*Menos citas, menor actividad sexual y maternidad más tardía están transformando la vida reproductiva de las mujeres de la Generación Z.
/ Escrito por Georgina Monroy Vázquez /
13.08.2026 /CimacNoticias.com/ Con motivo del Día Internacional de la Juventud, que se conmemora este 12 de agosto, nos preguntamos: ¿la Generación Z tiene menos sexo? Las y los jóvenes están transformando la manera de relacionarse, tener encuentros sexuales y formar una familia. En el caso de las mujeres, la maternidad también se está desplazando hacia edades mayores, un fenómeno que coincide con la caída de las tasas de fecundidad en distintos países y que ha comenzado a generar nuevas investigaciones sobre qué está detrás de este cambio.
Una de ellas incluso apunta a un protagonista inesperado: el smartphone.
Un estudio publicado en junio de 2026 por investigadores vinculados con el National Bureau of Economic Research (NBER), titulado Is the iPhone Birth Control? Causal Evidence from AT&T’s 2007–2011 Carrier Monopoly, analizó la expansión del iPhone en Estados Unidos y su posible relación con la caída de los nacimientos.
Los economistas Caitlin K. Myers y Ezekiel Hooper estiman que la difusión del iPhone podría explicar entre 33 y 52% de la disminución de la tasa general de fecundidad estadounidense entre 2007 y 2025.
El trabajo encontró que el acceso al iPhone estuvo asociado con una reducción de los nacimientos de entre 4.5 y 8% entre mujeres de 15 a 19 años y de entre 3.2 y 6.6% entre las de 20 a 24 años.
Los autores plantean que una de las posibles vías está relacionada con los cambios en la vida social: menos interacciones presenciales, mayor consumo de pornografía y menor frecuencia de las relaciones sexuales.
El propio NBER advierte que se trata de un working paper, por lo que sus resultados aún no deben interpretarse como conclusiones definitivas científicas.
¿La Generación Z está teniendo menos sexo?
La disminución de la actividad sexual entre las personas jóvenes no es una hipótesis nueva.
Una investigación publicada en el Journal of Marriage and Family por Lei Lei, de Rutgers University, y Scott J. South, de la University at Albany, estudió a 3 mil 213 jóvenes estadounidenses de entre 18 y 23 años utilizando información recopilada entre 2007 y 2017.
El estudio encontró que la disminución de las relaciones sexuales entre jóvenes podía explicarse en buena medida por una menor formación de relaciones románticas, una reducción en el consumo de alcohol, menores ingresos y un mayor uso de videojuegos.
En conjunto, estos factores explicaban aproximadamente tres cuartas partes de la caída observada en la actividad sexual juvenil.
Otra investigación, publicada en 2021, examinó específicamente a hombres estadounidenses y encontró que quienes nacieron después de 2000 —parte de la Generación Z— presentaban mayores niveles de inactividad sexual que generaciones anteriores a la misma edad. Sin embargo, los autores no encontraron evidencia de una caída generalizada de la actividad sexual entre todos los hombres durante el periodo estudiado.
Esto es importante: no puede afirmarse que la Generación Z “ya no tiene sexo”. Lo que muestran los estudios es una tendencia hacia una menor actividad sexual entre determinados grupos de jóvenes y una transformación en la manera de establecer relaciones.
Mujeres de la Generación Z: maternidad cada vez más tarde
El cambio también aparece cuando se observa la maternidad.
En junio de 2026, la Oficina Nacional de Estadísticas del Reino Unido (ONS) publicó nuevas proyecciones sobre la fecundidad de distintas generaciones de mujeres.
Según las estimaciones, las mujeres nacidas en 2008 podrían tener su primer hijo alrededor de los 35 años, mientras que para las mujeres nacidas en 1992 —la generación millennial— la edad proyectada para el primer nacimiento es de alrededor de 32 años.
La diferencia es todavía mayor respecto de generaciones anteriores.
