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12.08.2026 Ciudad de México.- México puso en marcha este miércoles un operativo de ayuda humanitaria para Colombia, luego del terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el país sudamericano y dejó una emergencia que obligó a movilizar recursos, personal especializado y suministros hacia las zonas afectadas.
La respuesta mexicana se activó después de que el Gobierno de Colombia solicitara apoyo específico a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que dos aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana despegaron durante la mañana desde el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles con destino a Pereira, llevando alimentos y personal del Ejército Mexicano para incorporarse a las labores de asistencia.
“Hoy sale ayuda para Colombia”, informó la presidenta durante su conferencia de prensa, al explicar que la solicitud colombiana llegó un día antes mediante la Cancillería mexicana. La mandataria precisó que el apoyo fue definido a partir de las necesidades planteadas por el Gobierno colombiano y no como un despliegue unilateral.
De acuerdo con Sheinbaum, las aeronaves partieron a las 07:11 y 07:40 horas y transportaron inicialmente 854 despensas, equivalentes a 19.5 toneladas de ayuda humanitaria, además de elementos militares destinados a colaborar en las tareas derivadas de la emergencia. ([Gobierno de México][1])
La ayuda forma parte de una operación más amplia. La información difundida por el Gobierno de México contempla el traslado total de 2 mil 562 despensas, con un peso aproximado de 58.5 toneladas, en una operación programada entre el 12 y el 14 de agosto. Esto explica la diferencia entre las 19.5 toneladas reportadas en el primer envío y las 58.5 toneladas correspondientes al conjunto de la ayuda prevista.
La Secretaría de Relaciones Exteriores señaló que el envío se realizó siguiendo las instrucciones de la presidenta y como parte de la respuesta solidaria de México ante la emergencia colombiana. La Cancillería destacó que el Gobierno mexicano actuó a partir de la solicitud formal de las autoridades de ese país y coordinó el traslado de los apoyos mediante las instituciones federales correspondientes.
La participación de la Secretaría de la Defensa Nacional adquiere especial importancia porque el apoyo no se limita al traslado de víveres. Los elementos mexicanos cuentan con capacidades para intervenir en escenarios de emergencia y desastre, particularmente en tareas de búsqueda, rescate y auxilio a población afectada.
El envío también se inscribe en una práctica que México ha desarrollado durante décadas frente a desastres ocurridos tanto dentro como fuera del territorio nacional. Las Fuerzas Armadas tienen entre sus misiones legales auxiliar a la población civil en casos de necesidades públicas y prestar ayuda ante desastres, incluyendo acciones de auxilio y reconstrucción.
La operación hacia Colombia ocurre, además, después de que México desplegara durante junio un contingente de ayuda humanitaria hacia Venezuela tras los terremotos que afectaron a ese país. En aquella misión participaron más de 260 integrantes de las Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional, además de binomios caninos, personal médico, herramientas e insumos para rescate.
Ese antecedente permitió que las instituciones mexicanas contaran con experiencia reciente en el traslado de personal especializado y equipo hacia una emergencia sísmica internacional.
En el caso colombiano, el destino inicial de los vuelos mexicanos es Pereira, una de las ciudades utilizadas como punto de llegada para facilitar posteriormente la distribución de los apoyos hacia las regiones que más los requieren. La elección de esta ruta responde a la coordinación con las autoridades colombianas y a las condiciones operativas existentes tras el terremoto.
La decisión de México también tiene una dimensión diplomática. La respuesta humanitaria ocurre en un momento de transición política en Colombia, después de las elecciones presidenciales que llevaron a Abelardo de la Espriella a la Presidencia. Sin embargo, el Gobierno mexicano ha planteado el apoyo como una acción humanitaria entre Estados y pueblos, más allá de las diferencias políticas.
La presidenta Sheinbaum ha insistido en que México mantiene una política exterior basada en la solidaridad y la cooperación internacional. En esta ocasión, esa postura se tradujo en una operación concreta: alimentos, aeronaves y personal mexicano trasladados a territorio colombiano para respaldar la atención de la emergencia.
Desde la Cancillería, la instrucción fue convertir la disposición de apoyo expresada por México en una respuesta operativa una vez que Colombia estableció qué requería. La propia Secretaría de Relaciones Exteriores informó que el envío se realizó en seguimiento a las instrucciones presidenciales y en coordinación con las autoridades colombianas.
El terremoto de magnitud 7.4 convirtió rápidamente la cooperación internacional en uno de los componentes de la respuesta a la emergencia. En este tipo de desastres, las primeras horas resultan particularmente importantes para localizar personas que pudieran encontrarse atrapadas, atender a quienes resultaron lesionados y llevar alimentos y suministros a comunidades que enfrentan interrupciones de servicios.
Por ello, el envío mexicano combina dos vertientes: ayuda inmediata para la población y capacidades institucionales para apoyar las tareas de emergencia.
El componente militar no significa una operación de seguridad ni una intervención en asuntos internos colombianos. Se trata de personal especializado enviado con fines humanitarios y bajo coordinación con las autoridades del país afectado.
La experiencia mexicana en materia de protección civil y respuesta ante terremotos ha convertido a las Fuerzas Armadas en uno de los principales instrumentos del Estado para desplegar rápidamente personal y recursos en situaciones de desastre. La posibilidad de utilizar aeronaves militares permite, además, transportar grandes cantidades de suministros y equipos en plazos mucho más cortos que los que permitiría una movilización convencional.
La presidenta Claudia Sheinbaum destacó precisamente ese carácter de cooperación cuando informó del operativo y explicó que la ayuda mexicana respondió a una petición concreta del Gobierno colombiano. La frase central de su anuncio fue directa: “Hoy sale ayuda para Colombia”, acompañada de la explicación sobre las aeronaves, las despensas y el personal militar que ya se encontraba en ruta.
Con el despliegue de este miércoles, México se suma a la respuesta internacional frente a una tragedia que ha golpeado particularmente a comunidades de Colombia afectadas por el movimiento telúrico.
El apoyo mexicano representa, en términos prácticos, alimentos para las familias damnificadas y capacidades adicionales para las instituciones encargadas de enfrentar la emergencia. En términos diplomáticos, constituye también una señal de solidaridad entre dos países latinoamericanos que, ante una catástrofe natural, colocaron la cooperación humanitaria por encima de las diferencias políticas.
La operación continuará durante los siguientes días con el traslado de las toneladas de ayuda previstas. El objetivo inmediato será que los suministros lleguen a las personas afectadas y que el personal mexicano pueda integrarse, bajo coordinación colombiana, a las tareas que sean requeridas en las zonas golpeadas por el terremoto.

