* Foto de internet de Argentina Humana @arg_humana.
04.06.2026 Argentina.- Miles de personas se movilizaron este 3 de junio en Buenos Aires y en decenas de ciudades argentinas para participar en una nueva edición de la marcha Ni Una Menos, una de las expresiones sociales más importantes de América Latina contra la violencia de género.
La movilización de este año coincidió con el undécimo aniversario del movimiento surgido en 2015 y estuvo marcada por la exigencia de justicia para víctimas de feminicidio, como los recientes femicidios de Agostina Vega y Dulce Candia, y la denuncia de que ocurre un crimen cada 31 horas, así como por reclamos en defensa de las políticas públicas destinadas a la protección de mujeres y diversidades.
La concentración principal tuvo lugar frente al Congreso de la Nación, en Buenos Aires, donde desde la tarde comenzaron a llegar columnas de organizaciones feministas, sindicatos, agrupaciones estudiantiles, colectivos de derechos humanos y familiares de víctimas de violencia machista. La convocatoria también se replicó en provincias como Córdoba, Neuquén, Santa Fe, Mendoza, Río Negro, Chubut y Buenos Aires, entre otras, convirtiendo la jornada en una de las movilizaciones más extensas del año en Argentina.
La marcha se desarrolló bajo consignas que reclamaron el fin de los feminicidios, mayores mecanismos de protección para mujeres en situación de violencia y el fortalecimiento de programas estatales de prevención y asistencia. Durante el acto central, representantes del colectivo Ni Una Menos leyeron un documento en el que denunciaron la persistencia de la violencia de género y expresaron preocupación por la reducción de políticas públicas vinculadas a esta problemática.
La edición de este año estuvo atravesada por la conmoción generada por varios casos recientes que impactaron a la sociedad argentina. Entre ellos destacó el asesinato de Agostina Vega, una adolescente de 14 años en la provincia de Córdoba, cuyo caso provocó una fuerte reacción social y se convirtió en uno de los principales símbolos de la movilización. También fueron recordadas otras víctimas recientes de violencia de género cuyos nombres aparecieron en pancartas, murales y mensajes durante las protestas.
El movimiento Ni Una Menos nació el 3 de junio de 2015 tras el asesinato de Chiara Páez, una adolescente de 14 años cuyo feminicidio conmocionó al país y detonó una masiva protesta frente al Congreso argentino. Aquella manifestación reunió a cientos de miles de personas y marcó un punto de inflexión en el debate público sobre la violencia contra las mujeres, convirtiéndose posteriormente en una referencia para movimientos similares en distintos países de América Latina y Europa.
Once años después de aquella primera convocatoria, las organizaciones participantes sostienen que la problemática continúa siendo una de las principales preocupaciones sociales del país. Diversos informes difundidos en el marco de la movilización advierten sobre la persistencia de los asesinatos por razones de género y alertan sobre la situación de niñas y adolescentes víctimas de violencia.
Las estadísticas presentadas por organizaciones feministas señalan que durante la última década miles de mujeres han sido asesinadas en contextos de violencia de género en Argentina. Los colectivos participantes insistieron en la necesidad de fortalecer los sistemas de prevención, mejorar la atención a víctimas y garantizar recursos suficientes para los programas especializados.
La movilización también se desarrolló en medio de un intenso debate político. Diversas organizaciones cuestionaron las decisiones adoptadas por el gobierno del presidente Javier Milei en materia de políticas de género, mientras que funcionarios oficialistas defendieron la estrategia gubernamental y rechazaron los señalamientos realizados por los colectivos feministas. El intercambio de posiciones convirtió la jornada en uno de los principales temas de discusión pública en Argentina.
Más allá de las diferencias políticas, la marcha volvió a mostrar la capacidad de convocatoria de un movimiento que, once años después de su nacimiento, continúa ocupando un lugar central en la agenda pública argentina. Las calles de Buenos Aires y de numerosas ciudades del país se llenaron de pañuelos, carteles, fotografías de víctimas y consignas que exigían justicia y acciones para erradicar la violencia contra las mujeres.
Al caer la noche, las movilizaciones concluyeron sin incidentes mayores y con la lectura de documentos que reiteraron el reclamo histórico que dio origen al movimiento: que ninguna mujer más sea víctima de la violencia machista. A once años de aquella primera manifestación que transformó el debate social argentino, el grito de “Ni Una Menos” volvió a resonar en las calles como una de las principales expresiones de protesta y memoria colectiva del país.


