*La madre denuncia que desde 2024 ha enfrentado violencia familiar, acoso y revictimización institucional.
05.09.2026 /CimacNoticias.com/ México.- Durante meses, Macey buscó ayuda para salir de una relación marcada por la violencia. Hoy, además de enfrentar las consecuencias de esa historia, busca a su hijo de seis años, a quien denuncia que su expareja sustrajo hace más de 100 días.
Su caso, acompañado legalmente por defensoras y activistas, reúne distintas expresiones de violencia: violencia familiar, violencia vicaria, acoso, sustracción de menores y, de acuerdo con su testimonio y el de sus acompañantes, una serie de omisiones y prácticas institucionales que han dificultado su acceso a la justicia.
Macey es ciudadana de Estados Unidos. Su hijo, John nació en México y actualmente tiene seis años. Desde 2024, comenzó a denunciar la violencia que vivió durante su relación con su entonces pareja, Benoit Jean Nicolas Allouche de origen francés.
Pero para ella, denunciar en México significó enfrentarse a una dificultad adicional: no hablar español.
“Ha sido un tiempo increíblemente difícil porque no hablo el idioma”, relató en entrevista.
La violencia que comenzó dentro de casa
Macey cuenta que inicialmente no identificó lo que estaba viviendo como violencia familiar.
Los episodios, explica, comenzaron con agresiones de parte de Benoit Jean como el lanzamiento de objetos y fueron escalando hasta situaciones más graves: vidrios y recipientes arrojados contra ella, golpes, fracturas y presuntos intentos de estrangulamiento.
La violencia, sostiene, tampoco se limitó a ella.
Macey refiere que su hijo también presentó marcas en los brazos y que la violencia ejercida por su expareja alcanzó al menor.
Sin embargo, denuncia que durante el proceso judicial esta dimensión no fue reconocida adecuadamente.
Según su testimonio, una jueza familiar de Morelos habría considerado que la violencia estaba dirigida únicamente contra ella, pese a que también existían señales de violencia hacia el niño.
Es en este punto donde aparece uno de los elementos centrales del caso: la violencia vicaria.
A través de la violencia vicaria, niñas y niños pueden convertirse en un medio para dañar a las madres. La sustracción de hijas e hijos, las amenazas de quitarles la custodia o impedir el contacto son algunas de las formas en que esta violencia puede manifestarse.
Para Macey, la pérdida de contacto con su hijo representa la continuación de una violencia que, asegura, comenzó mucho antes de que el niño fuera sustraído.
Un expediente perdido y una barrera que se convirtió en obstáculo
Macey relata que una de las primeras dificultades que encontró al acudir ante las autoridades fue precisamente el idioma.
Explica que en algunas diligencias no contó con una traducción adecuada de sus derechos y que, en ocasiones, el procedimiento se reducía a preguntarle si estaba de acuerdo con lo asentado en una declaración.
Su representación legal señala que en el estado de Morelos existe un número limitado de personas que realizan traducciones y que, en el caso de Macey, la interpretación no habría garantizado que comprendiera plenamente sus derechos y el contenido de los procedimientos.
A esta barrera se sumó, la pérdida de su expediente en el Centro de Justicia para las Mujeres.
Macey asegura que su expediente permaneció extraviado durante nueve meses.
Ese tiempo, considera, fue aprovechado por su agresor para continuar utilizando el sistema judicial en su contra.
También denuncia que durante ese periodo su expareja habría ingresado por la fuerza a su domicilio y que no recibió orientación suficiente para presentar una nueva denuncia.
Para ella, la falta de información y las dificultades de comunicación terminaron convirtiéndose en herramientas que prolongaron el proceso.
Asegura, además, que su expareja, Benoit Jean presentó denuncias en su contra por violencia familiar, las cuales considera falsas y utilizadas para intimidarla.
Actualmente, su representación legal señala que existen denuncias por sustracción de menores, violencia familiar agravada y violencia vicaria.
Más de 100 días sin su hijo
El tiempo se convirtió en una de las principales preocupaciones.
Macey afirma que su hijo fue sustraído cuando tenía cinco años y que han transcurrido más de 100 días sin que ella pueda recuperarlo.
