México-EE.UU Unidos: destino que nos une

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*NEMESIS

/ Fernando Meraz Mejorado /

La relación bilateral entre México y Estados Unidos no es un mero acuerdo diplomático: es un destino tejido en fronteras porosas, historias entrelazadas y mutua dependencia.

Económicamente, somos socios indispensables: millones de empleos en ambos lados nacen del comercio recíproco, la inversión cruzada y cadenas de suministro que no conocen nacionalidad.

En lo humano, la migración nos une como un río que no se detiene: familias divididas, cultura compartida, mano de obra que sostiene ciudades y campos.

Pero también es una relación de tensiones: asimetrías de poder, presiones en seguridad, divergencias en visiones del mundo. Sin embargo, la geografía no se elige: estamos condenados a entendernos o a fracasar juntos.

No hay alternativa al diálogo respetuoso, a la cooperación que reconoce la dignidad soberana de cada nación.

La relación no es perfecta, pero es irrenunciable: lo que une a ambos pueblos —la vecindad, la historia, el futuro común— pesa más que lo que los separa. El camino no es alejarse, sino construir con firmeza y respeto una alianza que haga justicia a ambos.