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30.01.2026 Ciudad de México.- La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó esta semana que México recibió una invitación formal del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para sumarse a la llamada Junta de Paz, un mecanismo internacional que busca atender la crisis en Medio Oriente.
La mandataria señaló que la decisión aún no está tomada y que será la Secretaría de Relaciones Exteriores la encargada de evaluar las implicaciones diplomáticas y constitucionales de una eventual participación.
“Sí recibimos la invitación por parte del presidente Trump y la respuesta que dimos es que lo tenía que analizar la Secretaría de Relaciones Exteriores y tiene que ver con esta decisión: México es un país que ha reconocido a Palestina como nación. Entonces en unos días vamos a dar la respuesta”, expresó Sheinbaum al ser cuestionada sobre el tema.
La presidenta subrayó que cualquier determinación debe apegarse al marco constitucional y a los principios históricos de la política exterior mexicana.
“Nosotros en el marco de nuestra Constitución tenemos que contestar, porque no es una decisión personal. Y en el marco de nuestra Constitución, pues es la autodeterminación de los pueblos. Por eso en el momento que esté ya la respuesta la haremos saber”, agregó.
El anuncio se produce en un contexto internacional marcado por tensiones en Medio Oriente y por la búsqueda de nuevos mecanismos de mediación. La Junta de Paz, impulsada por la administración Trump, pretende reunir a países con capacidad de interlocución para promover acuerdos entre Israel y Palestina, así como para contener la escalada de violencia en la región.
La invitación a México refleja el interés de Washington en sumar a un país que históricamente ha defendido la autodeterminación de los pueblos y que ha mantenido una posición de reconocimiento hacia Palestina como Estado.
Los antecedentes de la política exterior mexicana muestran que desde 1947, con el voto en la ONU sobre la partición de Palestina, México ha mantenido una postura de respeto al derecho internacional y de apoyo a soluciones pacíficas.
En 2012, el país reconoció oficialmente a Palestina como Estado, lo que marcó un hito en su relación con la región. Esta trayectoria coloca a México en una posición particular frente a la invitación de Estados Unidos, pues cualquier participación en la Junta de Paz tendría que equilibrar la relación estratégica con Washington y la coherencia con sus principios diplomáticos.
La decisión implica para México un reto de gran alcance. Por un lado, podría fortalecer su papel como actor internacional en procesos de paz y darle mayor visibilidad en la arena global. Por otro, existe el riesgo de que su participación sea interpretada como un alineamiento automático con la política exterior estadounidense, lo que podría generar tensiones con países árabes y con sectores internos que defienden la neutralidad activa.
Además, la invitación llega en un momento en que México busca consolidar su liderazgo regional en América Latina, lo que obliga a evaluar cuidadosamente los costos y beneficios de integrarse a un mecanismo diseñado en Washington.
La respuesta que se dé no solo marcará la relación con Estados Unidos en este nuevo capítulo, sino que también definirá la manera en que el país se posiciona frente a la crisis en Medio Oriente y frente a la comunidad internacional.












