Madres buscadoras denuncian crisis de desaparición en el marco del 10 de mayo

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10.06.2026 Ciudad de México | Desinformémonos. Madres y familias de personas desaparecidas denunciaron la crisis de desaparición en México y convocaron a la XIV Marcha de la Dignidad Nacional “Madres buscando a sus Hijos, Hijas, Verdad y Justicia”, que se realizará este 10 de mayo para exigir búsqueda efectiva, verdad y justicia. Advirtieron que en el país hay más de 133 mil personas desaparecidas y cerca de 80 mil cuerpos sin identificar en manos del Estado.

Las familias señalaron que desde 2012 se reúnen cada 10 de mayo en la Ciudad de México para visibilizar una crisis que continúa marcada por la impunidad y la falta de respuesta institucional. “Hoy, como cada 10 de mayo, alzamos la voz y seguimos sosteniendo que, como madres, hoy no tenemos nada que celebrar en un país con más de 133 mil personas desaparecidas”, expresaron.

En el contexto del Mundial 2026, las madres llamaron a aprovechar la atención internacional sobre México para evidenciar la dimensión de la crisis y la ausencia de acciones efectivas por parte del gobierno. “Ahora que el mundial está en México, ahora que el mundo nos ve, vean nuestro dolor y reaccionen con nosotras”, señalaron. También acusaron a las autoridades de priorizar la imagen pública y la reducción de cifras antes que la búsqueda, identificación e investigación.

Además, denunciaron la violencia contra quienes buscan a sus familiares, al recordar que desde 2010 han sido asesinadas o desaparecidas 43 personas buscadoras. “Buscar no debería costar la vida”, subrayaron, al exigir al Estado reconocer la dimensión de la crisis y garantizar verdad, justicia y el regreso de las personas desaparecidas.

A continuación el comunicado completo:

XIV Marcha de la Dignidad Nacional Madres buscando a sus Hijos, Hijas, Verdad y Justicia

¡Las Madres llegaremos a la final!

S.O.S ¡Necesitamos parar esta masacre en México!

10 de mayo 2026, México

A quienes nos escuchan

A quienes están hoy con nosotras

A quienes nos faltan

Les decimos:

Hoy, como cada 10 de mayo, alzamos la voz y seguimos sosteniendo que, como madres, hoy no tenemos nada que celebrar en un país con más de 133 mil personas desaparecidas: Nuestros hijos e hijas, esposos, esposas, padres, madres, hermanos, hermanas.

Desde 2012 hemos venido a la Ciudad de México, al centro del país, a decirle al gobierno y a la sociedad que aquí estamos, que somos nosotras, las madres, hermanas, hijas, esposas, las familias, quienes seguimos buscando a cada uno de nuestros seres queridos desaparecidos como lo hemos hecho siempre. Quienes les buscamos en las fiscalías, en las cárceles, en los montes. Buscamos mientras el gobierno no busca. Buscamos mientras la sociedad hace como que no nos ve.

Cada año nos reunimos familiares de todo el país para abrazarnos y para seguir exigiendo lo mínimo: que todo el mundo nos escuche, que se duelan por esta crisis de desaparición que no sólo es nuestra, sino que nos debería apachurrar el corazón a todas las personas.

Venimos desde Chihuahua, Coahuila, Jalisco, Sinaloa, Tamaulipas, Querétaro, Estado de México y otros estados a esta ciudad que nos acoge.  Venimos de rincones, ciudades, pueblos y comunidades de todo el país, incluso de algunos países de Centroamérica, donde madres como nosotras buscan a sus hijos e hijas que emigraron hacia México en busca de un futuro y se toparon con la desaparición, el secuestro o la muerte. Estamos aquí solo una parte, porque no todas las familias pueden viajar hasta el centro del país. Aun así, somos cientos de familias que cada año venimos a gritar que hemos aprendido a vivir con el dolor, con la incertidumbre y con un país que poco a poco nos ha ido dejando en el olvido. Hoy también alzamos la voz por ellas: por las madres hondureñas, salvadoreñas, guatemaltecas, cubanas, venezolanas, de todas las nacionalidades que desaparecen en México que buscan a sus hijos, hijas, en este suelo que les dio desaparición en lugar de protección. Hemos aprendido a lidiar con la indiferencia y es con otras madres, otros familiares, que hemos seguido buscando, caminando, exigiendo.

Nuestras hermanas, madres, esposas, hijas de personas desaparecidas de los años setenta y ochenta caminaron estas mismas calles exigiendo la presentación con vida de cada persona desaparecida, pidiendo al pueblo que se uniera a ellas para alzar la voz como país, para que nadie más fuera víctima de desaparición forzada.

La impunidad permaneció y se instaló. La sociedad lo dejó pasar como si fueran desaparecidos solo “de sus familias”. Y eso nos trae a este presente con 133 mil personas desaparecidas, casi 80 mil cuerpos sin identificar en manos del Estado.

En México nos hemos dolido de la desaparición forzada de personas desde hace casi seis décadas. Decenas de miles de personas han sido desaparecidas y la impunidad sigue siendo la regla. Desde que las primeras personas fueron desaparecidas en México, han pasado 16 copas del mundo. Les hablamos hoy con palabras futboleras a ver si así nos ven, nos escuchan. Le meteremos todos los goles posibles a la impunidad. Seguiremos jugando todas las copas necesarias hasta el regreso a casa de las personas desaparecidas. No nos venceremos.