Su caso se encuentra relacionado con la Fiscalía especializada en niñas, niños y adolescentes de Morelos, así como con el Centro de Justicia para las Mujeres y un juzgado familiar.
La madre también señala una serie de inconsistencias en las acciones destinadas a localizar al niño.
Entre ellas menciona la falta de seguimiento a información sobre posibles lugares donde podría encontrarse, así como dificultades para mantener activas las medidas de protección.
De acuerdo con su relato, algunas medidas deben renovarse cada 30 días y la responsabilidad de solicitar su reactivación recae en ella.
También afirma que las alertas de búsqueda han dejado de aparecer en algunos momentos.
Mientras tanto, la localización de Benoit Jean Nicolas Allouche continúa siendo un obstáculo.
Macey asegura que solicitó una orden de restricción permanente, pero que le informaron que no podía emitirse porque las autoridades no contaban con el domicilio del hombre.
La respuesta, desde su perspectiva, evidencia una paradoja: ella permanece localizada y expuesta, mientras las autoridades no consiguen localizar a quien señala como su agresor.
“Todo en mi vida fue utilizado en mi contra”
La violencia no terminó en los espacios judiciales.
Macey relata que también enfrentó una campaña de desprestigio dentro de la comunidad donde vivía.
El miedo la llevó a aislarse.
Dejó de utilizar Facebook, redujo el contacto con su familia y comenzó a desconfiar incluso de personas de su entorno, incluidas otras madres de la comunidad escolar de su hijo.
“Todo en mi vida fue utilizado en mi contra”, explica al referirse a lo ocurrido.
La situación se agravó por el temor a ser vigilada o localizada por su expareja, a quien describe como una persona que utilizaba constantemente las redes sociales para acosarla.
Para una mujer que además enfrenta un proceso judicial en un país cuyo idioma no domina, el aislamiento significó perder parte de las redes que podían ayudarla.
El caso de Macey también muestra una problemática que organizaciones de mujeres han advertido: las barreras que enfrentan las mujeres extranjeras cuando buscan protección y justicia en México.
Semanas atrás, Wendy Figueroa, integrante de la Red Nacional de Refugios, señaló que las mujeres extranjeras se encuentran entre quienes más solicitan apoyo después del Mundial, una situación que pone sobre la mesa la necesidad de que los servicios de atención consideren las condiciones particulares de quienes no cuentan con redes familiares en el país o enfrentan barreras de idioma y documentación.
En el caso de Macey, esa ausencia de redes se volvió todavía más profunda después de la campaña de desprestigio que, asegura, enfrentó en su comunidad.
Una búsqueda que no puede esperar
Las personas que acompañan legalmente a Macey sostienen que han intentado recurrir a distintas instituciones para conseguir apoyo.
También han buscado acercarse a la Embajada de Estados Unidos. Sin embargo, aseguran que conseguir atención y visibilidad mediática ha sido complicado.
El caso también ha llegado a instancias relacionadas con derechos humanos, después de que, según la denuncia, algunas señales de violencia hacia el niño no fueran atendidas oportunamente.
Macey afirma que incluso llegó a sentir miedo de su propio entorno.
No sabía quién conocía la versión de su expareja, quién podía estar vigilándola o hasta qué punto la información sobre ella podía ser utilizada en su contra.
Por ello, ahora busca hacer visible su historia.
No solamente para recuperar a su hijo, sino para cuestionar un sistema que, desde su perspectiva, no respondió cuando pidió ayuda.
Su representación legal señala que existe una orden de aprehensión contra el presunto agresor y que se les ha pedido mantenerla bajo reserva. Sin embargo, denuncian que, después de alrededor de dos meses, no se ha concretado su localización.
La Secretaría de las Mujeres de Morelos también ha brindado acompañamiento, según reconocen las personas que llevan el caso. Sin embargo, consideran que la dependencia tiene capacidades limitadas frente a instituciones como la Fiscalía y los juzgados.
El caso de Macey permanece abierto. Mientras las autoridades continúan con los procedimientos, una madre espera respuestas sobre el paradero de su hijo.
Más de 100 días después de su sustracción, la pregunta sigue siendo la misma: ¿dónde está John?
Para Macey, cada día que pasa representa no solamente tiempo sin su hijo, sino tiempo en el que las instituciones que debían protegerla no han logrado darle una respuesta.

