*Confidencias .
*Con un costo político muy alto que pagar. No entregarlo sería aún peor.
/ Por Evelyn Hernández /
La solicitud de detención de Rubén Rocha Moya por parte del gobierno de Estados Unidos cimbraría al gobierno de México emanado de Morena. Sería como confirmar que el partido en el poder estuvo apoyado por el narcotráfico, con la complacencia de varios políticos mexicanos involucrados.
Lo de Rocha Moya y trece funcionarios más apenas sería el inicio de una red de corrupción que ya se conocía, que ya se había denunciado políticamente y que nadie quiso aceptar ni investigar dentro de Morena. Se había advertido que Estados Unidos vendría por varios políticos mexicanos ligados al narco, y era lógico que el primer estado fuera Sinaloa, cuna del Cártel de Sinaloa, de los “Mayos” Zambada y de “Los Chapitos”.
El gobierno de México, mediante la Cancillería, anunció que notificó a la Fiscalía General de la República sobre la acusación formal contra el gobernador Rocha, por lo que esta ya abrió una investigación del caso. El senador Gerardo Fernández Noroña trató de defender al gobernador, argumentando que no se han presentado pruebas. Por su parte, Rubén Rocha, muy convencido, dijo que después de hablar con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, las cosas estarían bien y que permanecería en Sinaloa. Aseguró que sostuvo dicha conversación vía telefónica.
La senadora Lili Téllez se confrontó con Gerardo Fernández Noroña en el Senado, a quien acusó de proteger al narcotráfico. Incluso afirmó: “Todos los morenistas son narcos”, durante un mensaje en la tribuna.
Sería un hecho inédito que el gobierno de Estados Unidos solicitara la detención, con fines de extradición, de un gobernador en funciones en México por delitos de narcotráfico. También sería inédito que un gobierno en turno intentara defender lo indefendible.
Si el gobierno de Estados Unidos presenta pruebas, México tendría que entregar al gobernador, lo que representaría un golpe muy duro para Morena en el preámbulo de las elecciones de 2027, que ya están en puerta.
La presidenta de México atraviesa una situación complicada al tener que tomar una decisión: aceptar que hubo corrupción dentro de la llamada Cuarta Transformación y entregar al gobernador, enviando un mensaje de no impunidad, aunque el costo sea alto para Morena; o, aún peor, no hacerlo y soportar las presiones de Estados Unidos, que podrían intensificarse y alcanzar a más funcionarios de otros estados del país.
Mañana lo veremos.












