Matilde Petra Montoya Lafragua, pionera de la medicina mexicana

*
15.07.2026.- Matilde Petra Montoya Lafragua fue la primera mujer mexicana en obtener el título de médica cirujana y partera en 1887, tras una vida marcada por la perseverancia y la lucha contra prejuicios sociales y académicos.

Su trayectoria abrió las puertas de la educación superior a las mujeres en México y la convirtió en símbolo de la emancipación femenina.

Matilde Petra Montoya Lafragua nació en Puebla el 14 de marzo de 1859, hija de José María Montoya y Soledad Lafragua. Educada como hija única tras la muerte de su hermana, desde temprana edad mostró un interés inusual por el estudio, alentada por su madre, quien le transmitió disciplina y vocación. A los doce años concluyó la educación básica, demasiado joven aún para ingresar a la enseñanza superior, pero ya decidida a seguir el camino de la medicina.

La muerte de su padre la obligó a enfrentar dificultades económicas, lo que la llevó a inscribirse en la Escuela de Parteras y Obstetras de la Casa de Maternidad en la Ciudad de México. A los dieciséis años obtuvo el título de partera y comenzó a ejercer en Puebla, donde se ganó reconocimiento por su habilidad y dedicación. Sin embargo, también enfrentó campañas de desprestigio de colegas que la acusaban de pertenecer a logias masónicas o de profesar credos distintos, reflejo de la resistencia social hacia las mujeres en la ciencia.

Su vocación la llevó a solicitar ingreso en la Escuela Nacional de Medicina, donde debió acreditar materias como Química, Física, Zoología y Botánica para ser aceptada. En 1882 logró matricularse, pero enfrentó nuevamente obstáculos: algunos profesores y estudiantes se oponían a su presencia en las aulas. Fue necesaria la intervención del presidente Porfirio Díaz, quien en dos ocasiones respaldó su derecho a estudiar y finalmente emitió un decreto que garantizaba a las mujeres igualdad de acceso en la institución.

El 24 de agosto de 1887, Matilde Montoya presentó su examen profesional y recibió el título de Médico Cirujano y Partero, convirtiéndose en la primera mujer mexicana en alcanzar ese grado académico. La ceremonia contó con la presencia del propio Díaz y de su esposa, quienes la felicitaron públicamente. Su logro fue reseñado en periódicos nacionales, aunque la Gaceta Médica de México omitió el acontecimiento, reflejo de la resistencia institucional.

Montoya ejerció como médica especializada en obstetricia y enfermedades de mujeres y niños, consolidando una práctica reconocida en la Ciudad de México. Además, participó en agrupaciones feministas como la Asociación de Médicas Mexicanas y el Ateneo Mexicano de Mujeres, defendiendo el papel de la mujer más allá de los roles tradicionales. Su tesis, dedicada a técnicas de laboratorio en investigaciones clínicas, abordó la bacteriología, un campo incipiente en su tiempo.

Matilde Montoya falleció en la Ciudad de México el 26 de enero de 1938, dejando un legado que trascendió la medicina: el ejemplo de una mujer que desafió prejuicios y abrió camino para que otras pudieran acceder a la educación superior y ejercer profesiones científicas. Su vida es recordada como una historia de lucha, inteligencia y determinación que transformó la historia de las mujeres en México.