*
29.01.2026 Ciudad de México.- El gobierno de México rechazó de manera categórica las acusaciones surgidas en la campaña electoral estadounidense que lo señalan, junto con Morena, de fraguar una supuesta “invasión política” vía la migración, para influir en los comicios de 2026.
La Cancillería calificó estas versiones como falsedades sin sustento y recordó que la labor consular se rige por la Convención de Viena y el principio de no intervención.
Las versiones que acusan a México de intervenir en la política interna de Estados Unidos se intensificaron tras la promoción, por parte del presidente Donald Trump, de un libro titulado The Invisible Coup, del periodista Peter Schweizer.
El texto sostiene que el gobierno mexicano y Morena estarían utilizando la red consular como infraestructura encubierta para movilizar migrantes y alterar el equilibrio electoral en favor de intereses extranjeros.
Este discurso se ha insertado en la campaña presidencial estadounidense de 2026, donde la migración y la relación bilateral con México son temas centrales. Voceros republicanos han retomado la narrativa de que los consulados mexicanos actúan como “centros de movilización política”, mientras que sectores demócratas han advertido sobre el riesgo de que estas acusaciones dinamicen la xenofobia y la criminalización de comunidades migrantes.
La respuesta oficial de México
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) emitió un comunicado en el que negó categóricamente las acusaciones. “Se trata de falsedades carentes de sustento, que categóricamente negamos y desmentimos”, señaló la dependencia.
l texto subraya que la labor consular mexicana se fundamenta en la Convención de Viena de 1963 y en la Convención Consular de 1943, instrumentos que garantizan el respeto mutuo entre Estados.
La Cancillería enfatizó que los consulados mexicanos en Estados Unidos operan con autorización y coordinación de las autoridades locales y federales, y que sus funciones se limitan a la expedición de documentos, asistencia a connacionales detenidos, repatriación de restos y promoción cultural y económica.
“Es absolutamente falso que se haya buscado influir o alentar la participación en procesos políticos internos de los Estados Unidos”, reiteró la SRE.
No es la primera vez que México enfrenta narrativas de intervención. En 2025, el senador Ricardo Monreal advirtió que los amagos de una “invasión” estadounidense buscaban dinamitar los acuerdos de seguridad bilateral y abrir un “abismo histórico” entre ambos países. Paralelamente, legisladores de Morena denunciaron el uso de “cazarrecompensas” contra migrantes en Estados Unidos, lo que evidenció una escalada en la criminalización de comunidades mexicanas.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado que la política exterior mexicana se sustenta en los principios constitucionales de no intervención y respeto a la soberanía.
“Las oficinas consulares mexicanas no promueven ni participan en manifestaciones, protestas o cualquier tipo de movilización política dentro de los Estados Unidos”, afirmó.
México insiste en que su red consular es un puente de protección y asistencia para más de 35 millones de personas de origen mexicano en territorio estadounidense. Tan solo en 2025, se emitieron más de 1.2 millones de pasaportes, un dato que refleja la dimensión administrativa y no política de su labor.
La tensión revela cómo la migración y la relación bilateral se han convertido narrativa utilitarias en campo de batalla electoral en Estados Unidos, mientras México intenta preservar la institucionalidad de su política exterior y rechaza que sus consulados sean utilizados como piezas de propaganda en la contienda norteamericana.












