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31.08.2026 Veracruz.- El respaldo del SIPINNA a la Ley Asiel coloca nuevamente en el centro de la discusión pública la necesidad de fortalecer la prevención y atención de la violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes dentro de las escuelas.
La iniciativa tiene un origen concreto: la experiencia de Asiel de la Rosa, quien denunció haber sido víctima de una agresión sexual cuando tenía 13 años en una secundaria del municipio de Apaxco, Estado de México.
La propuesta no nació desde una dependencia gubernamental, sino de la experiencia de un adolescente que, después de denunciar lo ocurrido, comenzó a plantear cambios para evitar que otros estudiantes enfrenten situaciones semejantes y, particularmente, para que las instituciones educativas tengan herramientas suficientes para prevenir, detectar y atender posibles casos de violencia sexual.
De acuerdo con el testimonio que Asiel ha hecho público, los hechos ocurrieron en 2023, cuando llevaba pocos días de haber ingresado a segundo grado de la Escuela Secundaria Técnica Número 35, en Apaxco. El adolescente relató que se dirigió a los baños del plantel y que una persona le cubrió la boca con una sustancia que le provocó perder el conocimiento. Posteriormente, dijo haber despertado en otro baño y presentado marcas de sujeción y lesiones.
El caso derivó en una búsqueda de justicia que, según ha relatado el propio Asiel, estuvo acompañada de deficiencias en la respuesta institucional y de experiencias que consideró revictimizantes. Fue a partir de ese proceso que decidió convertir su caso en una exigencia para modificar los mecanismos con los que las escuelas enfrentan la violencia sexual contra estudiantes.
Actualmente, Asiel, quien ya es activista, impulsa una iniciativa que lleva su nombre y que pretende que la respuesta ante estos delitos no dependa únicamente de la reacción posterior a una agresión. El planteamiento busca que existan mecanismos preventivos, personal capacitado y procedimientos claros para detectar señales de violencia y actuar de manera oportuna.
La iniciativa fue ingresada el 1 de julio de 2026 ante el Congreso del Estado de México, con el respaldo de la diputada Ana Yurixi Leyva Piñón. Entre sus objetivos se encuentra establecer obligaciones de capacitación para el personal educativo, desarrollar campañas de información y prevención y facilitar la canalización de posibles delitos hacia las autoridades correspondientes.
Uno de los problemas que la propuesta busca atender es la falta de preparación de quienes trabajan cotidianamente con niñas, niños y adolescentes. La lógica planteada es que docentes, directivos y demás personal escolar puedan identificar señales de alerta y sepan qué hacer cuando exista una sospecha o una denuncia, sin convertir a la escuela en una instancia que sustituya las funciones de las autoridades investigadoras.
El planteamiento también contempla mecanismos para facilitar las denuncias y acercar a los Ministerios Públicos a los distintos sectores educativos, de acuerdo con la información difundida durante la presentación de la iniciativa en el Congreso mexiquense.
La propuesta adquiere una dimensión nacional a partir del posicionamiento emitido por el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes. En agosto de 2026, el organismo manifestó su respaldo a los objetivos de la Ley Asiel y ofreció acompañamiento técnico a las autoridades educativas y legislativas.
El SIPINNA señaló que la prevención, detección y atención de la violencia sexual requieren fortalecer las capacidades de las instituciones educativas y establecer mecanismos que permitan proteger a las víctimas desde el momento en que se identifica una situación de riesgo.
En su posicionamiento, el organismo subrayó que las instituciones deben garantizar que niñas, niños y adolescentes sean escuchados, protegidos y acompañados, al mismo tiempo que se eviten procedimientos que puedan generar nuevas afectaciones. También destacó la importancia de la coordinación entre las autoridades encargadas de la educación, la protección de derechos y la procuración de justicia.
Para el SIPINNA, la violencia sexual contra la niñez exige una respuesta que vaya más allá de la investigación de un delito una vez cometido. La protección integral comprende acciones de prevención, detección temprana, atención especializada y acompañamiento, así como medidas destinadas a impedir que las víctimas sean revictimizadas durante los procedimientos institucionales.