Nosotras les decimos: Ahora que el mundial está en México, ahora que el mundo nos ve, vean nuestro dolor y reaccionen con nosotras. Sí nos importa el fútbol, pero más nos importan nuestros desaparecidos. Ojalá las cientos de miles de personas que gritarán por los goles de la selección, gritaran también por Justicia y Verdad por nuestros desaparecidos. Ojalá que les doliera el hueco inmenso que hay en una sociedad con miles de niños, niñas, adolescentes, hombres y mujeres desaparecidos, tanto como les duele perder un partido de fútbol.

México está hoy en el ojo del mundo, pero no sólo por el mundial, sino también por la violencia, por la guerra no asumida, por la crisis de desapariciones. El Estado tiene la oportunidad histórica de reconocer esta crisis y empezar a trabajar realmente para acabar con ella; de aceptar que el tema se trate en la Asamblea General de la ONU para poder llegar a soluciones profundas y duraderas. De cumplir con sus compromisos internacionales en términos de prevención, búsqueda, identificación e investigación. Sin embargo, el gobierno parece estar más interesado en dar buena apariencia, en bajar los números de los registros; en vez de encontrar a las personas desaparecidas y hacer todo lo que esté a su alcance para que nadie más sufra una desaparición.

En este presente adverso, con un Estado que niega la crisis y así nos niega a nosotras mismas, de nuevo estamos aquí para que se escuche el cansancio acumulado, el desgaste físico y emocional que vivimos. Porque mientras las autoridades dejan de hacer, o mientras solamente administran el problema sin miras a resolverlo, nosotras no hemos dejado de buscar. Hemos puesto nuestros cuerpos y nuestras vidas en esta lucha. Muchas vidas, muchas madres, padres, esposxs, se han ido sin conocer el paradero de sus seres queridos.

De 2010 al día de hoy, 43 personas buscadoras han sido asesinadas o desaparecidas por buscar a sus hijos e hijas, a sus hermanos y hermanas. Estamos buscando a nuestros hijos en un país en el que el Estado no previene las desapariciones, no busca a quienes están desaparecidas, no hace labores de identificación de los cuerpos en su resguardo, y ni siquiera garantiza la vida de quienes buscamos.

Lo hemos dicho ya muchas veces: ¡Buscar no debería costar la vida!

Le recordamos a la Señora presidenta Claudia Sheinbaum que en una mañanera usted pidió que se le dijera presidenta, haciendo alusión a que “lo que no se nombra no existe”. Hoy, usted se niega a nombrar y reconocer la cifra de personas desaparecidas en el país. Nada gana dejando de nombrar a los desaparecidos porque existen y aquí estamos sus madres para recordárselo y decirle una vez más que atienda, que permita el apoyo internacional para detener esta barbarie porque tarde que temprano este delito les alcanzará. Aún puede cambiar el rumbo de este país, aún puede pasar a la historia, aún puede entender el dolor que embarga al pueblo que gobierna, aún puede.

Mientras los casos se enfrían, se relegan, desaparecen de nuevo, nuestro dolor sigue vivo. Mientras ellos olvidan, nosotras recordamos.

Nuestros hijos e hijas no son expedientes. No son cifras. No son casos cerrados. Son vidas. Son amor. Nos duele reconocer que sentimos que no se está haciendo nada. Nos duele que el tiempo pase y la justicia no llegue. Nos duele que la búsqueda recaiga casi por completo en nosotras.

Seguimos aquí para exigir verdad, búsqueda efectiva y acciones reales. Para que dejen de ignorarnos. Para demandar al Estado que cumpla con su obligación: encontrar a nuestros seres queridos. Para que México deje de ser un cementerio para migrantes y un muro para sus familias. Para que no sólo la pelota sino también nuestros hijos e hijas vuelvan a casa.

¡Justicia para todas las personas desaparecidas!

¡Porque vivos se los llevaron, vivos les queremos!

CONVOCANTES

Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila y en México (FUUNDEC-FUNDEM); Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Nuevo León (FUNDENL); Desaparecidos Justicia de Querétaro, A. C. y Colectivo de Familias de Guanajuato. RED VERDAD Y JUSTICIA: Comité de Familiares de Migrantes Fallecidos y Desaparecidos del Progreso (COFAMIPRO) Honduras, Comité de Familiares de Migrantes Fallecidos y Desaparecidos (COFAMIDE) El Salvador; Comité de Familiares Migrantes del Centro de Honduras (COFAMICENH); Comité de Familiares de Migrantes Desaparecidos de Guatemala (COFAMIDEG), Familiares acompañados por el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDEHM) (Chihuahua); Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio H.I.J.O.S. MÉXICO; Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho; Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDEHM) Chihuahua; Centro para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios en Saltillo; Casa del Migrante Saltillo; Centro de Derechos Humanos Paso del Norte en Ciudad Juárez; Mexicanos en el Exilio; Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos, A. C. (COSYDDHAC); Familias Unidas por la Verdad y la Justicia (Chihuahua); Consultora Solidaria