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05.09.2026 Katowice, Polonia. México comenzó su camino en la Copa Mundial Femenina Sub-20 con un empate 2-2 frente a Benín, en un partido que terminó por convertirse en una muestra del crecimiento que han tenido las selecciones africanas en el futbol femenino y, al mismo tiempo, del carácter de un equipo mexicano que tuvo que sobreponerse a la reacción de su rival.
El resultado no cuenta por sí solo la historia de los 90 minutos. México llegó a tener una ventaja de dos goles y durante varios pasajes consiguió imponer condiciones, pero Benín respondió con intensidad, aprovechó sus oportunidades y terminó igualando el marcador en la recta final.
Para el conjunto africano, el encuentro tuvo un significado particular: se trató de su debut absoluto en una Copa Mundial Femenina Sub-20. Lejos de asumir un papel secundario, Benín jugó de igual a igual ante una selección mexicana que disputa su undécimo Mundial de la categoría. Concacaf confirmó que México consiguió su boleto después de finalizar como subcampeón del Campeonato Femenino Sub-20 de la confederación.
El partido también permitió observar una tendencia que se ha hecho cada vez más visible en las competencias juveniles: las selecciones africanas llegan con jugadoras capaces de competir en intensidad, velocidad y fortaleza física, pero también con recursos técnicos que les permiten disputar partidos cerrados ante equipos con mayor experiencia mundialista.
México comenzó mejor y encontró la recompensa en el primer tiempo. Alice Soto apareció para abrir el marcador y poner al conjunto dirigido por Doriva Bueno en ventaja. El gol le permitió al equipo mexicano manejar el encuentro desde una posición favorable y mantener la iniciativa.
La ventaja se amplió en la segunda parte, cuando Montserrat Saldívar apareció para marcar el segundo tanto mexicano. Con el 2-0, el partido parecía encaminarse hacia un estreno con victoria.
Benín, sin embargo, no renunció al partido.
La selección africana comenzó a adelantar líneas y encontró espacios para acercarse a la portería mexicana. La presión dio resultado y Romaine Gandonou marcó el primer tanto de su equipo.
El encuentro cambió entonces de ritmo. México tuvo que resistir los intentos de Benín por conseguir el empate, mientras las africanas mantuvieron la presión hasta encontrar nuevamente a Gandonou, quien marcó su segundo gol para establecer el 2-2 en la parte final del encuentro.
El empate dejó a México con un punto, pero también mostró que el camino mundialista no será sencillo. En un torneo que reúne a 24 selecciones de las seis confederaciones, los equipos africanos han llegado con la intención de competir y no simplemente de participar. Benín y Tanzania, de hecho, están haciendo historia al disputar por primera vez una Copa Mundial Femenina Sub-20.
Para México, llegar hasta Polonia tampoco ha sido producto de un proceso sencillo. La preparación final comenzó en el Centro de Alto Rendimiento de la Federación Mexicana de Futbol, donde el equipo trabajó durante varios días antes de viajar a Europa. Posteriormente se trasladó a Polonia para completar su preparación y disputar un último partido amistoso frente a Ghana.
Ese proceso es parte de una realidad que acompaña al futbol femenil mexicano: las jugadoras tienen que abrirse camino en un entorno que todavía enfrenta diferencias en infraestructura, tiempos de preparación y condiciones de desarrollo frente a otras potencias futbolísticas.
Aun así, la generación Sub-20 llegó al Mundial después de demostrar su capacidad en la región. México venció a Canadá y Estados Unidos en el Campeonato Sub-20 de Concacaf de 2026, además de superar a Panamá, resultados que le permitieron obtener el boleto a Polonia.
El empate ante Benín, por ello, también puede leerse desde otra perspectiva. México no fue superado por una selección que llegó al torneo únicamente a completar el grupo. Encontró enfrente a un equipo africano que mostró velocidad, fortaleza y capacidad de reacción y que, después de estar dos goles abajo, consiguió rescatar un punto.
La historia del partido terminó 2-2, pero para México apenas comienza el Mundial.
Ahora vendrá uno de los desafíos más importantes de la fase de grupos: enfrentar a Polonia, la selección anfitriona, el 8 de septiembre en la Arena Katowice. Tres días después, el 11 de septiembre, México se medirá con Argentina para cerrar la primera fase.
El equipo mexicano tendrá que volver a mostrar el futbol que lo llevó hasta Polonia, pero también la capacidad para competir ante rivales que llegan con diferentes estilos y realidades futbolísticas.
El debut dejó un punto para México y otro para Benín. Pero también dejó una señal: en este Mundial Sub-20, las selecciones africanas están dispuestas a disputar el protagonismo y México tendrá que competir partido a partido para demostrar que el futbol femenil mexicano puede mantenerse entre los equipos que avanzan en este escenario mundial.
Esta versión coloca el énfasis en **la dignidad competitiva de México, el crecimiento de Benín y el contexto de las condiciones de preparación del futbol femenil**, en lugar de presentar el empate como un resultado negativo.