El respaldo del organismo también representa un reconocimiento a la importancia de que las propias experiencias de niñas, niños y adolescentes sean consideradas en la construcción de políticas públicas. En el caso de la Ley Asiel, la propuesta parte precisamente de una experiencia personal que fue llevada al terreno legislativo con la intención de modificar las condiciones que, según su impulsor, permitieron que la agresión ocurriera y que posteriormente la respuesta institucional resultara insuficiente.
La iniciativa plantea, de acuerdo con la información publicada sobre su presentación, que el personal educativo tenga capacitación obligatoria para atender situaciones relacionadas con violencia sexual y que existan campañas dirigidas a la comunidad escolar para prevenir este tipo de agresiones. También se ha planteado la revisión de antecedentes del personal docente y la incorporación de contenidos preventivos.
El objetivo de estas medidas es generar una red de prevención alrededor de los estudiantes. En ese esquema, la escuela tendría una responsabilidad fundamental en la identificación de posibles riesgos, pero la investigación de los hechos y la determinación de responsabilidades corresponderían a las autoridades competentes.
La iniciativa también busca modificar la manera en que se atiende a quienes denuncian. Uno de sus ejes es evitar que una niña, niño o adolescente tenga que atravesar procesos institucionales sin acompañamiento especializado o repetir innecesariamente su relato ante distintas autoridades.
Este punto resulta particularmente relevante en casos de violencia sexual infantil debido a la condición de vulnerabilidad de las víctimas. La respuesta institucional debe procurar su seguridad y bienestar, además de garantizar que puedan participar en los procedimientos que correspondan sin ser expuestas nuevamente a situaciones que profundicen el impacto de la agresión.
La historia de Asiel ha colocado además en la discusión pública el papel de las escuelas frente a los delitos sexuales. Los planteles son espacios donde niñas, niños y adolescentes permanecen buena parte de su vida cotidiana, por lo que la existencia de protocolos claros y personal preparado puede ser determinante para detectar situaciones de riesgo y activar las rutas de protección.
El SIPINNA sostuvo que la coordinación interinstitucional es indispensable para que las medidas de protección funcionen. La atención de un caso puede requerir la intervención de autoridades educativas, procuradurías de protección, fiscalías, servicios de salud y otras instituciones, dependiendo de las circunstancias y necesidades de cada víctima.
Por ello, el acompañamiento técnico ofrecido por el organismo pretende contribuir a que las disposiciones que eventualmente sean aprobadas puedan convertirse en procedimientos aplicables y sostenibles, y no únicamente en obligaciones establecidas en la legislación.
La propuesta todavía forma parte de un proceso legislativo y su presentación no significa que la Ley Asiel sea actualmente una ley nacional vigente. La iniciativa fue presentada en el Congreso del Estado de México y busca avanzar mediante el análisis y eventual dictaminación legislativa.
El caso que dio origen a la propuesta, sin embargo, ya ha trascendido el ámbito individual. Asiel ha explicado públicamente que su propósito es utilizar su experiencia para impulsar cambios que puedan beneficiar a otros estudiantes. En palabras recogidas durante la difusión de su historia, su objetivo es que lo ocurrido se convierta en una herramienta para proteger a otros niños y adolescentes.
Con el respaldo del SIPINNA, la discusión sobre la Ley Asiel adquiere ahora una nueva dimensión institucional. El reto será determinar los alcances que tendrá la iniciativa durante el proceso legislativo y, en caso de ser aprobada, establecer las condiciones necesarias para que las medidas puedan aplicarse efectivamente en los planteles educativos.
La génesis de la propuesta permanece ligada al caso de un adolescente que denunció haber sufrido violencia sexual dentro de una escuela a los 13 años. A partir de esa experiencia, la Ley Asiel busca que la protección no llegue únicamente después de una agresión, sino que las instituciones tengan herramientas para prevenirla, detectarla, atenderla y acompañar a quienes la padezcan sin someterlos a nuevos procesos de revictimización.
El posicionamiento del SIPINNA coloca así el respaldo institucional sobre una iniciativa cuyo origen está en una historia personal de violencia y en la exigencia de convertir esa experiencia en cambios para la protección de niñas, niños y adolescentes en los espacios educativos.

