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22.08.2026 Mexico.- El regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa, después de 112 días de licencia, provocó una nueva expresión de preocupación entre familias que buscan a personas desaparecidas. La familia de Carlos Emilio Galván Valenzuela, desaparecido en Mazatlán desde octubre de 2025, sostuvo que la reincorporación del mandatario no puede ser vista como un hecho ajeno a quienes llevan meses esperando noticias de sus seres queridos.
A través de un comunicado, la madre buscadora de Carlos Emilio, Brenda Valenzuela ,recordó que el joven desapareció en Sinaloa hace más de diez meses y cuestionó que Rocha Moya vuelva a encabezar el gobierno estatal precisamente cuando continúan las investigaciones y persisten las desapariciones en la entidad.
Carlos Emilio Galván Valenzuela, joven originario de Durango, desapareció el 5 de octubre de 2025 en Mazatlán, cuando se encontraba con familiares en el establecimiento Terraza Valentino, ubicado en la zona Dorada.
De acuerdo con información difundida por autoridades y medios de comunicación, las investigaciones establecieron posteriormente que el joven salió caminando del lugar acompañado por dos hombres y abordó una camioneta. La Fiscalía de Sinaloa descartó con ello que la desaparición hubiera ocurrido dentro del establecimiento.
A nueve meses de los hechos, familiares de Carlos Emilio continuaban denunciando públicamente la falta de resultados y exigiendo que se esclareciera su paradero. El caso incluso fue atraído por la Fiscalía General de la República, según información publicada en julio pasado.
En su pronunciamiento, la familia evitó atribuir responsabilidades penales al gobernador y estableció que no le corresponde determinar culpabilidades. Sin embargo, sostuvo que tampoco está obligada a permanecer en silencio ante circunstancias que, desde su perspectiva, generan dudas y desconfianza.
La principal preocupación expresada por los familiares está relacionada con las garantías que tienen las personas afectadas por desapariciones para obtener resultados de las instituciones encargadas de buscar a sus seres queridos, investigar los hechos y procurar justicia.
El cuestionamiento ocurre además en un momento particularmente delicado para Rocha Moya. El mandatario solicitó licencia para separarse temporalmente de la gubernatura el 1 de mayo de 2026, argumentando que buscaba no interferir en las investigaciones iniciadas por la Fiscalía General de la República.
Durante ese periodo, Rocha Moya compareció ante la FGR el 26 de mayo y afirmó que respondió a las preguntas formuladas por el Ministerio Público Federal y que mantendría disposición para acudir a los llamados de la autoridad.
La licencia se produjo después de que autoridades de Estados Unidos formularan acusaciones contra Rocha Moya y otros funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa por presuntos vínculos con organizaciones criminales. Rocha Moya rechazó públicamente esas imputaciones y sostuvo que carecían de fundamento.
Por su parte, la Fiscalía General de la República señaló en abril que cualquier actuación relacionada con solicitudes provenientes de Estados Unidos tendría que sustentarse en pruebas suficientes y conforme a las leyes mexicanas.
Este viernes 21 de agosto, Rocha Moya retomó formalmente sus funciones como gobernador constitucional de Sinaloa, luego de 112 días separado temporalmente del cargo. En su primer mensaje tras regresar al Palacio de Gobierno afirmó que asumía nuevamente la responsabilidad de gobernar la entidad.
El regreso colocó nuevamente en el centro de la discusión la situación de seguridad que enfrenta Sinaloa y las investigaciones abiertas alrededor del mandatario. La familia de Carlos Emilio decidió poner el foco en una problemática que trasciende el debate político: la búsqueda de las personas desaparecidas y la obligación de las autoridades de ofrecer respuestas a sus familiares.
En el comunicado, los familiares plantearon que el ejercicio del gobierno no debe limitarse a la ocupación formal del cargo, sino que debe traducirse en resultados frente a la violencia, las desapariciones y las demandas de justicia.
Para la familia de Carlos Emilio, su caso sigue siendo una herida abierta. Más de diez meses después de su desaparición, continúa sin conocerse su paradero.
La postura de los familiares no establece una acusación contra Rocha Moya por la desaparición del joven. Su reclamo se centra en la responsabilidad institucional de las autoridades de Sinaloa para garantizar la búsqueda, esclarecer los hechos y proporcionar información a quienes llevan meses esperando.
“Carlos Emilio tiene nombre. Tiene familia. Y sigue desaparecido”, concluye el pronunciamiento familiar.
La exigencia se suma a las voces de familias de personas desaparecidas que mantienen la presión sobre las instituciones para que los casos no queden relegados por los cambios políticos ni por las controversias que rodean al gobierno estatal.
En este contexto, el regreso de Rocha Moya a la gubernatura no sólo representa su reincorporación administrativa al cargo. Para la familia de Carlos Emilio también significa el retorno al poder de la autoridad estatal que encabezaba el gobierno cuando ocurrió la desaparición de su hijo, una circunstancia que, aseguran, les genera preocupación y desconfianza mientras la búsqueda continúa.
COMUNICADO
Hoy, Rubén Rocha Moya vuelve a asumir la gubernatura de Sinaloa después de 112 días de licencia.
Como familia de Carlos Emilio Galván Valenzuela, este regreso no puede resultarnos indiferente.
Carlos Emilio desapareció en Sinaloa hace más de diez meses.
Durante estos meses, la violencia no cesó.
Tampoco cesaron las desapariciones.
Y hoy, quien vuelve a ocupar la gubernatura es el mismo gobernador bajo cuya administración desapareció Carlos Emilio.
Se nos dice que su regreso responde al deber de concluir el mandato para el que fue electo. Sin embargo, no existe para nosotros una explicación suficiente sobre por qué este es el momento para regresar, particularmente después de una licencia solicitada en el contexto de graves señalamientos formulados en su contra por autoridades de Estados Unidos.
No corresponde a esta familia determinar culpabilidades.
Pero tampoco corresponde a las familias de personas desaparecidas guardar silencio frente a aquello que razonablemente genera dudas y desconfianza.
Porque el problema no es solamente quién ocupa hoy el despacho del gobernador.
El problema es qué garantías existen para las familias de Sinaloa cuando quienes tienen la responsabilidad de brindar seguridad, procurar justicia y esclarecer las desapariciones son parte de un poder público cuya actuación genera cada vez más preguntas.
Nosotros conocemos de cerca lo que significa esperar respuestas durante meses.
Conocemos lo que significa buscar mientras las instituciones continúan funcionando.
Por eso observamos este regreso con preocupación y con una legítima desconfianza.
No podemos hablar de normalidad en Sinaloa mientras Carlos Emilio y miles de personas más continúan desaparecidas.
La responsabilidad de quien gobierna no termina en ocupar nuevamente el cargo.
Implica responder por el estado que recibe, por la violencia que permanece y por las familias que siguen esperando a sus desaparecidos.
Carlos Emilio desapareció en Sinaloa.
Más de diez meses después, sigue sin estar con nosotros.
Y frente a este regreso, lo mínimo que como familia podemos exigir es que la verdad no quede subordinada a ninguna circunstancia política.
Carlos Emilio tiene nombre.
Tiene familia.
Y sigue desaparecido.
Familia de Carlos Emilio Galván Valenzuela
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