* T-MEC sigue vigente.
04.11.2026.México.- – El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, consideró que los resultados de las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos no modifican las facultades del presidente Donald Trump para imponer aranceles a productos extranjeros, por lo que México deberá mantener la atención en la política comercial de Washington y en el proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Este miércoles, el funcionario señaló que, aunque la jornada electoral estadounidense modificó el escenario político y la composición del Congreso, el resultado no implica una alteración automática de las atribuciones que tiene el mandatario para establecer medidas comerciales.
Respecto al T-MEC, Ebrard aclaró que el acuerdo continúa vigente y que el resultado electoral no representa, por sí mismo, una modificación de sus disposiciones. Sin embargo, reconoció que el Congreso estadounidense podría tener participación si durante el proceso de revisión se plantean cambios que requieran intervención legislativa.
Durante su participación en el InnovaFest 2026, celebrado en Mérida, Yucatán, el funcionario explicó que la nueva composición política del Congreso estadounidense no representa un cambio automático en las condiciones comerciales para México, debido a que el Ejecutivo de ese país conserva amplias facultades para aplicar medidas arancelarias.
“Las facultades sobre aranceles corresponden o las tiene en buena medida el presidente, o sea, eso no cambia”, sostuvo Ebrard al ser cuestionado sobre las consecuencias de la derrota republicana.
El secretario distinguió entre las decisiones arancelarias de Trump y el futuro del tratado comercial trilateral. En este último caso, reconoció que el proceso de revisión podría abrir la puerta a modificaciones, aunque hasta ahora no existe ningún cambio formalizado.
“El tratado puede ser que sí cambie, pero eso es muy pronto para podértelo decir”, expresó.
Ebrard recordó que la revisión del T-MEC correspondiente a 2026 acumula tres rondas de conversaciones y que está pendiente una cuarta, cuya realización se pospuso para después de las elecciones estadounidenses, a petición de las autoridades de ese país.
“O sea, el tratado ya no está en tela de juicio. Esa revisión todavía no la termino, llevo tres rondas y estamos esperando la cuarta ronda porque había que dejar pasar la elección de acuerdo a las autoridades de Estados Unidos”, explicó.
El funcionario también señaló que la intervención del Congreso estadounidense podría cobrar relevancia si durante la revisión se presentan propuestas para modificar o incorporar disposiciones al acuerdo, pues el proceso contempla mecanismos de consulta e intercambio de información entre el Ejecutivo y los legisladores.
México mantiene defensa comercial ante los aranceles
Al referirse a la posición mexicana frente a las medidas comerciales de Washington, Ebrard destacó que alrededor de 80 por ciento de las exportaciones nacionales hacia Estados Unidos ingresa sin pagar aranceles, una condición que atribuyó a las negociaciones encabezadas por la presidenta Claudia Sheinbaum, los contactos permanentes entre ambos gobiernos y la integración de las cadenas productivas.
Como argumento para explicar por qué los gravámenes también perjudican a la economía estadounidense, relató que ha planteado a funcionarios de ese país que imponer tarifas a mercancías fabricadas en México puede terminar afectando a empresas estadounidenses que participan en la producción y comercialización de esos bienes.
“Es muy caro ponerle un arancel a algo porque le vas a pegar a una empresa de ellos”, sostuvo.
Mencionó como ejemplo a General Motors y Stellantis, compañías cuyas operaciones manufactureras están estrechamente vinculadas con México y otros mercados de América del Norte.
El pronunciamiento de Ebrard ocurre después de las elecciones del 3 de noviembre, en las que los demócratas consiguieron revertir el control republicano del Congreso estadounidense, un resultado que modifica el equilibrio político en Washington y abre una nueva etapa de negociaciones para la administración de Trump.
No obstante, para México el cambio legislativo no significa que desaparecerán las presiones arancelarias ni que habrá modificaciones inmediatas en las condiciones de acceso al mercado estadounidense.
Por ahora, la prioridad del gobierno mexicano será continuar las conversaciones comerciales y avanzar en la revisión del T-MEC, mientras se define el alcance político y económico de la nueva correlación de fuerzas en Estados Unidos.

