entre marzo y abril de 1994.
Guadalupe Miranda relató que inicialmente no contemplaban abordar específicamente la experiencia de las mujeres zapatistas ni convertir la obra en un referente de perspectiva de género.
“Filmamos nueve horas; al regresar a Ciudad de México y revisar el material encontramos lo más fuerte”, añadió, y destacó que el acompañamiento de colegas y amistades del ámbito académico permitió identificar la articulación narrativa del documental.
María Inés Roqué narró que durante su estancia en territorio zapatista estuvieron acompañadas por una guardia de jóvenes mujeres. Recordó que sostuvieron una entrevista con el subcomandante Marcos, quien en el documental habla sobre el papel de las mujeres dentro del EZLN.
Diana Lepe explicó que el filme muestra las dificultades que enfrentaron las asesoras del proceso de diálogo para lograr una participación sustantiva en sitios históricamente patriarcales.
En ese sentido, resaltó que las mujeres zapatistas abrieron camino en ámbitos dominados por hombres. “Ocuparon espacios que eran patriarcales en su definición”.
Finalmente, consideró que el documental invita a reflexionar sobre el México contemporáneo y acerca de las problemáticas que persisten en entidades como Chiapas, Guerrero, Michoacán, Sinaloa y Chihuahua. “Reconocer el pasado permite responder algunas preguntas que hoy tendríamos que hacernos”.


