Millones salen a las calles en EEUU por tercera vez contra el Gobierno de Trump

*Crece el rechazo y cae en encuestas.

28.03.2026 EEUU.- Estados Unidos vivió este sábado una de las mayores jornadas de movilización social de su historia reciente.

Bajo el lema “No Kings” (Sin reyes), millones de personas participaron en más de 3,200 manifestaciones simultáneas en los 50 estados del país, en lo que constituye la tercera gran ola de protestas contra el presidente Donald Trump y su actual administración.

Las movilizaciones, organizadas por una amplia coalición de grupos civiles, sindicatos y organizaciones como Indivisible y la ACLU, reflejan un creciente descontento con lo que los manifestantes consideran un giro autoritario del gobierno federal.

El movimiento surgió en 2025 y ha ido escalando en participación y alcance, pasando de millones de asistentes en sus primeras ediciones a cifras aún mayores en esta tercera convocatoria nacional.

De acuerdo con reportes, ciudades como Nueva York, Washington, Chicago y Dallas registraron concentraciones multitudinarias, mientras que la protesta principal en Minnesota reunió a más de 200 mil personas

Sin embargo, uno de los elementos más significativos fue la expansión del movimiento a zonas rurales y estados tradicionalmente conservadores, donde la participación aumentó de manera notable, evidenciando un malestar más amplio en el tejido social estadounidense.

Las consignas de los manifestantes abarcaron múltiples temas: desde las políticas migratorias impulsadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), hasta la reciente escalada militar en Irán, el aumento del costo de vida y lo que consideran un uso excesivo del poder ejecutivo.

El lema “No Kings” hace alusión directa al rechazo histórico de Estados Unidos a las monarquías y simboliza la denuncia de un liderazgo que, según los participantes, concentra y ejerce el poder de forma indebida.

El contexto político ha sido clave para el crecimiento de estas protestas. En medio de la movilización, diversas encuestas reflejan un deterioro en la imagen del mandatario. Un sondeo reciente citado en medios estadounidenses ubica su nivel de desaprobación en torno al 59 %, una cifra que evidencia el desgaste de su administración en sectores amplios de la población.

Además, el clima político se ha visto influido por decisiones controvertidas, como operativos migratorios que han derivado en muertes de civiles, crisis internacionales por conflictos bélicos impulsados desde lacasa Blanca y críticas por presuntos intentos de debilitar instituciones democráticas.

Este conjunto de factores ha alimentado la narrativa de que el país enfrenta un momento delicado y riesgoso en términos de equilibrio de poderes y derechos civiles.

Frente a la magnitud de las protestas, la reacción de la Casa Blanca ha sido de descalificación.

Funcionarios y voceros han minimizado el impacto de las movilizaciones, calificándolas como expresiones impulsadas por grupos de izquierda o redes de financiamiento político, y han insistido en que no representan a la mayoría de los estadounidenses, sin embargo las multitudes en las calles obvia otra realidad.

Incluso desde sectores del Partido Republicano se ha acusado a los manifestantes de promover agendas radicales, mientras que aliados del gobierno sostienen que las acciones del presidente se encuentran dentro del marco constitucional.

Sin embargo, la persistencia y crecimiento del movimiento “No Kings” sugieren un escenario de polarización cada vez más profundo.

Analistas coinciden en que estas protestas podrían tener repercusiones políticas importantes, especialmente de cara a los próximos procesos electorales. La capacidad de movilización demostrada por la oposición social, sumada a la caída en los niveles de aprobación presidencial, plantea interrogantes sobre el futuro del proyecto político de Trump y el rumbo del país en los próximos meses.

Mientras tanto, las calles continúan siendo el escenario donde se expresa un conflicto que ya no es solo político, sino también social y cultural: una disputa por el significado de la democracia en Estados Unidos y por los límites del poder en el siglo XXI.