Además, la ONS proyecta que las mujeres nacidas en 2008 tendrán, en promedio, alrededor de 1.48 hijos a lo largo de su vida, frente a 1.95 entre las mujeres nacidas en 1979.
El dato fue retomado por The Telegraph bajo el titular “Gen Z women won’t have their first child until 35”, que relacionó las proyecciones con una generación que también sale menos en citas y tiene menos relaciones sexuales que generaciones anteriores.
Pero retrasar la maternidad no significa necesariamente renunciar a ella.
Las proyecciones muestran, más bien, que las mujeres están entrando a la maternidad en etapas cada vez más tardías de su vida. Este cambio puede reducir el número de años disponibles para tener más de un hijo, aunque cada trayectoria reproductiva es diferente.
¿Las mujeres de la Generación Z no quieren ser madres?
Aquí aparece una diferencia fundamental entre tener menos hijos, retrasar la maternidad y no querer tener hijos.
Datos recientes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) muestran que las expectativas reproductivas de las mujeres jóvenes estadounidenses son diversas.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Crecimiento Familiar 2022-2023, cerca de 60% de las mujeres de 20 a 29 años que no habían tenido hijos o tenían uno esperaba tener un hijo en el futuro. Al mismo tiempo, aproximadamente dos de cada cinco mujeres de ese grupo que no habían tenido hijos no esperaban tenerlos.
Es decir, no existe una sola Generación Z ni una sola decisión frente a la maternidad.
Algunas mujeres desean tener hijos, pero esperan hacerlo más adelante. Otras no tienen claro si quieren ser madres y otras han decidido no serlo.
La diferencia respecto de generaciones anteriores puede estar también en que hoy las mujeres cuentan con mayores posibilidades de decidir sobre su vida sexual y reproductiva.
México tampoco escapa a la caída de los nacimientos
El fenómeno no es exclusivo de Estados Unidos o Reino Unido.
En México, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) registró 1 millón 672 mil 227 nacimientos en 2024.
Además, la proporción de nacimientos registrados de madres menores de 20 años continuó disminuyendo: pasó de 19.4% en 2013 a 14.6% en 2024.
La disminución de los embarazos adolescentes es, desde una perspectiva de derechos, un avance importante. Menos niñas y adolescentes convirtiéndose en madres significa también mayor posibilidad de permanecer en la escuela, decidir sobre sus proyectos de vida y ejercer su autonomía reproductiva.
Por eso, una menor natalidad no puede interpretarse automáticamente como una crisis provocada por las mujeres jóvenes.
La pregunta no es por qué las jóvenes “ya no quieren tener hijos”
La caída de la fecundidad plantea una pregunta mucho más amplia: ¿qué condiciones necesita una generación para poder decidir libremente si quiere formar una familia?
La Generación Z enfrenta un mercado laboral distinto al de generaciones anteriores, mayores dificultades para acceder a vivienda, transformaciones en las relaciones de pareja y una vida social cada vez más atravesada por las plataformas digitales.
En este contexto, tener menos sexo puede ser una parte del fenómeno, pero no necesariamente su causa principal.
Y para las mujeres, la discusión también pasa por la autonomía.
No todas las mujeres quieren ser madres, y quienes sí desean tener hijos pueden estar retrasando esa decisión porque no encuentran las condiciones económicas, laborales, afectivas o de cuidado necesarias para hacerlo.
La discusión sobre la baja natalidad, entonces, no debería reducirse a preguntar por qué las jóvenes no están teniendo bebés, sino qué está cambiando en las relaciones, en el trabajo, en la economía y en las expectativas sobre la vida adulta.
La Generación Z no necesariamente está dejando de tener hijos porque “ya no tenga sexo”. Está construyendo —con todas sus contradicciones— una relación distinta con el sexo, el amor, las parejas y la maternidad.
Y esos cambios ya están teniendo consecuencias demográficas.

