*El funcionario de EU declara a la extrema izquierda como nueva prioridad antiterrorista de Estados Unidos
16.07.2026 Washington, EU.- El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, inauguró este jueves en Washington la Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político, una cumbre que reunió a representantes de 66 países y que marcó un giro en la estrategia de seguridad de la administración del presidente Donald Trump al colocar al denominado “terrorismo político de extrema izquierda” como una de las principales amenazas internacionales.
Durante su discurso de apertura, Rubio sostuvo que la violencia política impulsada por grupos radicales de izquierda ha sido minimizada durante años por gobiernos e instituciones internacionales, pese a que, según afirmó, representa una amenaza transnacional creciente para las democracias occidentales.
“La violencia de la izquierda no es una “protesta”. Es una revuelta de lo peor contra lo mejor. Es la pataleta de los débiles, los mediocres y los cobardes contra los fuertes, los capaces y los buenos.
Son aquellos que no saben construir, crear ni lograr nada grande… y por eso deciden vengarse del mundo destruyendo lo que otros levantaron con esfuerzo, talento y visión.
Eso es el izquierdismo radical en su esencia más pura. Da igual la etiqueta del momento: anticapitalista, antiimperialista, comunista, anarquista, marxista, “progresista” o “activista climático”. El ADN es siempre el mismo.
Es resentimiento venenoso disfrazado de “justicia social”. Es envidia podrida maquillada de “igualdad”. Es odio a la excelencia envuelto en banderas de “liberación”. Su único talento es destruir.Su única alegría es ensuciar lo hermoso” indicó ante los asistentes.
“El terrorismo político de extrema izquierda es una amenaza real”, declaró el jefe de la diplomacia estadounidense ante los delegados reunidos en la capital estadounidense. De acuerdo con reportes de medios presentes en la reunión, Rubio describió esta forma de violencia como una “revuelta de los débiles y cobardes contra los fuertes y buenos”, una frase que sintetizó el tono ideológico del encuentro.
Rubio también defendió el papel de los gobiernos en la preservación del orden público y afirmó que “el deber esencial del Estado es la protección del pueblo”, argumentando que la seguridad ciudadana debe colocarse por encima de cualquier consideración política cuando existen amenazas violentas contra instituciones, funcionarios o infraestructura crítica.
La reunión fue convocada por el Departamento de Estado bajo el argumento de que existe un resurgimiento internacional de organizaciones radicales de izquierda que operan mediante redes transnacionales y que han participado en actos violentos en América, Europa y Asia.
En documentos oficiales distribuidos previamente a los gobiernos invitados, Washington sostuvo que estos grupos buscan “desestabilizar las sociedades libres” mediante ataques contra funcionarios públicos, cuerpos policiales, empresas y sistemas de infraestructura estratégica.
Según Rubio, la comunidad internacional ha prestado mayor atención durante años al terrorismo islamista o a los movimientos de extrema derecha, mientras que la violencia atribuida a organizaciones de izquierda ha permanecido como un “punto ciego” en las políticas de seguridad. El secretario de Estado insistió en que esa situación debe cambiar mediante una mayor coordinación internacional, intercambio de inteligencia y acciones conjuntas entre gobiernos aliados.
La administración Trump aprovechó la cumbre para anunciar que continuará ampliando las designaciones de organizaciones de extrema izquierda como grupos terroristas y reforzará las investigaciones sobre sus fuentes de financiamiento. Rubio afirmó que algunas de estas organizaciones mantienen vínculos internacionales y reciben apoyo logístico más allá de las fronteras nacionales.
La convocatoria generó polémica incluso dentro de Estados Unidos. Legisladores demócratas y organizaciones de derechos civiles cuestionaron la falta de evidencia pública que respalde la tesis de una amenaza global coordinada de extrema izquierda y advirtieron que la estrategia podría utilizarse para criminalizar protestas sociales o movimientos políticos legítimos. También señalaron que los organismos de seguridad estadounidenses han identificado durante años a grupos extremistas de distintas ideologías, incluidas organizaciones supremacistas y de ultraderecha.
El encuentro había sido anunciado desde días atrás por el Departamento de Estado como una respuesta al supuesto “resurgimiento del extremismo político trasnacional y las redes violentas de extrema izquierda”, una definición que ha provocado fuertes debates entre especialistas en seguridad y analistas políticos sobre los alcances reales de la nueva política exterior estadounidense.
Entre los países convocados figuraron gobiernos de América, Europa y Asia, aunque algunas naciones latinoamericanas no participaron. La cumbre representa uno de los movimientos más significativos de la administración Trump en materia de seguridad internacional y confirma la intención de Washington de reorientar parte de su estrategia antiterrorista hacia el combate de organizaciones que identifica como vinculadas a la extrema izquierda global.


