“Me quebraron tres costillas”: El relato de terror del profesor Leonardo Escobar tras su detención por la Guardia Nacional en Nuevo León

* No hay respuesta de las autoridades a la denuncia del profesor.

19.01.2026 Monterrey Nuevo León.- La angustiosa búsqueda del ciudadano colombiano Leonardo Escobar Barriosha concluido con su localización con vida, pero el alivio ha dado paso inmediato a la indignación tras revelarse su primer testimonio.

El docente, en una conferencia de prensa desde las instalaciones de la Ibero en Puebla, quien había sido reportado como desaparecido tras arribar a México, rompió el silencio para denunciar un episodio de brutalidad policial y abuso de autoridad que lo dejó con graves secuelas físicas y psicológicas.

Según su declaración directa, elementos de la Guardia Nacional y posteriormente de la policía municipal de Apodaca fueron los responsables de una golpiza que le provocó la fractura de tres costillas y un estado de desorientación que lo mantuvo errante durante días.

El profesor visiblemente afectado y con dificultades para respirar debido a las lesiones torácicas, narró cómo lo que debía ser un viaje ordinario se transformó en una pesadilla al aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Monterrey.

Escobar señala directamente a los agentes de la Guardia Nacional encargados de la seguridad aeroportuaria como los primeros agresores. Según su relato, fue interceptado por los uniformados en la terminal aérea, momento en el cual comenzó la agresión física injustificada que derivó en lesiones óseas severas.

“Fui golpeado por la Guardia Nacional”, sentenció el docente, marcando el inicio de una cadena de custodia irregular.

Tras la agresión inicial en la zona federal, el ciudadano extranjero no fue llevado a un hospital, sino que fue entregado a la policía municipal de Apodaca. Lejos de recibir auxilio, Escobar asegura que fue trasladado a las celdas municipales, donde permaneció encarcelado durante tres días.

Durante este periodo de privación de la libertad, el docente afirma que no tuvo claridad sobre los motivos de su detención ni acceso a una comunicación efectiva con sus familiares o consulado, manteniéndose en un limbo legal y bajo dolor físico constante producto de los golpes recibidos previamente.

Lo más desconcertante del caso sobrevino tras su liberación. Las autoridades municipales lo dejaron en libertad sin un protocolo de acompañamiento, a pesar de su condición de extranjero y de las evidentes lesiones.

Escobar relató que, tras salir de las celdas de Apodaca, se encontraba en un estado de confusión mental severa y desorientación, probablemente consecuencia del trauma físico y el estrés vivido.

En el video expuso que estuvo cuatro días sin comer, sin agua y sin asistencia, con lo que fue orillado a una situación de calle por varios días y noches y una cuadrilla de activistas lo recogió para internarlo en ese anexo.

Esto explica por qué, aunque técnicamente estaba libre, permaneció en calidad de desaparecido para sus seres queridos. Durante varios días, el maestro deambuló por las calles de la zona metropolitana de Monterrey, incomunicado, sin dinero y tratando de comprender lo que le había sucedido, hasta que finalmente logró establecer contacto y resguardarse en un hotel del centro de la ciudad.

La alarma sobre el paradero de Leonardo Escobar se encendió días atrás, cuando su familia en Colombia perdió total contacto con él tras su llegada a territorio mexicano. La última comunicación conocida lo ubicaba en el aeropuerto, lo que desató una campaña desesperada en redes sociales y la intervención de medios de comunicación colombianos y mexicanos para dar con su paradero.

Amigos, colegas del gremio educativo y familiares difundieron su fotografía masivamente, temiendo que hubiera sido víctima de grupos del crimen organizado, una narrativa común en las desapariciones en carreteras del norte de México.

La Fiscalía General de Justicia del Estado de Nuevo León había emitido un reporte de búsqueda oficial, y el Grupo Especializado de Búsqueda Inmediata (GEBI) inició las pesquisas correspondientes.

Sin embargo, durante los días que duró la incertidumbre, no hubo información oficial que vinculara su desaparición con una detención administrativa en Apodaca ni con la custodia de la Guardia Nacional, lo que evidenció una grave falla en la comunicación interinstitucional y en el Registro Nacional de Detenciones.

El caso ha escalado a nivel diplomático y social, pues pone en tela de juicio los protocolos de actuación de la Guardia Nacional en los aeropuertos y el trato que reciben los extranjeros por parte de las policías locales.

Mientras el profesor Escobar recibe atención médica para sus fracturas y busca gestionar su retorno seguro a Colombia, su testimonio se erige como una denuncia formal de violación a los derechos humanos, exigiendo que se investigue tanto el uso excesivo de la fuerza por parte de los efectivos federales como la negligencia de la policía de Apodaca al liberar a una persona herida y desorientada a su suerte.