*La edad promedio de las mujeres al casarse llegó a 32 años, mientras que 155 mil 254 divorcios fueron registrados en 2025. Los datos también muestran brechas en trabajo remunerado y cuidados.
*Foto: Canva / Aunque las mujeres se casan cada vez más tarde, 93 % de quienes no trabajaban al momento de casarse declaró dedicarse a los quehaceres del hogar.
/ Por Georgina Monroy Vázquez /
02.10.2026 /CimacNoticias.com/ Las mujeres en México se casan cada vez más tarde, pero las desigualdades relacionadas con el trabajo y los cuidados permanecen. Las estadísticas de matrimonios y divorcios correspondientes a 2025, publicadas este 29 de septiembre por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), muestran que la edad promedio de las mujeres al contraer matrimonio llegó a 32.5 años, mientras que la de los hombres fue de 35.4.
Los datos también muestran una diferencia marcada en la participación laboral: 58.3% de las mujeres que contrajeron matrimonio declaró tener trabajo, frente a 94.4% de los hombres.
El contraste es todavía mayor entre quienes no participaban en el mercado laboral. De las mujeres en esta condición, 93.4% señaló que se dedicaba a los quehaceres del hogar. En el caso de los hombres, 77.6% declaró ser jubilado o pensionado.
Las cifras forman parte de la Estadística de Matrimonios (EMAT) 2025 y la Estadística de Divorcios (ED) 2025, elaboradas a partir de registros administrativos de las Oficialías del Registro Civil y de los juzgados correspondientes.
Las mujeres llegan al matrimonio a mayor edad
Durante 2025 se registraron 491 mil 640 matrimonios en México, 1% más que en 2024.
Sin embargo, la tasa de matrimonios fue de 5.4 por cada mil habitantes de 18 años y más, menor a la registrada en 2016, cuando fue de 6.6.
La edad promedio también cambió durante este periodo. Entre 2016 y 2025, aumentó 4.1 años tanto para mujeres como para hombres.
En las mujeres pasó de 28.4 a 32.5 años, mientras que en los hombres pasó de 31.3 a 35.4 años.
El grupo de edad con mayor proporción de matrimonios para ambos sexos fue el de 25 a 29 años.
Quintana Roo registró la tasa de matrimonios más alta, con 8.6 por cada mil habitantes de 18 años y más. Le siguieron Campeche y Sinaloa, con 7.0 cada una.
En contraste, las tasas más bajas se registraron en Ciudad de México, con 3.0; Tlaxcala, con 3.3, y Guerrero, con 3.6.
El trabajo remunerado no se distribuye igual
Los registros del INEGI muestran una diferencia de 36.1 puntos porcentuales entre mujeres y hombres que declararon tener trabajo al momento de casarse.
Mientras 58.3% de las mujeres señaló que trabajaba, la proporción entre los hombres llegó a 94.4%.
Entre quienes sí tenían una actividad laboral, la posición más frecuente fue la de empleada o empleado: representó 77.8% entre las mujeres y 70% entre los hombres.
La segunda posición más frecuente fue el trabajo por cuenta propia, con 14.7% para las mujeres y 13.6% para los hombres.
Pero el dato que muestra con mayor claridad la división sexual del trabajo aparece entre las personas que no participaban en el mercado laboral.
En este grupo, 93.4% de las mujeres declaró dedicarse a los quehaceres del hogar, mientras que entre los hombres la principal actividad fue ser jubilado o pensionado, con 77.6%.
Los datos no permiten establecer por sí mismos las razones por las que las personas se encontraban fuera del mercado laboral, pero sí muestran una diferencia importante en las actividades declaradas por mujeres y hombres al momento de contraer matrimonio.
En 2025 hubo 155 mil divorcios
El INEGI registró 155 mil 254 divorcios durante 2025.
De estos, 88.3% se resolvió por la vía judicial y 11.7% por la vía administrativa. La tasa fue de 1.7 divorcios por cada mil habitantes de 18 años y más, la misma registrada en 2016.
La principal causa registrada fue el divorcio incausado, con 66.4% de los casos. Le siguió el mutuo consentimiento, con 32.5%.
La edad promedio al iniciar los trámites de divorcio fue de 41.1 años para las mujeres y 43.6 para los hombres.
La autonomía económica también aparece en los divorcios
Las diferencias en la participación laboral no desaparecen cuando termina el matrimonio.
En 2025, 52.9% de las mujeres divorciadas declaró que trabajaba, frente a 66.8% de los hombres.
Entre quienes tenían un trabajo, la posición más frecuente fue la de empleada o empleado: 80.1% de las mujeres y 72.8% de los hombres.
La estadística también muestra que las separaciones legales involucran dimensiones relacionadas con los cuidados. Entre los divorcios judiciales, 22.1% correspondía a matrimonios con una hija o hijo menor de edad; 15.7% tenía dos y 5.2% más de dos.
En 37.2% de los divorcios judiciales, la custodia de las hijas e hijos fue asignada a alguna de las personas divorciantes; en 5.7% se concedió a ambas.
La pensión alimenticia se asignó a las hijas e hijos en 37.7% de los divorcios judiciales.
Matrimonio y divorcio: más allá de las cifras
Durante 2025 hubo 491 mil 640 matrimonios y 155 mil 254 divorcios. Esto representó 31.6 divorcios por cada 100 matrimonios, una relación que aumentó 5.9 puntos entre 2016 y 2025.
Las estadísticas muestran así transformaciones en la vida conyugal: las personas llegan al matrimonio a edades mayores y los divorcios continúan formando parte de las trayectorias familiares.
Pero, al observar los datos con perspectiva de género, también aparecen diferencias que trascienden el estado civil. La participación laboral de las mujeres sigue siendo menor que la de los hombres y, entre quienes no tienen un empleo, los quehaceres del hogar continúan concentrándose de manera marcada en ellas.
Los registros del INEGI permiten, de esta manera, mirar el matrimonio y el divorcio no sólo como acontecimientos personales, sino también como fenómenos vinculados con el trabajo, los cuidados y las condiciones económicas que atraviesan la vida de mujeres y hombres en México.

