*Su figura, discreta pero firme, encarnó la dignidad de las mujeres que acompañaron la construcción del Estado mexicano.
03.01.2026.- Margarita Eustaquia Maza Parada, nacida en Oaxaca en 1826 y fallecida en 1871, fue más que la esposa de Benito Juárez: se convirtió en consejera política, diplomática discreta y figura clave del liberalismo mexicano.
En el 155 aniversario de su muerte, la presidenta Claudia Sheinbaum ha dedicado el año 2026 a su memoria, reconociendo sus aportes a la patria.
Margarita Maza representa la otra cara de la historia liberal: la de las mujeres que sostuvieron, acompañaron y defendieron la República en tiempos de guerra y exilio. Su vida muestra que la política mexicana no se construyó solo en los campos de batalla o en los congresos, sino también en los hogares, en la correspondencia y en la resistencia cotidiana.
A 155 años de su muerte, Margarita Maza Parada emerge como figura central del liberalismo mexicano. Su biografía es la de una mujer que supo transformar la adversidad en fuerza política y que, desde la intimidad y la diplomacia, contribuyó a la consolidación de la República. El homenaje de 2026 no solo recuerda a la esposa de Juárez, sino a la consejera y diplomática que ayudó a sostener el proyecto nacional en sus horas más oscuras.
Margarita Eustaquia Maza Parada nació en Oaxaca el 29 de marzo de 1826, en un hogar que le permitió acceder a una educación poco común para las mujeres de su tiempo.
Hija adoptiva de Antonio Maza, inmigrante italiano, y de Petra Parada, creció en un ambiente de estabilidad que le dio herramientas para enfrentar la vida pública que más tarde le tocaría desempeñar.
En 1843 contrajo matrimonio con Benito Juárez, entonces un joven abogado zapoteco que comenzaba a abrirse paso en la política liberal. La unión fue más que un vínculo familiar: se convirtió en una alianza política y moral. Margarita acompañó a Juárez en los momentos más difíciles de la historia nacional, desde la Guerra de Reforma hasta la intervención francesa.
Durante los años de exilio y persecución, Margarita Maza desempeñó un papel silencioso pero decisivo. Fue consejera de Juárez, mediadora con diplomáticos y sostén emocional de un proyecto republicano que parecía condenado.
En Nueva Orleans y Washington, donde la familia se refugió, ella tejió redes de apoyo y mantuvo viva la causa liberal. Su correspondencia revela una mujer lúcida, consciente de la trascendencia histórica de la lucha y dispuesta a asumir riesgos personales por la patria.
Como madre, enfrentó la tragedia de perder a varios de sus doce hijos, pero nunca abandonó la vida pública. En la Ciudad de México, tras el triunfo de la República, se convirtió en primera dama y en símbolo de la resistencia liberal. Su casa fue espacio de reunión política y refugio para perseguidos. Su figura, discreta pero firme, encarnó la dignidad de las mujeres que acompañaron la construcción del Estado mexicano.
El 2 de enero de 1871, Margarita Maza falleció en la capital del país a los 44 años. Su muerte fue un golpe profundo para Juárez, quien la sobrevivió apenas unos meses. Fue sepultada en el Panteón de San Fernando, junto a otros protagonistas de la historia nacional.
El homenaje presidencial busca rescatar su papel en la consolidación de la República y dignificar la presencia de las mujeres en la historia nacional.
Margarita Maza representa la otra cara de la historia liberal: la de las mujeres que sostuvieron, acompañaron y defendieron la República en tiempos de guerra y exilio.
Su vida muestra que la política mexicana no se construyó solo en los campos de batalla o en los congresos, sino también en los hogares, en la correspondencia y en la resistencia cotidiana.
A 155 años de su muerte, su memoria sigue siendo un recordatorio de que la patria también se levantó gracias a la fuerza silenciosa y firme de las mujeres.












