Lluvias, nevadas y deshielos golpean a los Andes; Perú prepara medidas ante riesgo para 1.2 millones

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29.08.2026 Perú.- Una combinación de lluvias intensas, nevadas, deslizamientos y aluviones ha provocado afectaciones en distintos puntos de la cordillera de los Andes, particularmente en Perú y Chile, mientras Bolivia también enfrenta condiciones meteorológicas adversas en zonas de montaña.

En Perú, las autoridades mantienen medidas de emergencia y prevención ante el incremento del riesgo asociado a las precipitaciones y al fenómeno de El Niño. El escenario más severo analizado por el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) contempla que hasta 1.2 millones de personas podrían resultar afectadas si El Niño Costero alcanza una intensidad extraordinaria durante los próximos meses.

El jefe del Indeci, Luis Enrique Vásquez, explicó el 27 de agosto que esa cifra corresponde al escenario de mayor impacto utilizado por las autoridades para preparar la respuesta ante el fenómeno climático, cuyo comportamiento podría intensificarse a partir de noviembre.

La Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) informó que existe una probabilidad de que El Niño Costero continúe hasta abril de 2027 y advirtió que el evento podría alcanzar una magnitud fuerte, sin descartar una intensidad extraordinaria hacia finales de 2026.

Ante este panorama, el gobierno peruano ha declarado estados de emergencia en diferentes zonas y autorizó recursos para ejecutar trabajos preventivos en cauces y quebradas. El Ejecutivo destinó hasta 179.4 millones de soles para acciones de emergencia de la Autoridad Nacional del Agua, entre ellas limpieza y descolmatación de ríos y quebradas, construcción de bordos y colocación de barreras dinámicas en puntos identificados como vulnerables.

Las condiciones meteorológicas ya han provocado episodios de lluvias, nieve y movimientos de masa en territorio peruano. Durante agosto, la Depresión Aislada en Niveles Altos, conocida como DANA “Aníbal”, generó precipitaciones inusuales en algunas zonas y nevadas en sectores de los Andes del sur, además de favorecer condiciones para deslizamientos y aluviones.

En Chile, la situación también ha obligado a las autoridades a establecer medidas preventivas. A mediados de agosto se declaró una emergencia preventiva en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta, Atacama y Coquimbo debido a pronósticos de precipitaciones intensas, nevadas y vientos en sectores cordilleranos y precordilleranos.

Uno de los episodios más inusuales se registró en el desierto de Atacama, donde extensas áreas quedaron cubiertas de nieve después de dos temporales que afectaron el norte chileno. Imágenes satelitales de la NASA mostraron la extensión de la nevada desde la cordillera hasta sectores cercanos a la costa. Las condiciones meteorológicas también provocaron aluviones y daños en localidades del norte.

En Tocopilla, uno de los episodios de lluvia produjo daños importantes en viviendas, mientras que Taltal registró precipitaciones consideradas excepcionales para la zona. Las condiciones también afectaron actividades científicas en la región, incluidos observatorios astronómicos ubicados en el norte de Chile.

Los fenómenos que afectan a los Andes tienen particular relevancia debido a la geografía de la región. Las precipitaciones intensas en zonas de montaña pueden provocar crecidas repentinas de ríos, desbordamientos, deslizamientos de tierra y aluviones, mientras que las nevadas pueden bloquear caminos y aislar comunidades.

En Chile, además, las autoridades han advertido sobre la combinación de precipitaciones con una isoterma cero elevada. Esto significa que parte de las precipitaciones puede caer en forma de lluvia a alturas donde habitualmente se registra nieve, aumentando potencialmente el escurrimiento de agua hacia quebradas y cauces.

La emergencia ocurre además en un contexto regional en el que los gobiernos han incrementado sus preparativos para enfrentar fenómenos meteorológicos extremos. En Perú, el Decreto de Urgencia 008-2026 estableció medidas extraordinarias para intervenir zonas consideradas de peligro inminente por intensas precipitaciones relacionadas con El Niño 2026-2027. ([El Peruano][2])

Las autoridades peruanas identificaron cientos de zonas críticas y mantienen vigilancia sobre ríos, quebradas y áreas expuestas a movimientos de masa. El objetivo de las medidas es reducir los riesgos antes de que se registre el periodo de mayor impacto previsto para los próximos meses.

Mientras tanto, la evolución de las condiciones atmosféricas mantiene bajo vigilancia a comunidades ubicadas en las zonas andinas de Perú, Chile y Bolivia. La combinación de lluvias, nieve, deshielo y terrenos inestables puede generar nuevos episodios de inundaciones y deslizamientos, por lo que los organismos de emergencia mantienen activados sus sistemas de monitoreo y prevención.