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29.10.2026 Ciudad de México.- Andrés Filomeno Mendoza Celis, conocido como el Monstruo de Atizapán, murió a los 78 años en el penal de Tenango del Valle, Estado de México, donde permanecía recluido desde 2021. Su fallecimiento, confirmado este jueves 29 de octubre, cierra la trayectoria judicial de uno de los feminicidas seriales más notorios del país, aunque deja como saldo la dimensión de una violencia que durante años permaneció oculta y deja una estela de interrogates para las familias de las víctimas.
El secretario de Seguridad del Estado de México, Cristóbal Castañeda Camarillo, confirmó el deceso y señaló que el interno presentaba diversos problemas de salud. Entre sus antecedentes médicos se encontraban hipertensión y diabetes, además de una enfermedad grave reportada desde 2025. La causa precisa de la muerte deberá establecerse mediante los procedimientos forenses correspondientes.
El caso que llevó a Mendoza Celis ante la justicia comenzó a conocerse públicamente en mayo de 2021, cuando la desaparición de Reyna González Amador, de 34 años, condujo a las autoridades hasta una vivienda de la colonia Lomas de San Miguel, en Atizapán de Zaragoza. En el inmueble fueron encontrados los restos de la mujer y posteriormente se realizó un cateo que permitió descubrir numerosos indicios de otros posibles crímenes.
Los peritajes practicados en la propiedad permitieron recuperar más de cuatro mil fragmentos óseos. Las investigaciones establecieron que correspondían a 19 personas: 17 mujeres, un hombre y un menor de edad. La identificación de los restos y el análisis de los objetos encontrados en el domicilio abrieron nuevas líneas de investigación sobre desapariciones ocurridas en distintos años y municipios del Estado de México.
La magnitud del hallazgo convirtió el caso en una referencia nacional sobre la violencia feminicida y las dificultades para esclarecer desapariciones. Entre los indicios asegurados había pertenencias personales, identificaciones y registros que ayudaron a los investigadores a reconstruir parte de la actividad criminal atribuida al acusado y quien llevaba años matando mujeres sin que la policía lo detuviera.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México obtuvo ocho sentencias condenatorias en su contra. La primera, dictada en marzo de 2022, fue de prisión vitalicia por el feminicidio de Reyna González Amador. A esta se sumaron condenas de 55 y 92 años de prisión por otros delitos relacionados con feminicidios, homicidios y desapariciones.
La última de esas sentencias se informó en febrero de 2024, cuando recibió otros 55 años de prisión por el feminicidio y la desaparición de una mujer identificada con las iniciales B. S. O. Las penas acumuladas reflejaron la acreditación judicial de varios casos, aunque la cantidad de restos recuperados en su vivienda mantuvo abiertas interrogantes sobre la posible existencia de otras víctimas que no fueron identificadas.
La muerte de Mendoza Celis deja restos humanos que representan un desafío para las autoridades que deberán esclarecer las identidades de las víctimas y proporcionar respuestas a las familias que durante años buscaron a mujeres desaparecidas.
Más allá del apodo con el que fue conocido, el expediente del Monstruo de Atizapán expuso la dimensión de los feminicidios que pueden permanecer sin esclarecer durante largos periodos.
Su fallecimiento pone fin a los procesos penales contra él, pero no elimina la necesidad de continuar las investigaciones pendientes ni el derecho de las familias a conocer qué ocurrió con sus seres queridos.

