Muerte de Michelle Itzayana sacude nuevamente a Morelos; tercera estudiante de la UAEM encontrada sin vida.

*Hay total impunidad es el reclamo social de estudiantes.

*Autoridades perfilan “suicidio”.

04.06.2026. Tepoztlán, Morelos.- La violencia contra las jóvenes en Morelos volvió a encender las alarmas tras la confirmación del hallazgo sin vida de Michelle Itzayana Fuentes Calderón, estudiante de 15 años desaparecida desde finales de mayo en el municipio de Yautepec. El caso ha generado indignación entre la comunidad universitaria y organizaciones sociales, al convertirse en el tercer asesinato de una alumna de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (Universidad Autónoma del Estado de Morelos) registrado en lo que va del año.

La Fiscalía General del Estado de Morelos informó que, tras los estudios periciales practicados al cuerpo localizado en las inmediaciones de Tepoztlán durante un operativo de búsqueda, se confirmó que correspondía a Michelle Itzayana. La adolescente había sido reportada como desaparecida desde el pasado 24 de mayo, luego de salir de su domicilio en Yautepec para comprar material escolar y no regresar a casa.

la menor desapareció a plena luz del día tras salir de su casa con un objetivo completamente inocente, comprar una cartulina para terminar una tarea escolar.

Al filo del mediodía del pasado 24 de mayo Michelle fue vista por última vez en el municipio de Yautepec. Al ver que no regresaba de la papelería, su familia inició una búsqueda sin localizarla.

Luego de un operativo interinstitucional en el que participaron la Guardia Nacional, la Marina, el Ejército y células de búsqueda locales, las autoridades localizaron el cuerpo de una mujer en las inmediaciones de Tepoztlán. Horas más tarde, la propia familia confirmó en redes sociales el funesto hecho.

De acuerdo con las autoridades, el hallazgo ocurrió durante una acción coordinada en la que participaron elementos de la Fiscalía Especializada en Desaparición Forzada de Personas, la Comisión de Búsqueda estatal, fuerzas de seguridad de Morelos, la Guardia Nacional, la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina. Tras la localización, los restos fueron trasladados al Servicio Médico Forense para la realización de estudios que permitan establecer las circunstancias y causas de la muerte.

La desaparición de Michelle había movilizado durante más de una semana a familiares, amigos, docentes y estudiantes, quienes difundieron fichas de búsqueda y realizaron llamados públicos para localizarla. La joven cursaba estudios en el Sistema Universitario de Educación Mixta de la UAEM y era hija de una académica de esa institución.

El caso ha provocado una profunda consternación debido a que se suma a una cadena de hechos violentos que han golpeado a la máxima casa de estudios de Morelos. En febrero fue reportada como desaparecida la estudiante Kimberly Joselín Ramos Beltrán, de 18 años, cuyo cuerpo fue localizado días después. Por ese feminicidio fue detenido y vinculado a proceso un presunto responsable.

Pocos días más tarde, otra alumna universitaria, Karol Toledo Gómez, desapareció y posteriormente fue encontrada sin vida en el municipio de Coatetelco, hecho que desató protestas estudiantiles y exigencias de mayores condiciones de seguridad para las mujeres dentro y fuera de los planteles educativos.

La reiteración de estos crímenes ha provocado cuestionamientos sobre la capacidad de las autoridades para prevenir la violencia contra las mujeres jóvenes en la entidad. Diversos colectivos feministas y agrupaciones estudiantiles han denunciado que Morelos enfrenta una situación crítica en materia de desapariciones y violencia de género, mientras familiares de víctimas exigen investigaciones exhaustivas que permitan castigar a los responsables y evitar nuevos casos.

Tras conocerse la identidad de Michelle Itzayana, la UAEM expresó su pesar por el fallecimiento de la estudiante y reiteró su demanda de justicia. La institución ya había enfrentado movilizaciones y suspensión de actividades presenciales durante los meses anteriores a raíz de los asesinatos de Kimberly y Karol, cuyos casos marcaron a la comunidad universitaria.

Su nombre se suma a una lista de víctimas que ha colocado nuevamente a la entidad bajo el escrutinio nacional, en medio de reclamos de justicia y de acciones más efectivas para combatir la violencia feminicida, aun cuando las autoridades en informen preliminar hablen de suicidio.