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24.01.2026.Culiacán, Sinaloa, La Fiscalía General del Estado de Sinaloa confirmó la localización con vida de Nicole Pardo Molina, conocida en redes sociales como Nicholette, quien había desaparecido el pasado 20 de enero en Culiacán.
La joven tiktoker fue privada de la libertad por hombres armados que la interceptaron y obligaron a descender de su vehículo, generando alarma entre sus seguidores y familiares.
Durante los días posteriores a su desaparición circularon en plataformas digitales varios videos en los que la influencer aparecía obligada a inculparse de actividades ilícitas, presuntamente vinculadas con jefes de un grupo criminal identificado como “la mayiza”.
Las grabaciones, difundidas ampliamente en redes sociales, mostraban a la joven bajo presión, señalando corrupción de patrullas y como una “larga lista de mujeres” habían sido asesinadas,bl torturadaz y violadas” por el engaño de los mayos, lo que incrementó la preocupación sobre su integridad física.
La confirmación de su liberación fue dada a conocer por la Fiscalía de Sinaloa, que informó que Nicholette se encuentra bajo resguardo y recibiendo atención médica y psicológica.
Autoridades señalaron que se abrirá una investigación para esclarecer las circunstancias de su desaparición, la producción de los videos y la responsabilidad de los grupos armados que participaron en el hecho.
El caso de Nicholette se suma a una serie de desapariciones y homicidios de jóvenes vinculados al ámbito digital y de las redes sociales en Sinaloa, fenómeno que ha generado debate sobre la exposición pública y los riesgos asociados a la visibilidad en plataformas como TikTok.
La desaparición de la influencer provocó movilizaciones en Culiacán y mensajes de solidaridad de la comunidad digital, que exigieron su pronta aparición con vida.
La Fiscalía ha señalado que se reforzarán las acciones de seguridad y se dará seguimiento a las líneas de investigación relacionadas con grupos criminales que operan en la región.
El caso ha puesto nuevamente en el centro de la discusión la vulnerabilidad de figuras públicas en contextos de violencia organizada y la necesidad de garantizar condiciones de seguridad para quienes desarrollan actividades en el espacio digital.
La liberación de Nicholette representa un alivio para su familia y seguidores, aunque deja abiertas interrogantes sobre la capacidad de las autoridades para prevenir y sancionar este tipo de hechos en un estado marcado por la presencia de organizaciones delictivas en disputa por la ciudad y el Estado de Sinaloa.












