* “Si usáramos nuestro arsenal, ningún Estado podría resistir”, advirtió.
02.03.2026 Bretaña.- El presidente de Francia, Emmanuel Macron, pronunció el 2 de marzo de 2026 un discurso histórico en la base naval de submarinos nucleares de Île Longue, en Bretaña, donde anunció el primer incremento del arsenal atómico francés desde 1992.
Ante oficiales militares y representantes europeos, el mandatario afirmó que Francia ampliará el número de ojivas y modernizará sus sistemas de lanzamiento, incluyendo submarinos estratégicos y aviones capaces de portar misiles nucleares.
“En este mundo peligroso e inestable, para ser libre hay que ser temido”, declaró Macron, subrayando que no dudará en emplear el arsenal si están en juego los “intereses vitales” de la nación.
El anuncio se produce en un contexto de creciente incertidumbre internacional, marcado por la intensificación de las tensiones en Oriente Próximo y la percepción de una menor fiabilidad del paraguas nuclear estadounidense en Europa. Macron insistió en que la seguridad de Francia no puede concebirse únicamente dentro de sus fronteras, sino que debe proyectarse en el marco europeo.
En ese sentido, ofreció a ocho países aliados —entre ellos Alemania, Polonia y Reino Unido— la posibilidad de participar en un esquema de disuasión compartida, complementario al de la OTAN, aunque recalcó que la decisión última sobre el uso del arsenal seguirá siendo exclusiva de París.
El discurso, pronunciado junto al submarino Le Téméraire, buscó enviar un mensaje de firmeza tanto a la comunidad internacional como a los socios europeos. Macron destacó que la ampliación del arsenal responde a la necesidad de garantizar la libertad y la soberanía de Francia en un escenario global donde proliferan amenazas híbridas, conflictos regionales y riesgos de escalada nuclear.
“Si usáramos nuestro arsenal, ningún Estado podría resistir”, advirtió, en una frase que generó debate sobre el alcance de la doctrina francesa de disuasión.
La decisión de reforzar la capacidad nuclear francesa marca un giro en la política de defensa del país, que desde hace más de tres décadas había mantenido estable su número de ojivas. Analistas señalan que este movimiento busca consolidar a Francia como el principal actor nuclear europeo, en un momento en que la confianza en la protección estadounidense se encuentra en entredicho. Al mismo tiempo, la medida abre interrogantes sobre la cohesión dentro de la Unión Europea y la OTAN, dado que algunos socios podrían ver con recelo la autonomía estratégica que París pretende ejercer.
El discurso de Macron quedará inscrito en la memoria política francesa como un acto de reafirmación de poder y de redefinición de la doctrina nuclear. Más allá de la retórica, implica un cambio sustancial en la arquitectura de seguridad europea y en la manera en que Francia se posiciona frente a un mundo que, en palabras del propio presidente, “ha dejado de ser previsible”.













