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20.02.2026 México. Washington.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, oficializó la imposición de un arancel del 10% a todas las importaciones provenientes de cualquier país, apenas horas después de que la Corte Suprema invalidará sus gravámenes anteriores y México a través del Secretario Marcelo Ebrard pide esperar a la implementación de la medida que acaba de anunciar Donald Trump.
La medida, decretada bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, tendrá una vigencia inicial de 150 días y se suma a los aranceles ya existentes.
Para México, principal socio comercial de Estados Unidos con un intercambio bilateral que supera los 870 mil millones de dólares, el anuncio llega en un momento crítico: la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para julio de 2026.
Expertos advierten que el nuevo arancel puede alterar las negociaciones, encarecer las exportaciones mexicanas y restar competitividad a sectores clave como el automotriz, el agroalimentario y el electrónico.
La presidenta Claudia Sheinbaum declaró que su gobierno revisará de inmediato la resolución arancelaria y que se coordinará con Canadá para evaluar una respuesta conjunta. La mandataria subrayó que México no puede quedar en desventaja frente a otros países y que defenderá los intereses de los trabajadores y empresarios nacionales.
En el ámbito económico, la Bolsa Mexicana de Valores reaccionó con volatilidad y el peso registró movimientos bruscos frente al dólar. Aunque inicialmente la anulación de los aranceles previos había fortalecido la moneda mexicana, el anuncio del nuevo gravamen global generó incertidumbre sobre el futuro del comercio regional.
Analistas de la consultora Ernst & Young advirtieron que un tropiezo en la revisión del T-MEC, combinado con el arancel universal de Trump, podría restar puntos porcentuales al PIB mexicano y encarecer de manera significativa las exportaciones.
El riesgo es que el país pierda su ventaja relativa frente a otros competidores internacionales, justo cuando se busca consolidar la integración regional.
El anuncio de Trump no solo redefine la política comercial estadounidense, sino que coloca a México en una posición delicada: negociar la continuidad del T-MEC bajo la presión de un arancel que amenaza con debilitar su papel como socio estratégico.













