*
18.06.2026 Guadalajara, Jal.- La fiesta volvió a vestirse de verde, blanco y rojo. En una noche cargada de nervios, emoción y esperanza, la Selección Mexicana derrotó 1-0 a Corea del Sur en el Estadio Guadalajara y dio un paso gigante en la Copa Mundial de Futbol 2026, al asegurar el liderato del Grupo A y su clasificación a la siguiente ronda ante miles de aficionados que convirtieron las tribunas en una auténtica celebración nacional.
Desde horas antes del silbatazo inicial, las calles aledañas al estadio se inundaron de camisetas verdes, banderas y cánticos. Familias enteras, turistas y aficionados llegados de distintas partes del país vivieron una jornada que recordó las grandes noches mundialistas que México había esperado durante décadas.
El encuentro enfrentaba a los dos equipos que habían arrancado con victoria en el Grupo A. México llegaba después de imponerse a Sudáfrica en el partido inaugural, mientras Corea del Sur había derrotado a República Checa, por lo que el duelo representaba una batalla directa por el primer lugar del sector.
La tensión del partido se reflejó desde los primeros minutos. Los dirigidos por Javier Aguirre intentaron imponer condiciones ante un conjunto coreano disciplinado y veloz que complicó la salida mexicana. Durante gran parte del primer tiempo el partido fue cerrado, con pocas oportunidades claras y mucha disputa en el medio campo.
México tuvo algunos acercamientos importantes, especialmente por conducto de Julián Quiñones y Raúl Jiménez, pero el guardameta surcoreano Kim Seung-gyu se convirtió en figura al evitar varias oportunidades de peligro. El arquero asiático mantuvo a su equipo con vida cuando parecía que el gol mexicano estaba cerca.
La recompensa para el Tricolor llegó apenas iniciado el segundo tiempo.
Al minuto 50, un error de comunicación en la defensa coreana terminó inclinando la balanza. En una jugada aparentemente controlada, el portero Kim Seung-gyu no logró quedarse con el balón tras una acción dentro del área y Luis Romo apareció atento para empujar la pelota al fondo de las redes y provocar la explosión de júbilo en las tribunas tapatías.
El grito de gol se escuchó con fuerza en Guadalajara, pero también en plazas públicas, fan zones, restaurantes y hogares de todo el país, donde millones de mexicanos siguieron un encuentro que se convirtió en tendencia mundial durante la noche.
Con la ventaja en el marcador, México tomó confianza y estuvo cerca de ampliar la diferencia. Sin embargo, Corea del Sur reaccionó y comenzó a adelantar líneas en busca del empate.
Los minutos finales estuvieron cargados de dramatismo. Cuando parecía que los asiáticos podían rescatar un punto, apareció la figura del arquero mexicano Raúl Rangel. El guardameta realizó una intervención decisiva en los instantes finales para conservar la ventaja y mantener intacta la portería mexicana por segundo partido consecutivo.
El silbatazo final desató una nueva celebración en las tribunas. Los jugadores se abrazaron sobre el césped mientras los aficionados coreaban el nombre de México en una de las noches más emotivas del torneo para el conjunto anfitrión.
La victoria adquiere una dimensión especial porque confirma el buen inicio del equipo de Javier Aguirre. Tras derrotar 2-0 a Sudáfrica en el partido inaugural y vencer ahora a Corea del Sur, el Tricolor suma seis puntos de seis posibles y se consolida como el mejor equipo de su grupo.
Además, el resultado llegó después del empate entre República Checa y Sudáfrica, una combinación que permitió a México asegurar matemáticamente el primer lugar del Grupo A cuando aún resta una jornada por disputarse.
Más allá de las estadísticas, la noche dejó imágenes memorables: niños llorando de emoción en las gradas, familias enteras cantando el Cielito Lindo, aficionados celebrando en las calles de Guadalajara y una selección que comienza a recuperar la ilusión de una afición que sueña con una actuación histórica en casa.
Ahora el combinado nacional afrontará el cierre de la fase de grupos con la tranquilidad de haber cumplido el primer objetivo. La clasificación está asegurada, el liderato también, y la ilusión de millones de mexicanos continúa creciendo en un Mundial donde el país vuelve a sentirse protagonista.
Por lo pronto, Guadalajara ya tiene su primera gran noche mundialista. Una noche de nervios, de resistencia, de sufrimiento y finalmente de fiesta. Una noche en la que Luis Romo escribió su nombre en la historia de este Mundial y en la que México confirmó que quiere seguir soñando en grande.


